“Para avanzar en Educación a Distancia es fundamental la investigación”: Elena Barberá

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“Para avanzar en Educación a Distancia es fundamental la investigación”:
Elena Barberá Cecilia López Enríquez*

La doctora Elena Barberá, de la Universidad Abierta de Cataluña estuvo en México para dictar la Conferencia Magistral “Construcción del conocimiento mediante plataformas virtuales y software social”, el lunes 27  de septiembre de 2010, con la que dio inicio el Primer Coloquio Nacional de Educación Media superior a Distancia, organizado por la Red Nacional de Bachilleratos Públicos a Distancia.

La doctora Barberá charló con nosotras sobre diversos ámbitos que enfrenta esta opción educativa, entre otros: la investigación, cuál sería el curso ideal, el papel del docente, el aprendizaje  a lo largo de toda la vida y el aumento de la población  joven en la educación a distancia.

CLE— A partir de tu ponencia, particularmente el llamado de atención que haces  respecto a la importancia de la investigación, nos gustaría saber ¿cuáles son los aspectos sobre los que consideras que se debe poner el énfasis en materia de investigación de la educación a distancia?

EB— Se podría estructurar la investigación en tres grandes ámbitos: uno es organización y políticas educativas, en donde falta mucha investigación que debe ser no tan express, sino más longitudinal, más paciente, sobre todo más a nivel institucional. Otro ámbito sería el de los procesos micro de aprendizaje y enseñanza en donde hay bastante investigación pero es más  cuantitativa, y tiene menos cuestiones cualitativas que nos den resultados sobre los que podamos construir algo. Y el último aspecto es el tecnológico, en donde la investigación debe estar más centrada en aspectos educativos que sobre los instrumentos, cómo se hace actualmente, ya que decir qué efectividad tiene un blog  o una Wiki es tratar sobre cuestiones un poco pasajeras, lo que se tendría que hacer es dimensionar hacia problemas concretos que resuelvan estas herramientas.

Entonces, sería cubrir estos tres campos. Aunque tampoco se cuenta con  muchas investigaciones transculturales, que se recojan de diferentes contextos culturales, no sé si conclusiones pero por lo menos atender a las cuestiones locales y a los aspectos comparativos. Es decir, hay bastante auge pero no está bien coordinado, cuando justamente es un campo en donde es importante que haya esa parte cultural.

CLE— Yo veo que hay muchas variables que manejas y que son relevantes. En este sentido, ¿si tuvieras todos los recursos y todas las posibilidades cómo sería tu curso ideal? ¿Qué tendría y que dejaría de tener?

EB— Bueno, un curso está integrado por muchas cuestiones,  pero en principio yo apelaría no a destruir, sino  a inventar diseños instruccionales diferentes, a romper con el espacio y con el tiempo, a creernos que la enseñanza es abierta; es decir, que uno realmente se pueda creer la flexibilidad institucional, instruccional y la tecnología. Más que un curso lo que haría es un diseño totalmente flexible en el que entendamos que si una persona aprende a lo largo de toda la vida, desde que nace, pues es necesario que haya aprendizaje informal en ese aprender. Entonces, se puede hacer un curso en el que yo entendería que pudiera  empezar y acabar cuando uno quisiera, se debería poder acelerar el aprendizaje o  dosificarlo si es necesario. Ese es un poco el deseo de cómo podría ser, pero si sólo pudiéramos no institucionalizarlo sino crear una plataforma en la que haya esa flexibilidad, cuestión para la que creo que todavía no estamos maduros; pero considero que con el tiempo deberíamos hacer realmente algo sobre un aprendizaje que maneje el tiempo de una manera que no se está utilizando actualmente.

CLE—  A propósito de esta idea del aprendizaje a lo largo de la vida, algunos estudios dicen que tradicionalmente la educación a distancia se ha dirigido a poblaciones adultas, ¿cuál es tu opinión respecto a la educación a distancia para jóvenes, que es el caso de algunos programas de bachillerato en México?

EB— Me parece una opción excelente, primero porque tiene una relevancia y pertinencia, y porque resuelve problemas sociales concretos, que tal vez no son problemas sino realidades.  Creo que todo esto es muy importante y en España no está muy desarrollado, aunque se piense lo contrario,  ya que las enseñanzas medias no se han trabajado en ese sentido y,  desde hace 4 o 5 años,  se está viendo que es una modalidad a la que se debe atender. En la universidad cada vez se da más el caso —el semestre pasado por primera vez hubo un 18 % de jóvenes de 18 y 19 años  que ingresaron—,  nunca antes habíamos tenido esa población. Quiere decir que algo en la sociedad y  en la tendencia están cambiando, justamente la rectora lo  quiere investigar porque supone también un cambio de nuestra universidad, de las demás y de la sociedad misma.

Quizá significa que estos estudiantes que cursaron la secundaria obligatoria en institutos a distancia, igual han llegado porque se deben de sentir más cómodos con las nuevas tecnologías. Para mí  ésta  modalidad realmente llega a personas que de otra manera no tendrían algún tipo de educación o acceso a una educación formal.

CLE—  En México está pasando lo mismo, ya que el bachillerato a distancia empezó en 2007 con 1% de la población del Distrito Federal de adolescentes de 14 a 17 y actualmente hay 10%. Relacionado con el  tema, ¿cómo trabajar la formación de los docentes para que sean capaces de retomar todas estas innovaciones? Porque la mayoría de los maestros que tenemos vienen de un modelo presencial y a veces se les dificulta un poco el modelo a distancia.

EB— En ese sentido no puedo hablar mucho porque mi experiencia ha sido virtual desde el inicio; pero pienso que sea a distancia o de manera presencial la formación del profesorado es la clave del éxito. Nosotros hemos trabajado en términos similares con otras universidades que en su mayoría son presenciales, y lo que hemos visto es el problema de que los profesores no pueden plantear los problemas relacionados con su asignatura, es decir plantear por qué es relevante que los alumnos estudien esa materia, qué les estás dando de la materia y qué les estás dando tú. Entonces mediante estas preguntas, que pueden ser problematizadas, surgen diseños y necesidades,  toda esa información se puede poner de alguna manera, por ejemplo en un blog, y así  ir armando  información de acuerdo con las necesidades de los alumnos.

La realidad es que no hay una receta para la formación de profesores, sólo que no sea muy sistematizada, que no sea mucho de arriba a abajo. Cuando se tiene  éxito con este tipo de modelos van surgiendo problemáticas y a los profesores hay que dejarlos hablar y seguir su disciplina, porque son expertos y ya tienen una estructura, saben que tienen que poner objetivos, etcétera. Entonces lo queremos plantear desde otra perspectiva.

El tema de las competencias también está ayudando bastante a desinstalar al profesorado y a todos en general. Hablo de las competencias entendidas como un puente entre lo que se puede estudiar, lo que se puede manejar en una secundaria o en una universidad y su repercusión, o las habilidades que se tienen que manejar en el mundo laboral y en la sociedad en general. A partir de esos primeros metros de calentamiento van surgiendo las necesidades, pero  no tengo las recetas adecuadas.

CLE— Además de la formación docente, que es uno de los aspectos más importantes, ¿Llegar a una situación de construcción del conocimiento es una tendencia, una realidad o una aspiración? ¿Hay alguna práctica que se tenga como referencia al respecto?

EB— Creo que en principio hay que situarnos en ese paradigma psicopedagógico,  si te basas en competencias de pronto puedes ver qué es lo que necesita la sociedad, lo cual ya es mucho decir. Desde luego, si uno enseña es importante plantearse esa pregunta, ver qué aptitudes y capacidades necesita esta sociedad y a partir de ahí construir —como lo hacen ustedes con la enseñanza media en la UNAM—. Trabajar mediante casos concretos,  situaciones abiertas en donde se tenga la capacidad de desarrollar otra manera de entrar; empezar la semana o el módulo al menos con una situación problemática, con una cuestión que al alumno le mueva y al profesor también. A partir de ahí, creo que la construcción del conocimiento se tiene que saber llevar, es decir, ¿un profesor es un buen guía o es alguien a quien le gusta más la autoridad en el sentido de dirección del curso?

La clave, me parece,  es saber llevar a los alumnos, aprender, escucharlos y de acuerdo con las necesidades se irá entretejiendo. La evaluación es lo que ha fallado un poco, porque los mismos casos de los problemas pueden servir muy bien para diseñar toda la evaluación continua,  aunque a veces   una evaluación final no acaba muy bien. Pero sí que hay buenas prácticas, y lo importante es cómo llevar esa guía cuando escuchas  al alumno.

CLE—  ¿Cómo prestigiar socialmente las plataformas no tradicionales como Facebook o Twitter en cuestiones educativas?

EB— Bueno, primero nos tendríamos que preguntar el porqué un software o herramientas que no nacieron para ser usado en educación tienen que ser así, pero,  claro, no podemos rechazar esta idea antes de tiempo, así como tampoco podemos incluirla antes de tiempo, ya que se necesita comprobar. Entonces, en cuanto a prestigiarlo, sólo ocurrirá si su uso aporta algo diferente. Yo les comentaba que nosotros lo intentamos con un no-curso, un no-profesor y con materiales que subimos a Facebook,  la experiencia salió muy bien,  pero vimos que todavía estábamos instalados en el curso-curso, con el profesor-profesor, aunque los mismos diseñadores pensaban que el experimento fue muy abierto, muy social, que fue sin dirigir nada y sin embargo ahí se creó conocimiento. Pienso que estamos un poco verdes, por decirlo de alguna manera.

En cuanto al prestigio,  Twitter va muy bien porque los micro mensajes funcionan mucho, ya que  por correo normalmente los textos son más largos y argumentativos. Quizá no para una discusión de alto nivel, por ejemplo,  pero sí  para abrir diferentes temas y sobre todo para recibir aportaciones tanto de personas que no están en la misma red social como de las que están, pues te pueden llegar  ideas sobre esa temática  de cualquier persona del mundo. Además,  si hay expertos interesados es otra ventaja, en donde hay que decir “esto es una buena práctica”, “esto ha servido para esta cuestión”, enseñarlo y ver el crecimiento que pueda tener esta práctica, contagiar a los demás de que es necesario y preferente para una finalidad educativa. Creo que probarlo está bien, esa curiosidad es buena porque no cuesta mucho y es una cuestión en la que uno puede sacar sus conclusiones y sus datos.

CLE— Nuevamente en referencia a los temas abordados en el Coloquio, ¿nos podrías comentar tu punto de vista respecto a la tensión que existe entre las aspiraciones por masificar la educación mediante las tecnologías y las experiencias que indican que la presencia del docente es fundamental?

EB— Creo que en el futuro habrá mediaciones distintas, posiblemente los sistemas tutoriales no se han escalado, o esas automatizaciones, por ejemplo de cuestiones instrumentales, de casos o de simulaciones ¿por qué no se ha masificado todo eso?  Eso nos resuelve una serie de temas que ya han sido trabajados por alguien, que tendrían que estar un poco más abiertos, para compartirlos y tener lo básico cubierto y así poder  dedicarnos realmente a enseñar algo que siga precisando un proceso, porque eso es estimular al alumno a reflexionar, o a ser crítico en el sentido más técnico de la palabra, y creativo; eso es lo que cuesta.

Entonces, ¿por qué esas capacidades no las explota un profesor cuando ya las otras partes están un poco cubiertas? Porque si un profesor  desde el principio tiene  que hacerlo todo y no cuenta con apoyo de los demás, ni de herramientas, nos quedamos en una mediana innovación y  no avanzamos. Por lo que hay que construir sobre esto, de acuerdo a los tutores y a experiencias de expertos. Creo mucho en la inteligencia artificial que realmente desarrollará la masificación,  pero con cierta individualización de algunas  cosas porque de otra manera pienso  que la calidad de la educación puede llegar a un punto de descrédito y desmotivación personal.

CLE— Una última pregunta: respecto a las soluciones reales versus las académicas, ¿cómo hacer para que los maestros tengan ganas de usar las reales? Porque se van automáticamente a las académicas.

EB— Creo que ahí hablamos de lo que sabemos hacer mejor y más fácil y con una cierta economía temporal y de esfuerzo.  Se ha intentado crear una base de datos de buenas prácticas o de metodologías en la que no sólo haya casos abiertos sino dos, tres o cuatro casos reales. En este sentido, ha sido muy satisfactorio para los estudiantes, que incluso viajaban a lugares diferentes para hacer diversas actividades lingüísticas, culturales, etcétera. Es decir, podemos diseñar y enseñar a los profesores que esos casos se pueden hacer con un costo muy bajo, enviarlos a diferentes lugares para que ellos exploren, hagan investigación o algún tipo de descubrimiento, y además están colaborando con otros. Lo importante es que tengan vocación docente, entonces es muy fácil  seducir a esos  profesores. Pero a veces no sabemos mostrarlo o perdemos el tiempo en decir “fue este módulo, lo hicimos de esta manera, éstas son las soluciones a las que llegamos”. Así no captamos, sobre todo lo que no hacemos es generar ese conocimiento de manera acumulativa, es decir, “me guardo esto, sobre esto otro construyo, etcétera.” Entonces, en general, se va haciendo una educación  muy a medio plazo, que no acumula el presente.  Yo me incluyo en otro ámbito porque a veces decimos que las cosas son más rápidas, pero si tenemos una investigación es necesario generar el poco o mucho conocimiento de las cosas que hacemos, es decir, guardar las buenas prácticas y explicarlas bien mostrándoselas a los demás.

CLE— Muchísimas gracias y nada más te pedimos un comentario sobre qué te ha parecido este Coloquio.

EB— Pues hasta ahora han sido muy interesantes las diferentes perspectivas y aunque no han tenido todavía espacios de discusión con la audiencia, se ha visto una comunidad que ha planteado buenas preguntas. Espero que durante todo el Coloquio siga igual, éste me ha parecido muy bien planteado con cuestiones básicas que pueden resultar hasta un punto teóricas, pero creo que hemos salido bien entre todos con las preguntas tanto del panel como de la audiencia, y es importante que algunos ejemplos se lleven más a la parte técnica y práctica.