Virtualidad y brecha digital de segundo nivel. La responsabilidad docente frente a la división de clases intelectuales

Artículo por invitación

Virtualidad y brecha digital de segundo nivel.
La responsabilidad docente frente a la división de clases intelectuales

José Luis Córica
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
www.joseluiscorica.com
joseluis.corica@uaeh.edu.mx

Resumen

El presente artículo se propone analizar la relación entre la virtualidad, la brecha digital y la creciente división de clases intelectuales en las nuevas generaciones debido a la brecha digital de segundo nivel, descrita en el ambiente de la investigación como Second Level Digital Divide. Se estudia cómo las tecnologías ayudaron a moldear las distintas generaciones, analizando los elementos notables de las cosmovisiones de cada una en relación a los medios de comunicación que les resultaron nativos. Se describe la posible fisonomía social de los “nuevos ricos” y los “nuevos pobres” que resultan de la brecha digital de segundo nivel, postulando el rol de la educación virtual en su construcción y como herramienta clave para romper el círculo vicioso que garantiza la formación de docentes en didácticas del siglo pasado para luego reconvertir sus prácticas en vistas al siglo XXI. Finalmente el trabajo analiza el fenómeno potencialmente nocivo del anclaje intelectual que resulta del uso de las tecnologías “inteligentes” en los buscadores de internet, que tienden al ”aprender” a ofrecernos sistemáticamente contenidos de similar nivel intelectual que los que históricamente vamos eligiendo.

Palabras clave: ; ; ; ; ; ;



Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

La historia nos enseña que la aparición de una tecnología produce cambios en el sistema de generación y distribución de la riqueza. La aparición de un nuevo adelanto difícilmente se presenta como un adelanto para todos. En principio las ventajas eran aprovechadas por las sociedades o culturas que progresaban respecto de otras. Luego, con el tiempo y la sofisticación de los avances tecnológicos, las ventajas comenzaron a representar una brecha entre los individuos que tenían acceso a las mismas respecto de los que no podían acceder.

En la historia de la humanidad, nada parece ser más constante que la tendencia al cambio. El hombre, en su incesante búsqueda por entender y dominar la naturaleza, cambia su entorno y con él también la visión de sí y del mundo. Estos cambios en su cosmovisión se reflejarán irremediablemente en sus intereses y en su manera de vivir.

Sin embargo estos cambios no ocurren a intervalos constantes de tiempo, sino en una forma aparentemente cíclica que se manifiesta sujeta a aceleración. En el pasado remoto los intervalos entre cambios duraban milenios, en las edades media y moderna muchos siglos, y acercándonos a la era actual los ciclos comienzan a durar apenas unos años.

La dinámica del desarrollo tecnológico sigue también el mismo patrón de espirales cíclicos en los que una tecnología remplaza la anterior cada vez en intervalos más cortos de tiempo. De hecho quedan debates abiertos de si es la tecnología la que evoluciona por sí misma y crea cambios en la sociedad, o si la sociedad, por el conjunto de valores que encarna, es la que señala el camino de los cambios tecnológicos.

Las brechas tecnológicas tienen, sin embargo, una dinámica propia que resulta de los cambios cuantitativos y cualitativos propios de la evolución de cada tecnología. El segmento de las comunicaciones móviles puede servir para ejemplificar con sencillez: la tecnología de celulares evolucionó en lo cuantitativo (costo de fabricación de equipos, multiplicación de cantidad de celdas y canales ociosos, capacidad de procesamiento de la electrónica interna del móvil) que resultó en una disminución de su costo a una fracción mínima de su valor original. Esta evolución fue lo que permitió cerrar la brecha de acceso a los dispositivos de comunicación móviles y como resultado, hoy cualquier persona incluida socialmente1 tiene posibilidades de contar con un teléfono celular.

Las tecnologías de acceso universal fueron proveyendo un conjunto de herramientas, dando forma a la manera de realizar las distintas actividades cotidianas, o bien volviendo posibles la realización masiva de ciertas actividades que moldearon la forma de ver la vida de cada generación.

Características de las generaciones

Generación “S”

Algunos autores justifican la denominación en las características de “Silentes” o bien de “Sometidas” de estas generaciones, se trata de un grupo sociológico, generalmente integrado por individuos nacidos entre 1917 y 1940.

La infancia de los miembros de esta generación, transcurrió en “Los tiempos de postguerra, mientras que su adolescencia se vio signada por los avatares de pre guerra. Es común que los miembros de esta generación hayan vivido sometidos a los esquemas tradicionales de la educación paterna, en los que abundaban los valores morales estrictos, la incuestionabilidad del orden establecido, la total rigidez de los dogmas de fe (como tales también indiscutibles y un silencio absoluto respecto de ciertas temáticas consideradas como tabúes.

Generación Sandwich

“La generación sándwich creció y se educó en un sistema rígido y tradicional, en oposición a la velocidad de cambio del mundo”. La generación “Sandwich” es la integrada por los nacidos durante la década de los cuarenta y la siguiente. Se la denomina de esta forma porque les tocó vivir en el medio de la rigidez impuesta por sus padres, la rebeldía que caracterizó su adolescencia y juventud, y una madurez que los encuentra como perdidos, porque transcurre en un mundo que cambia tan rápidamente que no logran adaptarse.

Otro nombre con que suele denominarse a esta generación es “baby boomers”2 , ya que nacieron, la mayoría, luego de la Segunda Guerra Mundial, y han pasado la mayor parte de su vida conviviendo con la Guerra Fría. Esta generación creció con un sistema educativo rígido, tradicional, el mismo sistema educativo que tuvieron sus padres, con valores socialmente arraigados que se grabaron en su inconciente durante la infancia y adolescencia.

Los integrantes de esta generación son quienes crecieron con los medios de comunicación audiovisuales como la televisión y el cine. Para ellos la comunicación que integra imágenes y sonido ha sido un fenómeno de toda la vida, pero se trataba de una comunicación unidireccional, muy diferente de la que se desarrollará mientras crecen las generaciones posteriores.

La Generación X

“Nacidos en las décadas de los sesenta y setenta, los integrantes de esta generación son parte del mayor crecimiento tecnológico y escepticismo social”. Los miembros de la generación “X” crecieron en la era del rock y de los supermercados, con la renuncia a los ideales y el fin de la guerra fría, con padres ausentes y medios masivos presentes que los reemplazaban.

La manipulación del sistema político, la caída del muro de Berlín, la generalización de Internet y la expansión del Sida han afectado sus vidas. La generación “X” se enfrenta a una sociedad cada vez más diversificada y escéptica, vertiginosa, pero decepcionada de sí misma y del mundo. Es una generación que no cree en la política y frecuentemente la ignora. Sus miembros no suelen ser optimistas en cuanto a su porvenir y obtienen su satisfacción en relación a la posesión material.

En este contexto de desconcierto, inconformidad y expectativas grises para su futuro, podemos comprender que la generación “X” esté caracterizada por la carencia de ideales, por actitudes banales que se concentran más en la moda que en el arte, más en la comodidad del televisor que en la profundidad del teatro. Es común que sus miembros se movilicen en masas, se pierdan entre la multitud, se protejan en el anonimato de la muchedumbre.

La Generación Y

Son los actuales jóvenes, adolescentes y niños nacidos desde 1980 a 2000, también conocidos como la generación “N ET ”, los “Milleniums” y generación Why”. Crecieron en la era de la informática y la inmediatez y siempre han vivido rodeados de computadoras, celulares, Internet, video juegos y tecnología.

Los integrantes de esta generación suelen ser impacientes, insensibles, escépticos, odian los estereotipos e imitar a los adultos les resulta absolutamente rechazable. Valoran su independencia, desarrollar su personalidad y participación, y la variedad que les ofrece el mundo actual.

La educación compite actualmente con los video juegos, Internet y la televisión, todos ellos instrumentos que van dirigidos al hemisferio derecho del cerebro. Antes el único estímulo era la lectura, pero hoy la realidad es distinta. Si bien la lectura no ha dejado de ser importante, la diferencia es que ahora, para que los “Y” utilicen el lado izquierdo del cerebro, primero hay que haber estimulado el derecho.

A continuación, se presenta un pequeño cuadro a modo de síntesis, en el que se abordan algunos de los aspectos importantes de las distintas generaciones:

Aspectos Generación S Generación Sandwich Generación X Generación Y
Valores tradicionales
rígidos
incuestionables
paradigmas
estáticos
•cambio
•rebeldía
•ruptura con los valores tradicionales
•apolítica
•mayores libertades
•relajación de las responsabilidades
•relatividad de lo bueno y lo malo
•inmediatez
•libertad absoluta
•todo es relativo
•aporte a las grandes causas
Familia •biparentales
•numerosas
•el hombre es el único proveedor económico
•en transición
•la educación de los hijos comienza a ser compartida con la escuela y diferentes “academias”
•biparentales y monoparentales
•reducidas
•secompartentareas entre los miembros de la familia
•informal
•rechazo al concepto del matrimonio para toda la vida
•divorciarse implica separarse del cónyuge y no de los hijos
Rol de los géneros •la mujer es desvalorizada
•el hombre es sobrevalorizado
•el hombre muestra su “poder”
•la mujer comienza a “salir del hogar”
•el hombre se siente “evaluado”
•Igualdad de géneros
•muchas mujeres toman papeles dominantes en el hogar o el trabajo
•no se cuestiona las diferencias de género
•tendencia a la maternidad en edades avanzadas
Educación •en escuelas rígidas •sistema tradicional que se enfrenta con los nuevos valores •escuelas menos rígidas
•comienza a ser tan importante el alumno como el maestro
•no hay presencia todavía de las TICs
•la escuela compite con Internet, televisión, videojuegos
•aprenden primero con el hemisferio derecho, para luego pasar al izquierdo
Trabajo •para toda la vida
•profesión “hereditaria”
•desean “hacer carrera” en una sola empresa •lo cambian varias veces en su vida
•son leales a sí mismos, a su profesión
•debe ser divertido para que los atraiga
Tecnología utilizada •libro
•radio
•teléfono fijo
•cine
•TV
•libro
•radio
•teléfono fijo
•cine
•TV
•computadora
•Internet
•celular
•libro
•radio
•teléfono fijo
•cine
•TV
•computadora
•Internet
•celular
•PC portátil/ palm
•MP3/MP4
•lectura hipertextual
•radio
•teléfono fijo
•cine
•TV
•computadora
•Internet
•celular
•PC portátil/ palm
•MP3/MP4
•GPS

A continuación mostramos una tabla con las tecnologías de uso frecuente de cada una de las generaciones:

RMBD12_16-01

Fuente: http://www.elviajedeodiseo.com/blog/2007/09/10/test-generacional/

La brecha digital de segundo nivel

La inclusión digital, o cierre de la brecha digital, garantiza la conectividad y el acceso a internet. Sin embargo, es claro que no todos acceden a los mismos contenidos ni realizan el mismo tipo de actividades, aun cuando se consolida la tendencia de que la conectividad sea universal y para todos.

Esto es particularmente notable en los adolescentes, entre los que resulta insuficiente la aproximación del paradigma de la brecha digital para el análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la construcción de las habilidades necesarias para desenvolverse en el presente siglo.

Estudios específicos sobre la temática (Peter y Valkenburg, 2006) demuestran que los adolescentes entre los 13 y 18 años de menores niveles socioeconómicos y culturales, tienden a utilizar Internet como medio de información y entretenimiento lúdico, mientras que sus pares de mayores recursos tienden a utilizar la misma principalmente para acceso a la información y mucho menos para juegos.

Para el citado investigador, es la diferencia en el uso que se hace de internet lo que mejor describirá la brecha entre los distintos grupos socioeconómicos antes que el acceso, que tiende con el tiempo a ser universal.

Los estudios de inequidad generada por internet se centraron al principio en la brecha de acceso (Gunkel, 2003; Selwyn, 2004) postulando como principales variables el nivel socioeconómico, y los recursos cognitivos y socioculturales. De hecho, muchos investigadores han señalado como negativa la tendencia a restringir sólo a estas variables los estudios de desigualdad (DiMaggio et al., 2001; Selwyn, 2004; Van Dijk y Hacker, 2003).

Otros investigadores, a partir del año 2000 en adelante, han demostrado que las tipologías de uso no pueden ser menospreciadas a la hora de definir el fenómeno de las brechas creadas por internet (Bucy, 2000; Hargittai, 2002) por lo que proponen enriquecer el conjunto de variables a través de las cuales investigar las inequidades asociadas con las TIC.

El resultado de los enfoques de las investigaciones iniciales, centradas exclusivamente en las diferencias de acceso, desembocan en una aproximación a la que se ha llamado el enfoque de la desaparición de la brecha digital, según el cual, una vez universalizado el acceso, al no existir diferencias significativas en las formas de uso de internet por parte de los nativos digitales, la brecha (y la inequidad proveniente de ella) desaparecería.

El enfoque de la desaparición de la brecha digital tiende a ser abandonado en el concierto de los trabajos de investigación en la temática, principalmente por dos razones: a) la falta de acceso material es sólo una de las barreras de acceso y b) el fenómeno de inequidad generado por internet es complejo y dinámico.

Respecto de la primera de estas razones se han descrito cuatro tipos de barreras (Van Dijk y Hacker, 2003):

  • Barrera psicológica (falta de interés y por tanto de experiencia, o bien miedo a la tecnología);
  • Barrera material (falta de computadora o de conectividad);
  • Barrera de destrezas (insuficiente familiaridad causada por falta de soporte educativo o social);
  • Barrera de uso (falta de oportunidades o tiempo de acceso)

Es claro desde este punto de vista, que la inclusión digital que cierra la brecha de acceso es insuficiente para garantizar la adquisición de criterios, conocimientos, habilidades y destrezas para desempeñarse en la sociedad del actual siglo.

Esta nueva brecha no es ya una brecha de acceso, sino de calidad de contenidos y de criterios de uso. Mientras las sociedades invierten y realizan esfuerzos por la inclusión digital en pos de lograr la justicia social que deviene de ésta, comienza a generarse una segunda brecha que es potencialmente tan marginante como la primera y sobre la que las investigaciones parecen presentar consenso en llamar brecha digital de segundo nivel.

Definimos como brecha digital de segundo nivel, a la diferencia en capacidad de aprendizaje que surge entre los miembros de una sociedad en función a la calidad de los contenidos digitales a los que acceden y de los hábitos y criterios de uso de las TIC a las que tienen acceso.

Si bien aparentemente la elección de la actividad a desarrollar en internet (la calidad de contenidos accedidos y el tipo de actividad elegida) es arbitrio de cada persona, el hecho de que sistemáticamente quienes tienen mayor capital intelectual y recursos tiendan a realizar un uso más productivo y crítico de las horas dedicadas a internet, y quienes poseen menos de esos recursos tiendan a hacer un uso menos crítico y más lúdico no es casual sino causal.

El acento debe ser puesto entonces en la potencialidad de estas diferencias de uso y aprovechamiento, en lo referido a la capacidad de aumentar aún más las brechas de capacidades, competencias, destrezas y habilidades, que redundarán sin dudarlo en mayores diferencias económicas y sociales.

La brecha de segundo nivel tiene potencialidad para la marginación en el presente y en el futuro. Es por tanto brecha que excluye, que limita HOY, pero también que puede cerrar el acceso al futuro y por tanto negar el porvenir.

La inclusión digital como condición de posibilidad y las nuevas brechas digitales

Latinoamérica ha dado una gran batalla que está “condenada al éxito”. La inclusión se ha instalado definitivamente en la concepción colectiva como una necesidad y un logro social a alcanzar. Debemos sin embargo ser conscientes de que en muchos aspectos, la instalación social del tema como valioso no ha logrado aún superar la etapa de lo discursivo.

Así, se habla de inclusión alimentaria y de salud, pero subsisten poblaciones en las que la pobreza, el hambre y la falta de servicios sanitarios se sufren a diario. No obstante, los Índices de Desarrollo Humano (IDH) se han consolidado en una tendencia alcista sostenida en toda la región.

La brecha digital inicialmente fue entendida como la diferencia entre quienes tienen acceso a las TIC y quienes no tienen acceso a ellas (Gunkel, 2003). Los estudios de las desigualdades asociadas con internet se centraron al principio en la brecha de acceso (Gunkel,2003; Selwyn, 2004) postulando como principales variables el nivel socioeconómico y los recursos cognitivos y socioculturales.

Al estudiar la brecha digital de acceso, todos los países sin excepción muestran un índice creciente en el número de personas con acceso a internet a lo largo de la última década. El mismo parece seguir la tendencia de penetración de la telefonía celular, que al principio creó una brecha entre quienes tenían recursos para el acceso a comunicación móvil y los que no, y que hoy, merced a la disminución de los costos se ha universalizado, no existiendo personas socialmente incluidas que no puedan contar con la posibilidad de adquirir un teléfono móvil.

Tal tendencia hacia la universalización de acceso por el descenso de costos de los equipos, no tardará en llegar a los móviles con conectividad a internet (principalmente celulares, pero también tabletas básicas). En ese momento, la brecha digital de acceso estará cerrada para la mayoría de la población latinoamericana, como lo está hoy la brecha de comunicación móvil.

El escenario que se presentará al cierre de la brecha digital de acceso (o brecha digital de primer nivel) lejos de ser la panacea de la igualdad de oportunidades, entraña otros riesgos que es importante señalar.

Las diferencias en tipologías de uso de internet (tipo de actividades, tiempo dedicado, criterios y objetivos de cada actividad) tienen la potencialidad de crear una nueva división de clases ya no social ni de linaje, sino de recursos y capital intelectual que, sin dudarlo, impactará también en el bienestar económico de los individuos. Esto es especialmente válido para el nativo digital.3

El tercer espacio es entonces, un ambiente abundante de datos e información fértil para la construcción de aprendizaje cotidiano. Permite a quienes poseen recursos y capital intelectual adecuado, la posibilidad de desarrollar la capacidad de seleccionar datos confiables y validar los mismos, de construir con estos datos información de mayor complejidad y de utilizar esta información como insumo para la construcción de nuevos conocimientos.

Les permite entonces generar los mecanismos de aplicación de estos aprendizajes para el desarrollo de las acciones (sea para el diseño de productos, para diseño o implementación de servicios, o para gestión de estructuras sociales).

Los individuos así formados, pueden ver en los datos y la información un valor por su potencialidad como agentes de cambio, siendo la evolución y la excelencia, los ejes valóricos con los que canalizar la selección de la información y la acción.

Estas personas poseen conocimiento de su pasado, y por lo tanto valoración de sus tradiciones y conocimiento de los aciertos y errores de sus antecesores. Esto le da la capacidad, ante un escenario nuevo, no sólo de identificar “lo que ocurre” sino además de diagnosticar “por qué ocurre” y cómo los hechos presentes tienen sus raíces en hechos y decisiones del pasado. Al construir nuevos conocimientos, encuentran la motivación para la aplicación de los mismos en ideas, que frecuentemente se transforman en proyectos. Poseen conciencia de la importancia del tiempo como requisito de cualquier proyecto de envergadura y como recurso para construir el propio proyecto de vida.

El individuo así formado posee también conciencia del esfuerzo y la constancia como herramientas indispensables para la obtención de logros significativos, que le permitan construir su propia proyección personal y su aporte único e indeleble a la comunidad en la que está inserto.

Por otra parte, una pobre utilización de internet, desemboca en la formación de criterios y hábitos poco enriquecedores que formarán la fisonomía del “nuevo pobre”: un individuo de escaso capital y recursos intelectuales que, al no construir aprendizajes significativos en su actividad diaria, se encuentra cultural y socialmente sumido en una pobreza intelectual, que conduce a una condena en la pobreza material.

Este individuo con acceso a la tecnología “permanece conectado”, pero posee escasa capacidad de evaluar la confiabilidad de los datos y la validez de la información. Para él, el valor potencial de un dato y también de una información está dado por la novedad y el eje valórico que canaliza la información es, frecuentemente, la “diversión”.

Los datos y la información pierden valor con rapidez, pues el mismo está en relación a su novedad. El interés entonces está en “la última novedad” y por ello suele enfocarse en lo anecdótico y no en lo importante.

La falta de conocimiento y de nexo con su pasado, que desconoce y sobre el que no tiene vínculo alguno, le conduce a un desinterés por el devenir histórico. No le interesa la historia “simplemente porque no le ve nada de actualidad”, denostando entonces sus raíces, desconociendo sus tradiciones, imposibilitado de comprender de dónde viene para poder elegir hacia dónde va.

La interacción con sus pares y los grupos de interés a los que pertenece incentiva el intercambio sobre detalles cotidianos que expone a través de las redes sociales, en las que también comparte con superficialidad y avidez, los detalles irrelevantes de la vida de su círculo de personas conectadas.

Este “nuevo pobre”, vive en un eterno presente en el que lo valórico es la diversión, y como tal, el criterio rector de sus actos. El motor principal es el combate al aburrimiento, objetivo que se consigue de manera temporal haciendo cosas distintas (no necesariamente mejores). En lugar de buscar cosas interesantes, con potencial de proyección, busca cosas divertidas que le permitan despojarse momentáneamente del aburrimiento que, como karma de su generación, parece ahogarlo constantemente.

Así, la búsqueda de cosas divertidas en lugar de las interesantes, lo margina de la posibilidad de mejora y de proyección en el sentido dual de la ejecución de iniciativas y de la elaboración de un proyecto de vida.

La educación es citada históricamente como la herramienta fundamental del desarrollo y planificación del ser humano. De allí el surgimiento de los sistemas educativos formales como políticas de inclusión y estrategias del desarrollo social de los pueblos. Sin embargo, y como hemos señalado ya, los nativos digitales carecen frecuentemente de ella en uno de sus espacios vitales (el virtual).

Esta carencia de propuestas de educación virtual, sumadas a la inercia notable de los sistemas curriculares, que insisten en los abordajes teóricos desconectados de la realidad y sobrefragmentados disciplinarmente, tienden a consolidar el statu quo de un sistema que se manifiesta cada vez más ineficiente a la hora de construir las competencias necesarias para el desarrollo de los conocimientos, habilidades y destrezas para desarrollarnos en el presente siglo.

En la tabla 3 intentamos condensar la caracterización de los “nuevos ricos” y los “nuevos pobres” que resultan de la brecha digital de segundo nivel.

El rico El pobre
Selecciona los datos por confiabilidad Selecciona los datos por novedad
Valida la información Asume la información
Construye nuevos niveles de información Prioriza la cantidad de datos novedosos o anecdóticos
Transforma la información en conocimiento Reemplaza toda información con nueva información
Genera mecanismos para aplicación en su proyecto y proyección Sostiene que los proyectos vendrán después en otra etapa de la vida
Tiene conocimiento de su pasado Desconoce lo importante de su pasado
Tiene proyectos para su futuro Piensa que habrá tiempo para proyectos
Lo que motiva es LO INTERESANTE Lo que motiva es LO DIVERTIDO
Lo valórico está en la excelencia Lo valórico está en lo novedoso
El desafío está en el logro El desafío es combatir el aburrimiento
Genera mecanismos para aplicación en su proyecto y proyección. Crea las condiciones para que las cosas ocurran como desea Centra su estrategia en ir adaptándose a lo que la vida le presente. Reacciona según la coyuntura
Se centra la interacción en producir un aporte Centra la interacción en compartir lo anecdótico

Estos perfiles que como arquetipos se describen aquí, no sólo pueden verse hoy en nuestros estudiantes de la generación NET sino que, de alguna manera, todos los perfiles se ubican en un continuum entre un arquetipo extremo y el otro.

Previniendo el riesgo del anclaje cultural de los buscadores “inteligentes”

Las tecnologías, en su evolución cualitativa, han impactado en los buscadores, que son la herramienta que nos muestra la riqueza y vastedad de contenidos de Internet. Desde este punto de vista internet es una biblioteca dinámica e infinita. Así como las bibliotecas físicas tienen bibliotecarios a los que pedimos orientación, la bibliotecaria virtual infinita tiene buscadores.

Así como un bibliotecario conoce los intereses del visitante asiduo, y por tanto puede orientarle con sugerencias en sus búsquedas, el bibliotecario virtual que se llama buscador, aprende de nuestros gustos e intereses. Por tanto este “aprendizaje” realizado por el buscador tiene dos aspectos, uno positivo y uno negativo.

El positivo es consecuencia del aprendizaje semántico o de desambiguación que realiza el buscador en función de la selección de resultados. Si cuando nosotros buscamos el término “banco” elegimos siempre de los resultados obtenidos los asociados a “entidades bancarias”, el buscador aprende que el primer significado de “banco” para nosotros es ese, y no el “banco para sentarse”. Así, en nuestras sucesivas búsquedas, ante la misma palabra clave, el buscador despliega primero los resultados asociados al significado primario que para nosotros tiene el término utilizado.

La contrapartida, o aspecto negativo es el anclaje cultural, fenómeno éste que se verá potenciado con los buscadores en las redes sociales como Grapsearch4. Dado que una misma búsqueda da resultados distintos en función a las elecciones anteriores que hemos realizado, si hemos elegido históricamente artículos de excelencia.

Muchos sostienen, en una postura no exenta de razonabilidad, que en realidad los buscadores son “negocios” diseñados para recolectar y vender nuestros intereses a los gurúes del marketing.

Si por el contrario nuestra elección es sistemáticamente de contenidos intelectualmente pobres, el buscador nos desplegará recursos de acuerdo a nuestro perfil de selección. La selección sistemática de las opciones más pobres, “enseña” al buscador a priorizar los resultados pobres. Con el tiempo, habrá aprendido a devolvernos casi siempre pobreza.

Esto se comportará entonces como un ancla intelectual, una inercia en los grupos de interés que condenarán al intelectualmente pobre a la pobreza de contenidos (más aún cuando internet es el medio de información más relevante de las nuevas generaciones), que redundará en una tendencia al estancamiento intelectual y por lo tanto en dificultad para la movilidad intelectual económica y social. Esto plantea un nuevo desafío para los educadores, y para el sistema educativo en sí.

La única herramienta para movilizar intereses es incorporar en el menú de selecciones que realiza el estudiante en sus búsquedas de internet, contenidos de calidad que reflejen riqueza intelectual. Para ello es imprescindible que los docentes incorporemos a las redes sociales en los entornos virtuales.

Si los contenidos y recursos de las actividades de aprendizaje son buscados en internet por los estudiantes y seleccionados por éstos de entre los ofrecidos por el buscador (en lugar de ser dados o provistos por el docente), el buscador comienza a agregar al “conjunto de intereses del perfil del navegante” contenidos de relevancia intelectual. El buscador “aprende” que para este estudiante, debe priorizar la calidad porque esos contenidos son del interés de ese individuo.

Lo mismo ocurre con los contenidos alrededor de los cuales gira la interacción. Es imprescindible la incorporación de los debates y del análisis intelectual a la red social, no sólo por el efecto viral que tiene la publicación de contenidos relevantes sino porque al elevarse el nivel de intelectualidad del grupo de pertenencia del individuo en la red social, los resultados de las búsquedas tenderán también a mejorar en calidad.

_________________________
1 Consideramos incluidos sociales a los individuos que tienen sus necesidades básicas satisfechas. Cabe aquí una reflexión a la que nos llama el documento “The Economic and Social Impact of Electronic Commerce: Preliminary Findings and Research Agenda” (OECD, 1999).

2 Baby boomer es un término usado para describir a una persona que nació durante el baby boom (explosión de natalidad) período posterior a la Segunda Guerra Mundial entre los años 1946 y principios del decenio de 1960. Tras la Segunda Guerra Mundial, varios países anglosajones – los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda – experimentaron un inusual repunte en las tasas de natalidad, fenómeno comúnmente denominado «baby boom». http//es.wikipedia.org/wiki/Babyboomer

3 Utilizamos aquí el término en la acepción de Marc Prensky quien lo acuñara en al año 2001 en su artículo Digital Natives, Digital Immigrants, para referirse a quie- nes nacieron rodeados por las tecnologías, usando computadoras, videojuegos, re- productores digitales de música, videocámaras, teléfonos celulares y todos los otros “juguetes” de la era digital, a quienes llama “hablantes nativos del lenguaje digital”.

4 El buscador de Facebook que arroja los resultados de la palabra clave buscando dentro de las publicaciones de nuestros contactos de la red social.

Referencias

Anderson, R. (2009). A Plea for ‘21st Century Skills’ White Paper to Include Social and Civic Values. Memorandum to Assessment and Teaching of 21st Century Skills Conference. San Diego, CA.

Bucy, E. P. (2000). Social access to the internet. Harvard International Journal of Press/Politics, 5, 50-61.

Deakin Crick, R. D., Broadfoot, P. y Claxton, G. (2004). Developing an effective lifelong learning inventory: The ELLI project. Assessment in Education: Principles, Policy & Practice, 11, 247-318.

Dimaggio, P., Hargittai, E., Neuman, W. R., Robinson, J. P. (2001). Social implications of the Internet. Annual Review of Sociology. 27, 307-336.

Gunkel, D. (2003). Second Thoughts: Toward a Critique of the Digital Divide. Journal of New Media & Society, 5(4), 499-52.

Hargittai, E. (2002). Second-level digital divide: Differences in people’s online skills. First Monday. 7 (4). Recuperado de: http://firstmonday.org/issues/issue7_4/hargittai/ (consulta 2012, 10 de abril).

Lesgold, A. (2009). Better schools for the 21st century: What is needed and what will it take to get improvement. Pittsburgh: University of Pittsburgh.

OECD (1999), “Economic and Social Impact of E- commerce: Preliminary Findings and Research Agenda”, OECD Digital Economy Papers, No. 40, OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/236588526334

Peter, J. y Valkenburg, P. M. (2006). Adolescents’ internet use: Testing the “disappearing digital divide” versus the “emerging digital differentiation” approach. POETICS, 34, 293-305.

Plan Ceibal. (2011). Segundo Informe Nacional de Monitoreo y Evaluación del Plan Ceibal, 2010. Montevideo: Departamento de Monitoreo y Evaluación del Plan Ceibal.

Selwyn, N. (2004). Reconsidering political and popular understandings of the digital divide. New Media and Society. 6, 341-362.

Severin, E.; Capota, C. (2011). Modelos Una a Uno en América Latina y el Caribe. Panorama y Perspectivas. Notas técnicas #IDB–TN-261. Banco Interamericano de Desarrollo.

Van Dijk, J.; Hacker, K. (2003). The digital divide as a complex and dynamic phenomenon. The Information Society. 19, 315-326.

Comentarios

Comentarios