Las posibilidades pedagógicas que ofrecen el diseño y la tecnología. Experiencia de éxito en su gestión

Experiencias de bachillerato a distancia

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Las posibilidades pedagógicas que ofrecen el diseño y la tecnología. Experiencia de éxito en su gestión • Laura Rebeca Favela Gavía*

Resumen

La autora participó como desarrolladora de contenidos y asesora a distancia en el B@UNAM. Desde esta perspectiva, describe los elementos que,  a su juicio,  han sido ingredientes exactos para alcanzar el éxito en la gestión. Se refiere al valor formativo que tienen: a) el deseo de los alumnos de estudiar y el deseo de los profesores para alcanzar su meta académica; b) los hábitos de estudio que los profesores pueden ayudar a desarrollar y a arraigarse en los alumnos; y c) la construcción del nuevo conocimiento que ayude a desbrozar el camino al  éxito en la vida de los estudiantes. 

Palabras clave: bachillerato a distancia, interdisciplina, compromiso, deseo, hábito trabajo intelectual, método de estudio, autoestima

Durante  los últimos cuatro años, en México se ha desarrollado un fuerte impulso a la educación media superior a distancia, este esfuerzo ha sido posible gracias a la tenacidad y conjunción de voluntades de diversos actores que han sabido interesar y comprometer a gente en diferentes niveles de expresión profesional: desde encargados de despacho nacionales hasta profesores presenciales capaces de desarrollar contenidos para esta modalidad educativa, a nivel nacional e internacional.
Específicamente nos estamos refiriendo al Bachillerato a Distancia de la UNAM.

Lo interesante es que antes de éste, ya existían opciones de educación media superior a través de medios electrónicos y cibernéticos, esas opciones se concretaron a  digitalizar materiales impresos publicados previamente como libros; después fueron compilados como parte del contenido a estudiar en alguna de esas asignaturas de bachilleratos abiertos o a distancia, generalmente se hacía con material ya existente. Los programas se estructuraban de la misma manera que en la modalidad presencial y las evaluaciones no distaban mucho de ese modelo.

Al parecer, esas opciones educativas realmente no se habían salido del contenido organizado a manera de trívium y quadrivium, o artes liberales en las que se contemplaban: gramática, retórica, dialéctica, geometría, aritmética, música y astronomía como las muestra la imagen donde en cada figura presenta los atributos da cada arte liberal. En aquel inicio el trívium y quadrivium se enseñaban a manera del principio de la escolástica en el sentido del principio de autoridad donde el maestro era quien conocía y decía, mientras que  al alumno solamente le quedaba memorizar las enseñanzas del maestro y repetirlas hasta satisfacer los límites impuestos por la autoridad. Todo seguía siendo muy cercano a la estructura de la preparatoria positivista de Gabino Barreda del siglo XIX.

El ideario de B@UNAM provino de una estructura académica diferente, utilizando los postulados de las nuevas tendencias pedagógicas sus creadores construyeron una propuesta educativa más cercana a la interdisciplina, apoyándose en las nuevas tecnologías tanto para el desarrollo de los materiales como para la operación de la nueva modalidad educativa.

Para lograrlo era necesario convencer a propios y extraños de la viabilidad y las potencialidades de una educación modelada de esa manera. Fue difícil; sin embargo, se logró el primer paso que fue idear, construir y aprobar el proyecto con diferentes instancias universitarias actuando desde la estructura vertical y en la perspectiva horizontal.

Pero construir los programas y los contenidos de cada asignatura sería una labor ardua, habría de buscar académicos que entendieran el sentido de este nuevo bachillerato, que estuvieran de acuerdo en aprehender el modelo y crear el material que diera vida a cada una de las asignaturas que se estaban sugiriendo, y a su vez, utilizar los recursos que la cibernética y computación, diseño gráfico y diseño instruccional ponían a su alcance para inventar todo aquello que el autor quisiera, e incluso hubiera soñado alguna vez tener en clase para enseñar más asertivamente a cada alumno.

La propuesta se cristalizaría sólo si se utilizaban recursos educativos que exclusivamente podrían aportar las nuevas tecnologías.

La educación a distancia es un bello ejemplo de lo que el diseño y las nuevas tecnologías pueden brindar a la pedagogía, para crear nuevos ambientes educativos.

La experiencia tanto en la creación de contenidos para este bachillerato como la misma de asesoría a distancia, son únicas.

Ser los primeros quiere decir que no existe experiencia de donde abrevar, inaugurar una modalidad realmente nueva por sus características es fascinante y a la vez muy comprometedor. Es un compromiso puesto que dar los primeros pasos enseña a los otros lo que se puede hacer, enseña en el acierto y en el error.

La experiencia de la educación a distancia

A menudo se piensa que la educación a  distancia, y sobre todo si se trata a través de Internet, es una modalidad extremadamente impersonal.

Pocas afirmaciones tienen tanta credibilidad como esa; sin embargo lo  impersonal, el trato aséptico, lejano, frío, es en realidad muy escaso; todo depende del asesor y del alumno. El alumno es quien pone la barrera, pero es también quien la derriba.

Es probable que al estructurar el bachillerato a distancia de la UNAM, se pensara  en ello,  pero privó la política educativa de buscar  la solidez académica de los estudiantes. Sobre todo si la intención primigenia era la de apoyar a migrantes mexicanos establecidos en las poblaciones allende la frontera norte, para que terminaran los estudios de bachillerato y tuvieran la oportunidad de ingresar a estudios universitarios y  mejorar sus posibilidades laborales.

Sin embargo,  el bachillerato a distancia de la UNAM se ha extendido al interior del país para ofrecer esta oportunidad a personas que,  por alguna razón, habían abandonado su desarrollo educativo.
Ello implicó la formación de profesores que fungieran como asesores de las diversas asignaturas de B@UNAM, todas interdisciplinarias. En ese proceso fuimos integrados muchos profesores que lo éramos en  la modalidad presencial.

Algunos tuvimos la oportunidad de ser desarrolladores de materiales y piloteamos las asignaturas de nuestra área de conocimiento, fueran Humanidades con Ciencias Sociales, Física con Matemáticas, Filosofía, etcétera.

Esa experiencia fue  innovadora y revolucionaria para nuestra práctica docente; pero lo que realmente nos impactó fue la posibilidad de ser asesores a distancia.

En lo personal, B@UNAM me dio la oportunidad, y permítaseme a partir de aquí hablar en primera persona, de ser asesora a distancia de la primera experiencia del sistema para alumnos en el extranjero: Estados Unidos y Canadá, a través de las Escuelas de Extensión de la UNAM en Los Ángeles, Chicago, San Antonio y Québec.

La primera asignatura que se impartió a distancia fue la de Poblamiento, Migraciones y Multiculturalismo.

Mi primer objetivo personal, fue utilizar el deseo de estudiar de los alumnos, para arraigarlo en ellos, reforzar su autoestima ayudándoles a desarrollar capacidades de estudio, hábitos de trabajo intelectual y métodos de estudio que les permitieran ser cada vez más asertivos para construir conocimiento, loque los llevaría a dar los siguientes pasos en el arduo camino de retomar la escuela, sumado a las actividades que conformaban su vida diaria pletórica de responsabilidades y obligaciones propias de su edad y condición. La mayoría eran adultos y pilares de familia en países altamente productivos. Esa era una realidad que había aprovechar para encaminarlos académicamente.

El deseo, los hábitos de trabajo y métodos de estudio se combinan para lograr lo último que es construir conocimiento, todos ellos se armonizan en el interior del sujeto y refuerza su autoestima. Eso es lo que le permitirá continuar con sus  estudios, a pesar de que se le presenten dificultades familiares, laborales o académicas que pudieran llegar a poner en peligro la consecución del objetivo primero de los alumnos:  obtener el grado de bachiller por la UNAM.

Puedo decir que no fue difícil pues ellos tenían el ingrediente principal: el deseo, habían dado el primero y definitivo paso para lograr su objetivo, lo demás era sólo continuar caminando; ahí es donde ubiqué que estaba mi principal labor de impulsarlos.

Mi primer deber era conocer muy bien la asignatura, crear material de apoyo y buscar recursos en la red que me permitieran impulsar sus deseos de saber más o de ayudarlos a subsanar sus carencias; pero siempre, siempre, con el mejor de los tratos personales.

Al igual que en la educación presencial, es necesario reconocer los logros de cada alumno cuando se revisan sus tareas, dejarles notas en las que se les señale un error e indicar las posibilidades para enmendarlo, pero siempre cuidando  el trato.

Un elemento que no se puede olvidar nunca como asesor a distancia, es que nuestra imagen es la escritura, el alumno se hace la idea del profesor a través de las líneas que éste le escribe; exactamente de la misma manera en que cada profesor se hace una idea de cada alumno que tiene, a través de sus tareas, de lo que contestan, cómo lo escriben, de la ortografía, del vocabulario y las referencias que utilizan para explicar sus ideas.

Cada alumno tiene diferentes niveles de cultura general y por ello diferentes necesidades, cada uno tiene un entorno e historia personales que se deben  explorar para explotarlo en bien del objetivo que cada uno se ha impuesto.

La primera experiencia de B@UNAM en el extranjero fue exitosa para la institución e invaluable para quien esto escribe.

Posteriormente he tenido la oportunidad de participar en otras aplicaciones que esta plataforma ha tenido con alumnos en el interior del país.

También he sido invitada a participar en la formación de asesores para distintas asignaturas en las que me acredité o en las que participé como desarrolladora.

Sin embargo, el programa educativo que se presentó casi como masivo, fue el de la plataforma para el bachillerato a distancia del Gobierno de Distrito Federal.

Con grupos de 18 alumnos —pues así fue la primera generación—, y con un grupo nuevo cada cuatro  semanas fue una experiencia importante.

La planta de alumnos era diferente al extremo, en principio se trataba de gente más joven que los del extranjero, con una cultura general más limitada y con rezagos más importantes, el ingrediente principal que era el deseo del alumno por conseguir un diploma de bachiller, era, ligeramente menor que el de los adultos, trabajadores, padres de familia y migrantes, que había tenido en los diversos grupos de B@UNAM.

El reto era mayor, si a eso se sumaba  el número de alumnos que había que atender en sus tareas, en sus necesidades y,  sobre todo, conocer por sus escritos y comunicaciones, esto último, como ya he explicado, es el elemento fundamental con el que trabaja un asesor a distancia, pues es el elemento donde más  se expresa el ser humano que tenemos del otro lado de la pantalla, el sujeto con el que trabajamos y al que debemos conocer para apoyarnos y  ayudarle  a aumentar el deseo, ayudarle a desarrollar habilidades y métodos de estudio, ayudarle a reforzar su autoestima y ayudarle a construir su propio conocimiento.

Cuatro semanas parece poco tiempo para alcanzar la meta, sobre todo si se tienen grupos tan numerosos.

Una vez más, lograrlo depende mucho del profesor-asesor. Al igual que en la educación presencial, el asesor debe estar cerca de los alumnos, revisarles tareas, anotarlas, señalarles cómo se pueden mejorar y,  sobre todo, reconocerles lo que han logrado. Las palabras de aliento no sobran, son fundamentales para cada uno de ellos.

Cada vez que me encuentro con un grupo, nuevo tengo presente que en ese momento y durante las siguientes cuatro semanas, yo soy la cara de la institución, que la represento y por ello debo hacer mi mejor papel, intento ser la persona más confiable que hayan conocido y por eso dedico tiempo para  conocerlos, tiempo para revisar con extremo cuidado sus tareas, conocer su lado académico y reforzarlo desde esa perspectiva; intento darles lo mejor de mí que es mi práctica docente; esa misma que ellos ayudan, día a día a construir en mí.

*Maestra en el Área Histórico-Social, Colegio de Ciencias y Humanidades-Plantel Sur, laura.favela@cch.unam.mx