Promoción de los valores honestidad y autenticidad académica. Una experiencia en el área de humanidades y ciencias sociales del Bachillerato Virtual UAS

Experiencias de bachillerato a distancia

Promoción de los valores honestidad y autenticidad académica. Una experiencia en el área de humanidades y ciencias sociales del Bachillerato Virtual UAS

Promotion of the values of honesty and academic authenticity. Experience in the area of Humanities and Social Sciences from virtual high school UAS

Lic. Mireya Ramos Sámano
Universidad Autónoma de Sinaloa
jeresareth@hotmail.com

Resumen

El presente documento tiene como propósito destacar la necesidad de promover los valores de honestidad y autenticidad académica en los alumnos de la modalidad educativa virtual y compartir la experiencia en cuanto al desarrollo de una serie de acciones que han permitido desempeñarse en congruencia con esos valores a los estudiantes de asignaturas correspondientes al área de Ciencias sociales y humanidades en el Bachillerato Virtual de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Dichos valores son parte fundamental de la formación integral y un requerimiento de la calidad educativa; considerando el desarrollo de saberes disciplinares, sus habilidades procedimentales y sus diversos estilos de aprendizaje, se proporcionan a los alumnos herramientas para la concreción acertada de las actividades de aprendizaje, lo cual permite al asesor o facilitador observar el desarrollo de competencias, el grado de interés por lo que están aprendiendo y el nivel de logro alcanzado.

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Introducción

En México, la educación virtual atiende tanto a adolescentes como a personas adultas que en su mayoría se ven o verán en la necesidad de tomar y asumir decisiones y compromisos de trascendencia durante toda su vida, tales como una elección vocacional de carácter profesional, incorporación o permanencia en la vida económica productiva, entre otras, debiendo poseer habilidades y estrategias que les permitan actuar con honradez y autenticidad en la realización y cumplimiento de sus tareas y/o actividades.

Lograr una educación en valores, de calidad y en pro de un desarrollo sustentable, requiere de una serie de cambios en los procesos educativos e incorporar estrategias de enseñanza y aprendizaje que estén orientadas al desarrollo de una integridad personal y conducta profesional ética, para que los estudiantes asuman formas pertinentes de ser, hacer, comprender y solucionar situaciones diversas, como refiere Bolívar (2005):

La formación de un profesional competente, no es posible al margen de una formación ética y una educación para la ciudadanía. La profesionalidad comprende, además de competencias –tanto teóricas como prácticas–, una integridad personal y una conducta profesional ética, como normalmente demandan (y confían) los ciudadanos o clientes. (p. 94)

Fundamento teórico

El programa del Bachillerato Virtual en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), forma parte del Proyecto Institucional de Universidad Virtual “UASVirtual”, dentro del eje estratégico de docencia, calidad e innovación educativa del Plan de Desarrollo Institucional Consolidación 2017. Éste es un plan de estudios que considera al alumno como el principal protagonista del proceso de enseñanza y tiene una duración de dos años, durante los cuales se cursan veintiocho asignaturas de carácter obligatorio y cuatro optativas de acentuación propedéutica distribuidas en cuatro módulos semestrales, mismos que son totalmente en línea a través de una plataforma virtual de manera secuencial que da oportunidad de que los estudiantes estudien dos asignaturas con una duración de cuatro semanas por cada bloque; cada asignatura es diseñada con base en los fundamentos filosóficos, áreas formativas y orientaciones del bachillerato en la UAS, así como en las recomendaciones del Sistema Nacional de Bachillerato (SNB) para los modelos pedagógicos de este tipo.

Desde la Visión y Misión institucional de la UAS, es necesario que se fomenten los valores de la honestidad académica entendida como la cualidad de la persona que refleja rectitud en el proceder, compostura adecuada ante lo justo, el honor y la honradez (Arana, 1995) y la autenticidad académica como una condición social en la que las relaciones con los demás y con uno mismo son simples y transparentes (Adorno, 1973); es decir, en pro del perfil de egreso de los estudiantes del nivel medio superior, se requiere del diseño de estrategias, procesos de enseñanza-aprendizaje y formas de evaluación que de manera implícita tengan esa intención; de igual manera, se requiere que los docentes motiven y estimulen su voluntad de aprender e inducirlos hacía aprendizajes y comportamientos voluntarios dentro y fuera del aula o del espacio educativo, a fin de que sean capaces de aprender a aprender mediante estrategias flexibles y apropiadas que les permitan su transferencia y adaptación a nuevas situaciones. Por ende, resulta necesario encontrar y fomentar estrategias que favorezcan su desempeño congruente con los valores de honestidad y autenticidad académica. Biggs (2006) señala que:

El aprendizaje es el resultado de su actividad constructiva, de modo que la enseñanza es eficaz cuando apoya las actividades adecuadas para alcanzar los objetivos curriculares, estimulando por tanto a los estudiantes para que adopten un enfoque profundo del aprendizaje. (p. 25)

Ante esto, surgen una serie de preguntas: ¿cómo lograr que los estudiantes se desempeñen en congruencia con los valores de honestidad y autenticidad académica? ¿Qué pueden hacer los profesores y los diversos sistemas educativos para fomentarlo? ¿En qué situaciones los estudiantes se desempeñan congruentemente con los valores de honestidad y autenticidad académica?

Calero (2002) refiere que los valores son guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano; al practicarse, permitirán a los estudiantes tomar decisiones de una manera más responsable. Algunos de los alumnos en la modalidad virtual tienden a realizar prácticas que ponen en entredicho los valores de responsabilidad, honestidad y compromiso ético, es decir, resuelven su necesidad de cumplir con las actividades o tareas recurriendo al “copia y pega”, lo cual expresa, en estos casos, una baja capacidad de autoaprendizaje, responsabilidad y motivación personal, así como incapacidad para administrar sus tiempos, obstaculizándose el proceso de aprendizaje. Cuando sucede esto, los estudiantes requieren una mayor orientación y retroalimentación de sus asesores virtuales.

Al detectar una conducta de este tipo, el docente debe notificar al alumno el descubrimiento de las evidencias respecto a la deshonestidad con que fue realizada la tarea o actividad. En este tipo de alumnos se observa un aprendizaje superficial, pues realizan las tareas o actividades de aprendizaje con la única intención de acreditar la asignatura o el curso sin reflexionar su propósito; carecen de estrategias de estudio que los lleve a la construcción de aprendizajes significativos; en ocasiones no leen ni reflexionan lo que copian y pegan, ya que no corresponde con lo solicitado en la actividad de aprendizaje; tiende a negarlo y muestran una actitud de molestia o enojo en contra de su asesor, sin asumir su responsabilidad.

Barca y Peralbo (2002) refieren que “el aprendizaje resulta de la interrelación de tres elementos claves: la intención (motivo) de quien aprende, las formas o procedimientos que utiliza (estrategia) y los logros que obtiene (rendimiento)” (p.67), de lo cual se desprende la necesidad de nuevas estrategias de enseñanza aprendizaje que permitan al estudiante desarrollar competencias genéricas y disciplinares pero, sobre todo, actuar con honestidad y autenticidad académica.

Se observa la necesidad de proporcionar herramientas pertinentes y acordes a las necesidades y estilos de aprendizaje de los estudiantes, así como una retroalimentación a manera de asesoría verdaderamente efectiva, oportuna y constante que les ayude en la resolución auténtica y personal de las actividades de aprendizaje solicitadas en el curso; que les provea de confianza, motivación y carácter para que actúen asertivamente y adquieran conocimientos que les permita construir aprendizajes significativos. Al respecto Llorente (2005) refiere:

La formación a través de la red frecuentemente produce sensación de pérdida o aislamiento en los alumnos, sobre todo cuando surgen problemas que no dominan y no encuentran cómo darle solución. Así pues, será necesario que para un desarrollo exitoso el esfuerzo sea constante y, para ello, nada mejor que el tutor motive al alumno en su progreso. Deberá hacerle llegar al estudiante mensajes de apoyo, prestarle una atención personal y particular a cada uno de ellos y ser flexible ante los distintos problemas que se puedan plantear. (p. 20)

El reto es seguir motivando a los estudiantes para hacer uso adecuado y ético de la información obtenida de fuentes bibliográficas digitales o impresas (actividad que se ha venido promoviendo desde el curso propedéutico de este programa) y que, en caso de incurrir en alguna falta al respecto, asuman con responsabilidad las consecuencias de sus actos.

Los asesores deberán crear un ambiente de participación y confianza; no dejar pasar, en ninguna ocasión y por ninguna razón, el “copia y pega” en las actividades de aprendizaje de sus estudiantes, así como no permitir que éstos no agreguen referencia o el crédito correspondiente a los autores originales; tendrá que ser muy insistente respecto a la lectura con detenimiento de las indicaciones para la realización de actividades (cómo llevar a cabo las estrategias de aprendizaje y las formas de evaluación). Es responsabilidad del asesor revisar con especial atención las tareas de los alumnos y brindarles realimentación, pero también lo es el sancionar, de manera justa, cuando sea el caso de deshonestidad académica; ello con la finalidad de que esa acción no se vuelva un problema recurrente en el curso. Además, se debe incentivar para que el estudiante la borre de su lista de posibilidades y alternativas para acreditar; como se ha mencionado, el asesor deberá hacer énfasis en que los alumnos lean con atención los objetivos y expectativas del curso; las instrucciones para realizar las tareas y actividades de aprendizaje; las fuentes y bibliografía de consulta recomendadas; el nivel de logro y los aprendizajes deseados, medios y criterios de evaluación; actuar acorde a los valores que se promueven en el curso, teniendo claras las consecuencias o sanciones a las que podría ser sujetos en caso de cometer alguna falta de deshonestidad académica.

En cualquier curso o asignatura es pertinente contar con un plan de intervención que atienda las debilidades que los estudiantes manifiesten en materia de investigación y redacción; pero sobre todo, el asesor debe encontrarse en constante comunicación y retroalimentar de manera clara y precisa las dudas que se generen en el alumno, a fin de que éste explote al máximo sus potencialidades académicas y personales.

En el Bachillerato Virtual de la UAS, los cursos son previamente diseñados de manera flexible por responsables de asignatura; ellos deciden desde los contenidos que se abordarán hasta las actividades de enseñanza y aprendizaje que se desarrollarán de manera general durante cada bloque que conforme el curso en Moodle; de esta forma, se brinda al estudiante servicios y herramientas para la construcción de sus aprendizajes, dejando libre al asesor hasta cierto grado en cuanto a la interacción y retroalimentación que pueda desarrollar con sus alumnos; desde mi experiencia como profesor virtual, puedo afirmar que es necesario asesorarlos en las temáticas abordadas durante el curso, sin embargo, también resulta fundamental fomentar en ellos la honestidad y autenticidad en la realización de sus tareas y actividades, a fin de que construyan aprendizajes significativos.

Metodología

A partir de la observación y experiencia como asesor virtual del área de Ciencias sociales y humanidades, específicamente de la asignatura de Realidad nacional y regional actual, se identificó la necesidad de fomentar acciones y estrategias para que los estudiantes desarrollaran competencias que les permitieran actuar con honradez y autenticidad académica en la realización y cumplimiento de sus tareas. Lo anterior se debió a que, en algunos casos, los alumnos optaban por intercambiárselas, copiar y apropiarse de textos u opiniones de otros como si fueran propias, careciendo de competencias para un desempeño idóneo en torno a esos valores; asimismo, manifestaban ignorancia de la gravedad e implicaciones del hecho de adquirir información errónea, superficial y volátil a corto plazo. Había una recurrencia en el uso de estrategias inadecuadas, en las que el estudiante no reflejaba, relacionaba o contextualizaba la información verdaderamente importante por no contar con habilidades y destrezas idóneas para interpretarla, utilizarla y/o interactuar con ella de manera pertinente, significativa y a largo plazo en beneficio de su propio desarrollo integral.

Ante esto, se implementaron las siguientes acciones:

  • Al inicio de cada uno de los bloques que integran el curso, se creó un foro donde el aprendizaje se construyó colaborativamente a partir de la conexión de conocimientos y experiencias previas de los estudiantes respecto a preguntas detonantes.
  • Al inicio de cada semana, se orientó la lectura y comprensión de los objetivos, fines, secuencias didácticas de las estrategias de enseñanza y aprendizaje que se desarrollarían durante el bloque, así como los contenidos, las estrategias de estudio, los materiales didácticos y las rúbricas de evaluación que se proporcionaban de manera automatizada en el curso, para cumplir con el nivel de logro deseado.
  • Según fuera el caso, se brindó asesoría a los estudiantes respecto a las estrategias de aprendizaje recomendadas para cada actividad, por ejemplo: la pertinencia del subrayado; cómo identificar, rescatar y desarrollar ideas centrales de un texto o video; cómo citar y referenciar en formato APA; cómo emitir juicios y reflexiones críticas, entre otros.
  • Se proporcionaron tutoriales o materiales didácticos de la web, donde se ejemplifica cómo realizar correctamente representaciones gráficas, esquemas, cuadros sinópticos, mapas conceptuales y presentaciones electrónicas, entre otros, motivándolo a potencializar su habilidad creativa e innovadora.
  • Frecuentemente se especificaba a los estudiantes acerca de los beneficios de actuar con responsabilidad y honestidad en el cumplimiento de sus actividades de aprendizaje, así como las consecuencias o sanciones a las que podrían ser sujetos en caso de incurrir en alguna falta o antivalor al respecto. Además, se utilizaron diversos recursos de estimulación para el éxito, por ejemplo: felicitaciones públicas y privadas ante los logros que iban alcanzando, imágenes o mensajes motivacionales, entre otros.
  • En los casos que fue necesario, se orientó a los estudiantes en lo relacionado a las debilidades y errores en sus tareas, otorgándoles una nueva oportunidad dentro de los plazos pertinentes para que corrigieran y volvieran a realizar su entrega.
  • Se promovió de manera enfática el trabajo colaborativo en parejas, por proyectos y subgrupos de discusión, así como la autoevaluación de su propio desempeño y la coevaluación, con el fin de provocar reacciones y desarrollo de su capacidad crítica que favoreciera su compromiso en el proceso educativo.
  • Se realizó al menos una videoconferencia por bloque, para aclarar dudas, exponer temas de interés de los estudiantes o del asesor; de igual forma, se presentaron avances de algunas actividades para recibir retroalimentación inmediata de sus compañeros de grupo o asesor, entre otros.
  • Los estudiantes participaron en foros de cierre, emitiendo sus juicios y recomendaciones personales respecto a la estructura y desarrollo de cada bloque. Estas aportaciones son consideradas para el rediseño del curso en general.
  • Los estudiantes contaron con otras vías de comunicación alternas con el asesor (correo electrónico), permitiéndoles exponer dudas con mayor confianza, sin entrar en controversias ni conflictos, recibiendo respuesta casi inmediata.

En la etapa final de cada bloque, se observa cómo los estudiantes asumen posturas y acciones en pro de la honestidad y autenticidad respecto a la elaboración de sus actividades, además de cómo retoman las recomendaciones de su asesor, lo cual permite concluir que, al finalizar el curso, la mayor parte de los alumnos aumentaron su compromiso, responsabilidad y motivación al llevar a cabo las actividades de aprendizaje por propia mano, retomando otros puntos de vista y reconociendo la autoría ajena. También se observa cómo mejoran su argumentación y expresión de manera pertinente respecto a las relaciones observadas entre los nuevos contenidos con los previamente adquiridos; manifiestan comprensión de las lecturas y los videos recomendados al establecer sus conclusiones; alcanzan niveles de logro que permiten al asesor observar y evaluar el desarrollo de competencias, el grado de interés por lo que estaban aprendiendo y su integración grupal.

Conclusiones

Lograr que los estudiantes actúen en congruencia con los valores de honradez y autenticidad es una tarea conjunta de todos los actores inmersos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Resulta necesario que los asesores asumamos el rol de facilitadores del aprendizaje con profesionalismo y compromiso, conozcamos la forma en que aprenden los estudiantes, sus fortalezas y debilidades académicas a fin de apoyarlos en su formación integral de manera pertinente para que alcancen los objetivos curriculares deseados.

Es indispensable que en el proceso educativo, ya sea de este programa o cualquier otro de la modalidad virtual, se continúen aplicando lineamientos y estrategias que prevengan, orienten o sancionen las conductas de deshonestidad y garanticen la autenticidad con observancia general.

Por último, cabe mencionar que las acciones expuestas se han promovido en los cursos del actual plan de estudios del Bachillerato Virtual mediante el trabajo colectivo y colegiado de profesores, diseñadores de cursos y directivos, en búsqueda de una mejor calidad.

Referencias bibliográficas

Adorno, T. (1973). The Jargon of Authenticity. Evanston, Northwestern University Press.

Arana, M. (1995). La educación en valores: una propuesta pedagógica para la formación profesional. Recuperado de http://www.formaciondocente.com.mx/BibliotecaDigital/08_DesarrolloHumano/06%20La%20Educacion%20en%20Valores.pdf

Barca, A. y Peralbo, M. (2002). Los contextos de aprendizaje y desarrollo en la Educación Secundaria Obligatoria: Perspectivas de intervención psicoeducativa sobre el fracaso escolar en la Comunidad Autónoma de Galicia. España: Universidad de Coruña.

Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje universitario. Madrid, España: NARCEA.

Bolívar, A. (2005). El lugar de la ética profesional en la formación universitaria. RMIE, 10 (24), pp. 93-123.

Calero, M. (2002). Educación en valores. Lima, Perú: San Marcos.

Llorente, M. (2005). La tutoría virtual: técnicas, herramientas y estrategias. Recuperado de http://tecnologiaedu.us.es/cuestionario/bibliovir/tutoriavirtual.pdf

Guerra, J. (2013). Plan Estratégico de Desarrollo Institucional Consolidación 2017. Sinaloa, México: Universidad Autónoma de Sinaloa.

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