Retomando los principios del modelo virtual: la inducción

Experiencias de bachillerato a distancia

Retomando los principios del modelo virtual: la inducción

Darlene González Miy*

Resumen

El reto que representa para las instituciones virtuales atender la demanda de educación media superior en México sugiere una serie de mejoras relacionadas a la infraestructura, planes de estudio, recursos educativos, asesoría, entre otros aspectos; orientadas a poner al alcance del estudiante opciones que le permitan concluir su educación. Pero ¿el estudiante estará listo? Es conveniente voltear la vista a quien será el protagonista y revisar las problemáticas que se creían superadas, pero aún prevalecen y llevan a reflexionar sobre la efectividad de los cursos de inducción para que aseguren y faciliten la adaptación, trayectoria y permanencia a través de la adquisición de habilidades para el estudio virtual.

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Visualizando nuestro reto

La modificación constitucional al artículo 3ro. sobre la educación, y que se relaciona con la obligatoriedad del bachillerato, demanda como uno de sus retos principales que se amplíe la oferta académica para lograr una mayor cobertura que reduzca el rezago educativo y a la vez incremente el nivel académico de jóvenes y adultos. Pero, además el reto consiste en asegurar que el estudiante que aspira a la educación media superior logre los aprendizajes y concluya sus estudios. Y, aunque un número importante de estudiantes logra tener éxito en esta modalidad, existe también otra parte para la que este tipo de educación representa algunos desafíos que no son superados conforme a las expectativas; y que si bien se mantienen como estudiantes activos, lo hacen con dificultades ajenas al ámbito académico. Ante este escenario, se plantea revisar la efectividad de los cursos o asignaturas preliminares o de inducción y su contribución a la formación de habilidades en el estudiante virtual.

Si la educación virtual ha fortalecido su estructura significativamente en los últimos años, desarrollando modelos educativos en los que el aspirante tiene acceso a los programas académicos de las mejores universidades, reduce costos, tiene acceso a recursos y materiales novedosos, permite realizar actividades laborales, personales y académicas, ofrece realizar estudios en un período menor que en un sistema presencial, cuenta con validez oficial avalada por la SEP, y tiene un equipo de profesores, tutores, psicopedagogos, expertos educativos, expertos tecnólogos, y personal de apoyo a su disposición ¿Qué necesita el estudiante para desarrollar las habilidades de estudio virtual? ¿Qué parte corresponde a las instituciones?

Como asesores entendemos que los estudiantes neófitos en este modelo manifiesten problemáticas relacionadas con la operación y adaptación a la dinámica de la misma modalidad, como lo son: la navegación dentro del campus virtual; confusión sobre las actividades asignadas, administración de tiempos, utilización de herramientas dentro de la plataforma virtual, entre otros aspectos. Sin embargo, es de esperarse que este tipo de problemáticas se vean reducidas al finalizar su curso, cuando el estudiante ha desarrollado en alguna medida sus habilidades de comunicación escrita, comprensión lectora, disposición para el trabajo en equipo, organización de tiempo, aprendizaje autogestivo, responsabilidad, y uso de herramientas tecnológicas; pero la realidad es otra. Si bien es de esperarse que para los estudiantes de nuevo ingreso represente algo desconocido, llama particularmente la atención que estudiantes que tienen varios periodos estudiando en un ambiente virtual, sigan presentando problemáticas de adaptación que los desalientan y predisponen a este tipo de educación. He aquí algunos ejemplos que muestran las dificultades desde el punto de vista del estudiante y que han sido recopilados a partir de la observación y experiencia como asesora virtual en la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato:

Se me dificulta esta materia, tiene bastantes lecturas y actividades que no alcancé a comprender, por lo tanto en este curso le dediqué bastante tiempo a la comprensión de esta materia y por consecuencia descuide las otras materias.

Este cuatrimestre ya no pude llevar de forma adecuada mis labores escolares, espero que el próximo cuatrimestre me vaya mejor.

Me he desanimado ya que por la falta del tiempo no pude contestar mi examen como debería.

En su momento no pude cumplir con las actividades debido a que se me dificultó la traducción de las lecturas del curso, ya que en el presente curso dichas lecturas están totalmente en inglés y al traducirlas me ganó el tiempo de entrega de actividades.

Tengo una duda con la tarea colaborativa lo que pasa que mis compañeros de equipo no los conozco ya que son del turno sabatino porque del matutino en el cual estoy, no están ellos quisiera saber cómo hacerle ya que me gusta cumplir con mis actividades para tener las mejores calificaciones.

I was disappointed when I saw the credit that you gave me. I am sorry since I did not read the complete instructions before doing my homework.

Lo anterior no denota una falta de interés o disposición por parte del estudiante al estudio, sino una carencia de habilidades para el trabajo en equipo, organización asincrónica y estrategias de estudio para la modalidad virtual que tienen un impacto negativo en su desempeño y motivación. Ignorar estos signos de alerta sería un grave error que podría repercutir en el ánimo del estudiante y llevarlo a tomar decisiones desesperadas que afecten su condición académica.

¿Qué necesita el estudiante?

El estudiante necesita una guía práctica que lo oriente sobre sus quehaceres académicos y lo ayude a trabajar en aspectos que no se transmiten de forma directa a través de una materia; que incluya desde la presentación de un trabajo, consejos de estudio, uso de información y referencias, cómo plantear sus dudas, forma de comunicación, trabajo colaborativo, etc. Esta guía, servirá como un manual de consulta que facilite al estudiante su incorporación y tránsito en la modalidad de estudio virtual. Actualmente existe bibliografía relacionada al tema, principalmente en inglés, que busca satisfacer esta necesidad. Por ejemplo, How to become a proficient online learner del autor Jim Flores, provee al estudiante adulto de estrategias para su desempeño en un entorno virtual, a través de consejos útiles y buenas prácticas tanto para estudiantes novatos como experimentados. El mismo autor sugiere que éstas se pueden adquirir “sin tener que aprenderlas por medio del ensayo y error” (Borges, 2006, p. 1). Esta es una alternativa sobre la que valdría la pena reflexionar e implementar en nuestro país.

¿Qué parte corresponde a las instituciones?

Borges (2005, p. 6) comenta:

Es responsabilidad directa de la institución el ofrecer una formación preliminar que proporcione claves esenciales al estudiante (que probablemente no ha sido estudiante en línea en su formación secundaria y terciaria), unas claves que le ayuden y orienten para ser un buen estudiante en línea, lo que al mismo tiempo contribuirá a prevenir la desmotivación y la frustración que podrían resultar de su carencia.

Por lo tanto, asegurar que los contenidos de cursos o asignaturas de introducción a la modalidad virtual orienten efectivamente al estudiante es una prioridad. Se requiere de una preparación preliminar, a manera de inducción que le permita además de reafirmar sus conocimientos, experimentar un estilo diferente de aprendizaje y tener una imagen clara de lo que se espera de él. De acuerdo con el mismo autor:

El formato y los contenidos serán el resultado de las preferencias y las posibilidades de la institución: puede tener el formato de una asignatura específica o puede ser una web a tal efecto, o bien un conjunto de recursos y documentación. (Borges, 2005, p. 6)

Si un estudiante con formación en educación presencial se reincorpora después de varios años al estudio, no conceptualiza y no asume su rol como estudiante virtual, tendrá mayores dificultades para adaptarse y asumir su papel como constructor de su propio aprendizaje. Duart y Lupiáñez (2005, p. 100) apoyan esta idea de la siguiente manera:

Es cierto que el estudiante debe ser el centro, pero más cierto es que la organización debe dotarle de los recursos necesarios para que esa centralidad se consiga. […] La organización educativa debe procurar y gestionar los recursos oportunos para conseguir el objetivo de que el participante, el que aprende, se introduzca rápidamente y sin problemas en el entorno del e-learning.

Si no se cuenta con él, es necesario desarrollar, un curso o asignatura de inducción, que permitan al estudiante medir sus capacidades y actitudes para la educación en línea, que lo vaya formando en el desarrollo de habilidades de comunicación, organización, para que tenga una idea clara de las implicaciones de la educación virtual y lo que se espera de él. Si ya se cuenta con un curso o asignatura de este tipo, es conveniente revisar si su contenido es pertinente a las necesidades actuales del estudiante; así como plantear una actualización, considerando los factores anteriormente mencionados y las problemáticas que presentan en los estudiantes.

Es cierto que el estudiante debe ser el centro, pero más cierto es que la organización debe dotarle de los recursos necesarios para que esa centralidad se consiga […] La organización educativa debe procurar y gestionar los recursos oportunos para conseguir el objetivo de que el participante, el que aprende, se introduzca rápidamente y sin problemas en el entorno del e-learning (Duart y Lupiáñez, 2005, p.100).

Estas acciones sumadas a la estructura operativa, pedagógica, y académica de los modelos virtuales ofrecerán al estudiante las condiciones óptimas para tener una iniciación eficiente con bases sólidas que haga más significativa su experiencia de aprendizaje, facilite su trayectoria con la aplicación de estrategias útiles y coadyuve a concluir satisfactoriamente su educación en la modalidad virtual.

Frente a los avances que está teniendo la educación virtual en los que se visualiza a las instituciones utilizando innovaciones tecnológicas y didácticas de vanguardia para el aprendizaje, sería importante no perder de vista la relevancia de la inducción como un elemento necesario y decisivo que acompaña al estudiante en su proceso de iniciación y adaptación al estudio virtual, fomentando de esta manera estudiantes autónomos.

Conclusiones

Es necesario detenerse un momento y reflexionar que, aunado al fortalecimiento de la estructura de la educación virtual, es necesario identificar en una etapa temprana las dificultades que el estudiante presenta para su adaptación a un modelo virtual que permita implementar acciones que rompan este estado y fomenten el desarrollo de competencias de estudio, tecnológicas, de comunicación e interacción. Por otro lado, vale la pena revisar si el contenido de los cursos y materias de inducción es pertinente a las necesidades actuales del estudiante; así como plantear una actualización, considerando la problemática que presentan en los estudiantes. Si no se cuenta con este instrumento, plantearse la oportunidad de desarrollarlo.

Es conveniente redefinir la función de los cursos y materias de inducción a los modelos virtuales como apoyo al estudiante que se incorpora al estudio en un entorno virtual, cerciorándose que éstos permitan regular sus capacidades, actitudes, responsabilidades y expectativas para afianzar el rol protagonista del estudiante. Por lo tanto, sería oportuno integrar una guía práctica de consulta rápida para el estudiante virtual, que contenga consejos, técnicas, estilos y estrategias aplicables de forma directa en su entorno y así, evitar que se deduzcan a través de la experimentación negativa. Finalmente el propósito fundamental de todo esto es asegurar que la inducción, en cualquiera de sus formas, instruya verdaderamente al estudiante y situándolo ante un escenario en el que pueda sentar las bases para la construcción significativa de aprendizaje, facilite su trayectoria con la aplicación de estrategias útiles y contribuya a concluir satisfactoriamente su educación básica obligatoria; y, en el mejor de los casos, aspire a continuar superándose profesionalmente.

Referencias

Borges, F. (2005). La Frustración del estudiante en línea. Causas y acciones preventivas. Digithum. OUC, 7, 1-9. Recuperado de http://goo.gl/tBwLXi el 10/08/2012.

Borges, F. (2006). How to become a proficient online learner, de Jim Flores. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento, 3 (1), 1-5. Recuperado de http://www.uoc.edu/rusc/3/1/dt/esp/borges.pdf

Duart, J. M. y lupiáñez, F. (2005). Gestión y administración del
e-learning en la universidad. Conclusiones. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento, 2 (1), 100-106. Recuperado de http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/conclusiones0405.pdf

* Darlene González Miy
Profesora Diseñadora de Contenido
Universidad Virtual del Estado de Guanajuato
dagonzalez@uveg.edu.mx

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