¿Por qué plagian los alumnos en línea?

Experiencias de bachillerato a distancia

¿Por qué plagian los alumnos en línea?

Luis Miguel Ángel Cano Padilla
Asesor en línea de B@UNAM,
Universidad Nacional Autónoma de México
canolma@gmail.com

Resumen

“Copiar y pegar” es una de las prácticas más comunes entre los estudiantes en todo el mundo; diversos trabajos muestran que un número muy grande de ellos, cometen plagio al elaborar sus tareas. Ante esta situación, nuestro deber como asesores es tratar de investigar por qué hacer trampa resulta tan popular entre los estudiantes, ya que esta situación señala la existencia de un problema, el cual puede ser de carácter conceptual (falta de claridad en el tema), procedimental (no tienen claro cómo hacer la actividad) o actitudinal (simplemente no les interesa el tema). En cualquier caso, no podemos simplemente levantarnos de hombros sin hacer nada. En este documento mostramos el resultado de un ejercicio de indagación sobre las posibles causas del plagio en nuestros alumnos.

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Introducción al problema

Este no es el resultado de una investigación, sino una clara invitación a realizarla de una manera más puntual y profunda. Todos sabemos que una de las prácticas más perniciosas y recurrentes en la educación a distancia es el famoso “copy-paste”, una variedad de plagio. En este tipo de plagio el alumno hace pasar como suyo, de manera total o parcial, un trabajo copiado de la red. Esta práctica suele generar algún tipo de repercusión o sanción desde académica (como no aprobar u obtener una nota baja) hasta administrativa (como provocar su baja de la institución), generando además una sensación de disgusto por parte del asesor, el tutor o cualquiera de los responsables del programa.

Numerosos estudios y autores muestran que esta práctica es algo regular y frecuente. Por ejemplo, Angels Prat y Conxita Márquez (2010) de la universidad de Barcelona afirman que “… la estrategia más habitual que aplican los chicos y las chicas cuando tienen que hacer un trabajo, cuya fuente básica de información es la búsqueda en internet, es la denominada ‘copiar y pegar’…” .Esta afirmación no carece de fundamento. En un estudio, llevado a cabo por las sociedades Six Degrés y Le Sphinx Développment (España-Francia), denominado Los usos de internet en la educación superior: de la documentación al plagio (2008) se establece que el 93.9% de los estudiantes entrevistados, de una muestra de 299, admitieron haber recurrido a la estrategia “copia-pega” para presentar algún trabajo escolar al menos una vez en su trayectoria académica.

Mucho se puede asumir acerca de las disposiciones que llevan al alumno a incurrir en una práctica semejante, pero no se tiene mucha evidencia objetiva al respecto. Por ello mismo, consideramos que es necesario investigar las causas reales que conducen al alumno al plagio, para así poder tratar de dar una solución preventiva y no correctiva de esta falta. Es obvio que no resulta suficiente, como medida preventiva, contar con un “código de ética” del alumno en línea o amenazar a éste desde su ingreso al programa con las posibles repercusiones de dicho acto. Aun con conocimiento de ambos, el estudiante se aventura al plagio, lo que nos vuelve a llevar a la pregunta ¿por qué lo hace?

Una visión conservadora implica que el alumno plagia por la simple flojera de realizar una tarea asignada, y puede que esto sea verdad; pero aun suponiendo que ésta sea la causa, como educadores no podemos simplemente resignarnos a la fatalidad del destino frente a un alumno que no quiere trabajar. Nuestra pregunta inicial entonces puede replantearse a “¿por qué no quiere trabajar?”, y más aún “¿qué puedo hacer yo como asesor para motivar al alumno a trabajar?

En este sentido, se comparte una experiencia que se tuvo durante el curso de la asignatura “Problemas Filosóficos” (tercer módulo del mapa curricular de B@UNAM, para el programa de Zacatecas), el verano de 2014. El grupo con el que se trabajó estuvo integrado por 20 alumnos de diversas regiones del estado, de los cuales 18 eran mujeres y 2 hombres.

Proceso de Investigación sobre el problema

En la segunda unidad del curso, la primera actividad se denomina “contradicciones”; después de una pertinente introducción, los alumnos deben tratar de interpretar un pequeño fragmento del filósofo presocrático Heráclito de Éfeso, referente a su conocida doctrina sobre la lucha de los contrarios. A continuación podemos ver las instrucciones y el fragmento a interpretar según aparecen de manera literal en la plataforma Moodle del curso:

Actividad: Contradicciones.
A continuación encontrarás otro interesante fragmento de Heráclito de Éfeso. Analízalo y explica las partes que en tu opinión describen la idea de lucha de contrarios contenida en su filosofía. Al finalizar, envía tu ejercicio al asesor para retroalimentación y evaluación.

“Ensamblados lo entero y lo no entero, lo concordante y lo discordante, lo consonante y lo disonante, y de todo uno y de uno todo”.

A pesar de que el fragmento puede ser complicado, no se espera que el alumno sea un experto de la filosofía presocrática, sino que trate de desarrollar sus habilidades de interpretación y comunicación, intentando poner en sus propias palabras y de manera inteligible lo que, en su opinión, quiere decir el fragmento señalado en el contexto de la lección vista.

Una vez que se revisaron las tareas enviadas por los alumnos, pudimos notar que varias de ellas eran literalmente idénticas, lo que de inmediato levantó la sospecha fundamentada de que se trataba de un caso de plagio. Utilizando simplemente el navegador de internet, logramos localizar con facilidad la fuente del plagio: se trataba de tres páginas distintas que contenían el mismo texto, el cual era una tarea de la misma actividad elaborada en un curso pasado y colocada en la red de manera pública en 2013.

En total habían sido cinco alumnos quienes incurrieron en el plagio mediante las páginas “rincóndelvago”, “ensayosgratis” y “clubensayos”. En la tabla 1, puede apreciarse la relación de la actividad plagiada con la fuente original (por obvias razones los nombres de los alumnos involucrados fueron omitidos).

Tabla 1. Relación de la actividad plagiada con la fuente de información.

Actividad plagiada URL de donde se copió la información
“contradicciones” actividad 1, unidad 2 http://html.rincondelvago.com/el-pensamiento-de-heraclito.html
“contradicciones” actividad 1, unidad 2 http://ensayosgratis.com/Filosof%C3%Ada/Contradicciones/110563.html
“contradicciones” actividad 1, unidad 2 http://clubensayos.com/ Filosof%C3%Ada/Problemas-Filosoficos/878553.html
“contradicciones” actividad 1, unidad 2 http://ensayosgratis.com/Filosof%C3%Ada/Contradicciones/110563.html
“contradicciones” actividad 1, unidad 2 http://clubensayos.com/ Filosof%C3%Ada/Problemas-Filosoficos/878553.html

Cinco alumnos en un grupo de veinte representa el 25% del total, pero este porcentaje aumenta si consideramos (cosa que no hemos hecho hasta ahora) que de los 20 alumnos reportados como inscritos, dos nunca realizaron ninguna de las actividades. Como fuere, el número de involucrados nos pareció muy alto, tratándose de una misma actividad, y por ello mismo de inmediato se implementó una estrategia para indagar los motivos que les llevaron al plagio.

Usando los formularios de Google drive, elaboramos un cuestionario al que se denominó “de opinión”. Éste constó de cuatro sencillas preguntas cerradas y un espacio para que pudieran dar su opinión si así lo deseaban.

En la primera pregunta se invitaba a que el estudiante seleccionara la razón principal por la que había decidido copiar el trabajo de una página de internet. Se ofrecieron tres opciones de respuesta pensando en las razones más generales: “no tenía tiempo de hacer el trabajo”, “el tema me pareció difícil” y “no lo sé, sólo se me hizo fácil”. Viéndolo en retrospectiva, ahora podemos darnos cuenta de que hubiera sido deseable contar con la opción de caja de sastre “otra-especificar” para permitir al alumno una alternativa no contemplada.

En la segunda pregunta de nuestro cuestionario se pidió al alumno que seleccionara la opción que considerara más cercana a la razón por la cual no había acudido al asesor ante dificultades con la tarea (si era el caso). En esta pregunta las opciones fueron cuatro: a) no lo sé; b) me dio pena; c) no tuve tiempo de hacerlo; y d) lo hice pero no me respondió o no aclaró mi duda.

La tercera pregunta se refirió al hecho de que el estudiante tuviera claras las implicaciones de hacer tareas copiando de internet. A este respecto las opciones de respuesta fueron: a) Sí, desde el principio nos notificaron; b) Sé que puede haber problemas pero no tengo clara la política de mi escuela; y c) La verdad no tengo nada claro el asunto.

La última pregunta cerrada fue “¿Crees que en el futuro repetirás el hacer trabajos de esta misma forma?”, ante la cual se ofrecían las siguientes respuestas: a) No, me esforzaré más y hablaré con mi asesor o tutor en caso de tener dificultades; b) Es poco probable, pero si me veo en la necesidad lo haré; y c) No lo sé. Finalmente, se dejaba la siguiente pregunta abierta: ¿Tienes algún comentario o sugerencia? Platícanos tus inquietudes.

Resultados de la investigación en el grupo

Una vez notificados los involucrados en el plagio, se les solicitó que reelaboraran la actividad y respondieran el cuestionario que hemos presentado. De los cinco estudiantes involucrados solamente cuatro lo contestaron.

Para la pregunta 1, el 50% declaró que el tema le había parecido difícil, pero el otro 50% declaró que se le había hecho fácil simplemente copiar y pegar. Respecto a la segunda pregunta, que es en donde deseamos llamar seriamente la atención de los asesores y tutores de cursos a distancia, se tuvo un resultado muy interesante. El 50% de la muestra (o sea dos de los 4 alumnos que respondieron), declaró que “le había dado pena” comentar sus dudas con el asesor en línea. Es muy importante no dejar pasar este punto, pues aunque la muestra es muy pequeña para llevar a cabo generalizaciones, este tipo de respuestas nos lanza una señal de alerta: los alumnos no preguntan aunque tengan dudas y por ello prefieren cometer plagio. A esto se le puede sumar que el 25% de la muestra indicó que había preguntado al asesor pero o bien no le había respondido, o no le había aclarado las dudas que tenía; mientras que el otro 25% no tenía claro por qué no había acudido al asesor para pedir ayuda ante la dificultad de la tarea.

Respecto a la tercera pregunta: “¿Tienes claras las implicaciones que pueden tener para tu expediente en el bachillerato el hacer tareas copiándolas de internet?”, el 50% de la muestra contestó que les habían informado desde el principio, mientras que el otro 50% contestó que sabía que podía tener problemas pero no tenía clara la política de su escuela al respecto. Finalmente, en la última pregunta: “¿Crees que en el futuro repetirás el hacer trabajos de esta misma forma?”, el 100% respondió que no y que se esforzarían más. En la parte en la que los alumnos podían expresar su opinión, sólo respondió uno de ellos con el siguiente mensaje “Creo que hize mal pero ya no volvere a hacerlo, me esforsare más” (sic).

Conclusiones y sugerencias

Como advertimos desde un principio, ésta no es una investigación, ni sus resultados pretenden ser una generalización. La utilidad de la información radica en ofrecer indicadores sobre los cuales se debe volver e investigar con profundidad, a fin de prevenir el plagio en la educación a distancia. A partir de dichos indicadores, nos permitimos hacer las siguientes sugerencias a los asesores que tengan interés en dar un acompañamiento más cercano a sus alumnos, a fin no sólo de prevenir el plagio, sino de atender algunas de sus causas probables:

a) Adelantarse a las dudas de los alumnos

Si efectivamente un porcentaje de los alumnos considera que debido a su carácter introvertido le da pena consultar al asesor frente a las dudas que tiene, entonces éste debe ser más asertivo y adelantarse a las posibles dudas. Muchas veces, como expertos del área, pasamos por alto lo difíciles que pueden ser algunos conceptos y temas para aquellos que apenas se están asomando a la disciplina. El asesor debe ser, pedagógicamente, consiente de esta situación, aunque su dominio de la materia lo haga percibir el tema como algo sencillo o incluso cotidiano.

b) Proporcionar ejemplos contextualizados

Es buena idea que el asesor no se confíe en que el alumno puede aclarar todas sus dudas a partir de la información e instrucciones proporcionadas en la plataforma del curso. Recordemos que existen muchos estilos de aprendizaje y es imposible que todos ellos sean abordados de una sola vez en la plataforma; por eso mismo, el asesor debe aportar una mayor claridad en la información y dar ejemplos que ayuden al alumno a “aterrizarla” en su propio contexto. Los ejemplos pueden ser del tema, al introducir un concepto difícil, o de tareas, en los cuales se muestre el procedimiento adecuado que se espera que el alumno lleve a cabo en una tarea asignada.

c) Estar atentos ante el plagio

Es importante que el asesor conozca los principales recursos que el alumno tiene para recurrir al plagio, entre estos se encuentran páginas web bien conocidas, como: “buenas tareas”, “el rincón del vago”, “club ensayos”, o incluso recursos más académicos como slideshare o scribd. Conocer los recursos disponibles nos permite, como asesores, ubicar rápidamente párrafos o trabajos ya identificados como potencialmente “plagiables”, aunque lo más deseable sería que periódicamente se cambiaran las tareas de la plataforma para evitar estos vicios.

d) Actuar considerando que el plagio revela problemas

También es importante que tanto el asesor como el tutor mantengan una postura objetiva frente al plagio de los alumnos. Si el alumno comete esta acción es porque tiene un problema, ya sea conceptual (no entiende el tema), procedimental (no sabe qué hacer) y/o actitudinal (le da flojera o no le importa el tema). En cualquiera de estos casos resulta un imperativo educativo atender la necesidad del estudiante: ¿qué necesita para comprender el tema?, ¿qué necesita para saber cómo realizar la tarea?, ¿más ejemplos?, ¿una explicación diferente?, ¿qué necesita para motivarse frente al tema?, ¿cómo puedo hacer que mi alumno se interese?

e) Ser autocríticos

El asesor debe de estar atento y reflexionar ante su práctica docente. Darnos cuenta de que estamos haciendo algo mal no debe representar una tragedia, sino una oportunidad de mejorar en favor de los alumnos, más aun si nuestro error es el resultado de una práctica extendida entre los docentes y tenemos la oportunidad de socializar nuestras experiencias para que nuestros colegas tengan también la oportunidad de corregir errores semejantes.

Una invitación abierta

Como punto final, se hace una invitación para que los asesores, tutores y todo docente interesado contribuyan de manera activa a la investigación en este importante campo. En esta experiencia hemos seguido los principios de la denominada investigación–acción, que de acuerdo con Da Silva, Colín, Alfaro y Herrera (2008) “…brinda al docente la oportunidad de tomar parte activa en la observación, la reflexión y la toma de decisiones, lo orienta hacia la instrumentación de cambios o acciones organizadas, tras la identificación de un problema o particularidad en su quehacer académico…”.

Referencias

Da Silva, H., Colín, M., Alfaro, M. y Herrera, L.. (2008). La investigación acción y la formación teórico-crítica del docente de lenguas extranjeras. México: UNAM.

Prat, A. y Márquez, C. (2010). Las búsquedas en internet: más que saber leer. En Escuela y cultura digital. (pp. 61-71). Barcelona: Grao.

Six Degrees y Le Sphinx Développment .(2008). Los usos de internet en la educación superior: de la documentación al plagio. Septiembre 13, 2014, de Six Degrés & Le Sphinx Développment Recuperado de: http://www.compilatio.net/files/080521_sixdegres-univ-barcelona_univ-zaragoza_encuesta-plagio.pdf

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