Universidad de la Tierra en Oaxaca, A. C.: aprender sin escuela

Proyectos y programas

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Universidad de la Tierra en Oaxaca, A. C.: aprender sin escuela Sergio Beltrán Arruti*

Resumen

En el presente artículo el autor presenta una reflexión personal sobre su experiencia y aprendizajes adquiridos durante la creación la Universidad de la Tierra, A.C. como una alternativa educativa a quienes la modalidad presencial no puede atender.

Palabras clave: Educación a distancia, modalidad virtual, programas a distancia.

En los primeros meses de 2001 se constituyó la Asociación Civil Universidad de la Tierra en Oaxaca (Unitierra).1 Como uno de los socios fundadores, tuve el privilegio de concebir, diseñar, inventar, experimentar, pero sobre todo, soñar junto con otros el modelo de operación de una iniciativa que facilita el acceso al aprendizaje para todas aquellas personas que no encuentran en la escuela el espacio adecuado para aprender. En el modelo pedagógico moderno occidental la mayoría de la teoría conceptual está basada en cómo enseñamos, es decir en la instrucción, en palabras de Ivan Illich:

Instrucción es la selección de circunstancias que facilitan el aprendizaje. Las funciones se asignan fijando un currículum de condiciones que el candidato debe satisfacer para pasar la valla. La escuela vincula la instrucción –pero no el aprendizaje– con estas funciones. Esto no es ni razonable ni liberador. No es razonable porque no liga unas cualidades o competencias sobresalientes a las funciones por desempeñar, sino el proceso mediante el cual se supone que habrán de adquirirse dichas cualidades. No libera ni educa porque la escuela reserva la instrucción para aquellos cuyos pasos en el aprendizaje se ajusten a unas medidas aprobadas de control social.2

Siguiendo este análisis, nos propusimos crear un espacio de libre aprendizaje que se alejara conscientemente del marco teórico y conceptual de la ciencia pedagógica para no reproducir los vicios conocidos del sistema educativo moderno y para concentrar nuestro empeño en el proceso de aprender, más que en la autoritaria imposición de enseñar. En este camino, el pensamiento, la obra y el ejemplo de pensadores como Paul Goodman, John Holt, Gustavo Esteva, o el mismo Ivan Illich, entre otros, han acompañado nuestra práctica.3

A diez años de empezar esta aventura, quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones, experiencias y aprendizajes que surgieron durante nuestro caminar. Debo aclarar que lo aquí descrito representa un reflexión personal de quien escribe, no necesariamente conocida por todo el resto quienes integran la y las Unitierras,4 pero seguramente compartida por ellas y ellos.

Una comunidad de aprendices

Uno de nuestros primeros retos fue encontrar la forma adecuada para establecer relaciones horizontales que ayudaran a quienes compartían su conocimiento y a quienes buscaban aprender de ellos. Con los años, la Unitierra Oaxaca se conformó más como una comunidad de aprendices que como una organización civil o un centro de aprendizaje.

esde el comienzo ensayamos muchas maneras de darle forma, pero siempre hemos guiado estos empeños bajo una serie de principios que son los que dotan de una identidad particular a la Unitierra Oaxaca y a otros esfuerzos con los que compartimos nombre, objetivos y sueños. En la escuela y en los sistemas educativos actuales en general, encontramos la reproducción de las jerarquías de poder y control de las sociedades modernas donde unos pocos tienen el control y deciden qué y cómo se enseña;5 hemos buscado evitarlas, por eso entre nosotros no hay profesores sino tutores, que no enseñan nada pero que están dispuestos a compartir lo que saben con quienes están interesados en aprenderlo. Así, en igualdad, bajo el principio de que todos y todas tenemos algo que aprender de las y los demás, y también tenemos algo que ofrecer para que otras personas aprendan de nosotros, tutores y aprendices vamos encontrando, en el nudo de relaciones que conforman una comunidad, las soluciones —y el conocimiento para aplicarlas— a los diversos retos que nuestros barrios, pueblos o colectivos enfrentan hoy día.

Otro es un principio de libertad, Ivan Illich describió el aprendizaje verdadero como “la práctica pausada de la gente libre”; inspirados por esto, en nuestra comunidad cada quien decide libremente qué quiere aprender, cuánto tiempo puede dedicar para ello, cómo y con quién va a aprenderlo. No hay un plan de estudios previamente definido, es más ni siquiera carreras, disciplinas o diplomas, cada quien define su campo de aprendizaje y encuentra con otros, diversas maneras de acceder al conocimiento que anda buscando.

Otro principio fundamental tiene que ver con la esencia misma de la comunidad, buscamos que el aprendizaje y el conocimiento que recreamos esté en servicio del cuerpo social al que pertenecemos. Todos formamos parte de diferentes grupos de personas: la familia, el pueblo, el barrio, un colectivo de amigos, etc.; al reconocernos como parte de una comunidad, podemos desprendernos del individualismo destructivo que se ha impuesto a la mayoría de los seres humanos en los tiempos modernos.6

De las comunidades indígenas del mundo y de nuestra propia práctica, hemos aprendido que la mejor manera de procurarnos bienestar personal es colaborando al bienestar colectivo. Por esto, buscamos que lo que aprendemos y las prácticas que se derivan de ello, sean no sólo respetuosas de los y las demás y de la naturaleza, sino que contribuyan a su florecimiento. 

Aprender haciendo
Como ya hemos dicho, en la Uniterra no hay profesores, ni tampoco aulas, plan de estudios, ni horarios. Estas características nos llevaron a definir nuestro aprendizaje de una manera particular. Aunque lo hemos nombrado de muchas maneras, el “método” o la forma de nuestro aprendizaje es la reflexión en la acción.7

Sabemos que el conocimiento en abstracto es inútil, aprendemos y recordamos lo que nos sirve para construirnos la vida que queremos. A diferencia de la escuela, donde se consume y acumula información sin saber bien a bien para qué es útil o cómo podemos aplicarla, en la Universidad de la Tierra aprendemos acompañando a personas y organizaciones que ya practican lo que queremos aprender a hacer.8 Hemos comprobado que aprender haciendo nos fortalece y ayuda a corregir los errores que cometemos sobre la marcha, también a perderle el miedo a la práctica de las actividades que nos son útiles para la construcción de la vida buena que buscamos para nosotros y para las comunidades a las que pertenecemos. Es en el ensayo y error que nos volvemos expertos en lo que vamos aprendiendo, no importa si se trata de cultivar alimentos en los espacios urbanos o de realizar documentales sobre la historia de nuestros pueblos.

Sin embargo, estamos conscientes de que ni el uso de herramientas ni la práctica de técnicas construyen por sí mismas el conocimiento. Por eso regularmente discutimos y reflexionamos juntos sobre lo que vamos aprendiendo. Mediante seminarios, talleres, círculos de conversación y otras formas de diálogo intercultural, compartimos nuestras experiencias y esperanzas. Es así como revisamos y entendemos constantemente el impacto que nuestras prácticas  —así como las de otros— tienen sobre la sociedad y la naturaleza, lo que nos permite construir nuevos horizontes de conocimiento que proponen estilos de vida alternativos con los que vamos construyendo los mundos que queremos habitar ahora y para el futuro.

Son las diferentes formas de diálogo que practicamos, las que nos permiten ir construyendo la comunidad que somos. Como la sociedad oaxaqueña está compuesta por muchas y muy diversas culturas, la interculturalidad ha sido el eje que rige nuestras conversaciones. Es decir, en contraste con la visión moderna que busca unificar las diversas formas de ver el mundo, o por lo menos someterlas al juicio de la cultura dominante, en la Unitierra sabemos que diferentes culturas entienden y viven el mundo de diversas maneras; sin someter ninguna de ellas a nuestros propios juicios, tratamos de construir juntos formas de convivencia que nos permitan expresar y aprender de todas las culturas, cuidando lo que somos, pero tejiendo puentes para aprender unos de otras y otros y crear nuevos horizontes de conocimiento.

No siempre es fácil que todos y todas podamos coincidir en el mismo espacio físico para compartir nuestras prácticas y reflexiones. A veces, hemos visto que las personas y organizaciones de las que aprendemos se encuentran lejos del espacio de trabajo que compartimos, incluso en otros estados de la República o en otros países. Por esto, el uso de herramientas de comunicación a distancia ha sido fundamental durante estos 10 años de camino. Pero es a través de las relaciones y no por las herramientas en sí, que el conocimiento se comparte y se genera. No importa si podemos sentarnos a charlar en la misma mesa o si tenemos que dialogar a través del teléfono, o vernos las caras mediante una cámara de video conectada a la computadora, es el sentido de comunidad, de compartir entre iguales, lo que posibilita que aprendamos y nos inspiremos de las experiencias de los demás. Sabemos que no se trata de replicar soluciones o programas que han funcionado en otros lugares, o repetir de memoria fórmulas idénticas alrededor del planeta, sino en concebir y practicar juntos lo que funciona para las situaciones y escenarios específicos en que nos encontramos, pero encontrando inspiración e ideas a través de compartir con muchos lo que hacemos, sus resultados y las reflexiones que generemos mientras lo llevamos a cabo. 

Tejiendo redes

A través del tiempo y desde que la Unitierra abrió sus puertas, personas de lejos y de cerca han venido curiosas a conocer nuestra experiencia, a inspirarse de nuestra práctica y a compartir sus ideas y visiones sobre el aprendizaje y cómo lo comparten. Así, lo mismo en el Istmo de Tehuantepec, Chiapas y Puebla, como en Morelos, en la Ciudad de México y hasta en California, Estados Unidos, o Valencia, España, diversas personas, organizaciones y grupos han impulsado otras Unitierras.9 Cada una es diferente, aunque compartimos nombre, valores y esperanzas; en cada lugar se han ido encontrando las maneras propias de aprender. Algunas han cambiado de nombre, otras apenas empiezan, pero en cada una de ellas las personas van descubriendo y poniendo en práctica formas nuevas de construirse la vida que sueñan a contrapelo de los sistemas dominantes y enraizados en las comunidades a las que sirven.

También hemos conocido y compartido con otras iniciativas de aprendizaje alrededor del mundo. A través de la participación en múltiples redes y foros como por ejemplo el Berkana Exchange,10 hemos descubierto que por todas partes se van encontrando poco a poco las alternativas para compartir, recrear y producir el conocimiento que permite generar las transformaciones que los pueblos, comunidades y barrios necesitan. Así, por ejemplo, hemos adaptado y puesto en práctica en Oaxaca, modelos de transformación comunitaria que aprendimos del Instituto Elos en Brasil11 y la Unitierra ha servido de inspiración para comunidades de aprendizaje como Swaraj University en lugares tan lejanos como la India.12 Hemos seguido de cerca los procesos de construcción de sistemas autónomos de educación en las comunidades zapatistas en el estado de Chiapas y otros esfuerzos enraizados en sabidurías locales que buscan preservar, regenerar y actualizar conocimientos tradicionales, nutriéndolos y complementándolos con técnicas modernas, como la Escuela de Parteras Nueve Lunas en Oaxaca.13

Muchos han sido los medios para comunicarnos, desde la carta escrita a mano enviada a través del correo tradicional, hasta complejos programas de conferencia telefónica para llevar a cabo seminarios a distancia que permiten sostener varias conversaciones simultáneamente. La tecnología que permite el intercambio de información a distancia se ha desarrollado y transformado a lo largo de los últimos 10 años, a la par de ella, las diferentes iniciativas que conformamos las Unitierras hemos estado explorando nuevas maneras de aprender juntos, de nutrir las comunidades de aprendizaje que conformamos y encontrando nuevos experimentos para compartir nuestros retos y esperanzas con otros iguales a nosotros alrededor del planeta. Así, en verano de 2011 la Universidad de la Tierra en Oaxaca, sirvió de anfitrión para una serie de conversaciones y reflexiones conjuntas con algunos miembros del movimiento de los Indignados en España a través de Internet. En los próximos meses, en colaboración con la Unitierra Puebla, estaremos explorando nuevas posibilidades de seminarios a distancia con alternativas similares en Colombia.

Celebramos y nos apropiamos de los avances en la tecnología de la comunicación, los probamos todos, buscando la manera más adecuada de utilizarlos para nuestros propósitos. Pero nos mantenemos firmes en la certeza de que no son las herramientas por sí solas, sino el intercambio entre iguales y el fortalecimiento de las comunidades que formamos lo que posibilita la creación y difusión del conocimiento, “la compartencia” como definió Melquiades Cruz, un estudiante zapoteco de la Uniterra Oaxaca, al intercambio libre y amoroso de ideas.

Esperamos que nuestros proyectos florezcan y sigan inspirando nuevas formas de aprender por muchos años más. Estamos convencidos de que el verdadero aprendizaje no puede enseñarse, pero está ahí entre la gente, esperanzado de que lo utilice quien lo requiera para procurarnos la buena vida que nuestras comunidades sueñan y construyen todos los días, alrededor de todo el planeta Tierra.

* Socio fundador y ex-coordinador general (2005-2010), de la Universidad de la Tierra en Oaxaca, A.C., yeyoenoax@gmail.com

_________________________
1
www.unitierra.org y www.facebook.com/unitierradeoaxaca?ref=ts

2 Ivan Illich, La sociedad desescolarizada, México, Joaquín Mortiz, 1985.

3 Paul Goodman (1911-1972). Escritor, sociólogo, activista anarquista y de la no violencia norteamericano, entre sus obras sobre la crítica a la educación institucional, destacan: Growing Up Absurd: Problems of Youth in the Organized System, The Community of Scholars y Compulsory Mis-education. John Holt (1923-1985). Educador norteamericano no profesional, considerado el principal impulsor del movimiento de educación en casa (homeschooling). Entre sus obras destacan: Cómo los niños fracasan, Cómo los niños aprenden y una propuesta específica sobre alternativas a la educación en su libro Instead of Education, ways to help people do things better. Gustavo Esteva (1936). Periodista independiente y escritor desprofesionalizado, mexicano, director fundador de la Universidad de la Tierra en Oaxaca, en gran parte de su obra reciente trata el tema de las alternativas a la educación. Una de sus obras más conocidas sobre el tema es Escaping education, Living as Learning Within Grassroots Cultures, en coautoría con Madhu Suri Prakash. Ivan Illich (1926-2002). Filósofo, nació en Austria y murió en México; sin duda uno de los mayores críticos de la sociedad moderna. Su obra más trascendente sobre el tema educativo es el libro ya citado  La sociedad desescolarizada.

4 Actualmente se han constituido otros espacios de aprendizaje como Universidad de la Tierra: en Chiapas, en Puebla y en California, Estados Unidos. También, otros esfuerzos similares alrededor del mundo han surgido o se han transformado como resultado de la relación entre quienes los conforman y las diferentes Uniterras.

5 Para profundizar más en la discusión sobre este aspecto del “currículo oculto” del sistema educativo, se recomienda: http://peuma.unblog.fr/2007/03/10/curriculum-y-curriculum-oculto-en-nuestras-escuelas/

6 Sobre cómo afectan la ciencia y tecnología modernas (y sus sistemas cognitivos) a la comunidad, ver Winin Pereira, From Western Science to Liberation Technology, Calcuta, India, Earth Books, 2006.

7 Más sobre la reflexión en la acción en el blog de Investigadores Descalzos: http://idescalzos.blogspot.com/

8 Para profundizar en este tema, ver: Gustavo Esteva, “Unitierra, The Freedom to Learn” en Emergin an re-emergin learning communities: Old wisdoms and new initiatives from around the world, Francia, Unesco, 2006. También el video Nuestros caminos, una historia de búsquedas en: http://vimeo.com/13176510

9 Una interesante entrevista de In Motion Magazine sobre CIDECI-Unitierra Chiapas en: http://www.inmotionmagazine.com/global/rsb_int_esp.html

10 www.berkana.org/pathfinding-initiatives/berkana-exchange/

11 www.egsaoaxaca.blogspot.com/

12 www.swarajuniversity.org

13 www.nuevelunas.org.mx/