La importancia de la motivación en el bachillerato a distancia

Experiencias de bachillerato a distancia

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La importancia de la motivación en el bachillerato a distancia

Ricardo Alarcón Aguilar*

Resumen

Participar como asesor en el Bachillerato a Distancia del Instituto Politécnico Nacional, aunado a la experiencia del sistema presencial, constituye un gran aprendizaje. Se identificó la importancia que tiene la motivación a través de un lenguaje adecuado en grupos de ambas modalidades (presencial y a distancia) para lograr un cambio positivo entre nuestros estudiantes.

Palabras clave: motivación, estudiantes, virtual, tareas, mensaje.

 

Abstract

My participation as a counselor in the bivalent technical online high school on line at the Instituto Politécnical Nacional, added to my face to face experience, constitutes a great learning experience. Thus I have been able to identify the importance of motivation and the relationship with language employed in both kinds of groups (F2F and on-line) to impact a positive change in our students’ attitudes.

Key words: motivation, students, virtual, tasks, messages.

 

Acostumbrado por años a impartir clases de manera presencial (método tradicional) en el Instituto Politécnico Nacional en el nivel medio superior,  me encontré de pronto con la posibilidad de hacerlo a través de una computadora, es decir, de modo virtual.  Pensé que iba a ser lo mismo y que el cambio sería que “mis estudiantes” no estarían en el salón de clase y que yo, desde la PC me dedicaría a revisar actividades y, en un momento dado, subir calificaciones.
¡Qué equivocado estaba! en realidad, la experiencia que tuve como asesor a distancia cambió mi concepción sobre la actividad docente, principalmente, la idea que tenía sobre el manejo de la motivación.

En mis años como docente, siempre me he encontrado en los grupos con dos tipos de alumnos: los que llegan totalmente motivados (cuya actitud va encaminada a obtener todos los conocimientos posibles) y los desmotivados (que no desean aprender o que a lo sumo  tratan de cumplir sólo con lo suficiente para no reprobar e ir acreditando las unidades de aprendizaje sin mayor esfuerzo y, por consiguiente, no recibir castigo alguno de parte de sus padres).
Frente a este escenario, lo que hacía con los alumnos desmotivados era, además de brindarles mayor  atención, conversar mucho con ellos, explicándoles las ventajas de estar bien preparados. Si con esto no obtenía buenos resultados, mandaba llamar al padre de familia y le informaba la situación. Pero ¿qué hacer cuando uno de los alumnos que cursa el Bachillerato Tecnológico Bivalente a Distancia (BTBD) está desmotivado?

Esto me ocurrió al revisar la tercera actividad de la unidad de aprendizaje de Historia de México I: noté que tres alumnos solo estaban cumpliendo con sus tareas por no reprobar. No habían realizado las lecturas recomendadas y se limitaron a elaborar su actividad con lo que suponían  tenían que hacer. Incluso copiaron frases y párrafos de otros compañeros del grupo.

En ese momento, lo único que pensé fue en reprobarlos, en mandarles su calificación no aprobatoria con un mensaje que dijera: “Está mal tu actividad y copiaste”. Sin embargo, recordé parte del “Curso para asesores y tutores del BTBD”, en el que se nos hizo hincapié en no ser tan “fríos” en el trato con los alumnos.

Decidí entonces sí ponerles una calificación reprobatoria por su trabajo pero acompañada con el siguiente mensaje:
Hola K…, creo que independientemente de lo difícil que te resulte hacer una actividad, es preferible que la realices por ti misma; cuando uno se equivoca aprende, pero cuando uno toma lo de otros compañeros y lo hace pasar como creación propia, no hay posibilidad de algún aprendizaje.

Tu trabajo es muy similar al de V…, y no es tu redacción (es la de V…), por lo que te exhorto a que los trabajos siguientes los hagas  tú misma y me consultes cualquier duda que tengas.

Te recomiendo que realices las actividades los primeros días de la semana, y no las dejes para el último momento. Te vuelvo a repetir que  tienes mucha capacidad, pero tienes que poner de tu parte, así que ¡Adelante y a mejorar!
Mandé un mensaje similar a los otros estudiantes y al final tuvieron un único resultado: ¡Cambiaron de actitud!
En la cuarta actividad, “K…” hizo su tarea por sí misma (sin copiar) pero siguió con errores, y aunque subió un poco su calificación, continuaba siendo muy baja.

Entonces le envié el siguiente mensaje:
Hola de nuevo, K…! Creo que la premura hizo que descuidaras la redacción y la estructura de tus ideas. Te recomiendo que las siguientes actividades intentes subirlas los primeros días de la semana, ya que así tendremos tiempo de corregir posibles errores. No te desanimes y continúa superándote. ¡Vamos!

Lo mejor de todo fue la quinta actividad, en la que sacó la máxima calificación. El mensaje enviado fue:
Hola, K…, te felicito por tu excelente trabajo; mejoraste en todos los aspectos: en extensión, redacción, contenido y coherencia lógica. Este ha sido tu mejor trabajo y demuestra tu capacidad de auto mejora.
Te felicito nuevamente y ¡Sigue así!

En la última actividad, el resultado fue similar:
Hola K…, no me queda más que  felicitarte  nuevamente. Muy bueno tu cuadro comparativo y excelentes las ideas manejadas en tu proyecto de nación. ¡Felicidades!

Algo semejante ocurrió con los otros dos alumnos. Ante este panorama ahora me pregunto: ¿qué hubiera pasado si el mensaje enviado hubiese sido el que había pensado inicialmente (“Está mal tu actividad y copiaste”)?

Pienso con sinceridad que el resultado no hubiera sido el mismo. Además, lo curioso es que en mis clases presenciales jamás los motivaba de esa manera, simplemente era: “conviene estudiar”, “no copies”, “está mal hecho”, “¡reprobaste!”, etcétera.

En definitiva, esta experiencia con mis alumnos a distancia me ha servido para comprender la importancia de motivarlos correctamente en ambas modalidades (presencial y a distancia) y observar la enorme fuerza que nuestras palabras tienen en la mente de nuestros estudiantes. Si les decimos “puedes”, podrán; Si les decimos “no puedes”, no podrán;  y si les decimos “te estoy tomando en cuenta”, “estoy atento a lo que haces”, “sé como lo haces y qué puedes hacer”, entonces nos tendrán la confianza suficiente y podremos motivarlos aún más para que alcancen sus metas.

Al final y con mucha satisfacción para mí, fue leer el mensaje que me envió una de mis alumnas con motivo de terminación del curso. Lo presento textual y como una evidencia más de la fuerza que tienen nuestras palabras en la motivación de nuestros alumnos: **.

Buenas noches profesor Ricardo, le agradezco y valoro la concepción que se formó de mi persona en estas como bien dice breves pero provechosas semanas, sólo trato de ponerle mucho empeño por aprender y que el esfuerzo que ahora hago se vea reflejado mañana. Las limitaciones a las que me refiero en gran parte es el tiempo y las fuentes de información pues entre mi familia el trabajo, la casa y vivir en una población que cuenta con pocos servicios, es mayor el esfuerzo que debo hacer, aunque las satisfacciones son mayores cuando veo que mis esfuerzos obtienen resultados.
Igualmente quiero felicitarlo por el esfuerzo, y quiero decirle que para mi también fue muy grato trabajar con usted ya que lo considero una persona bastante comprometida y con la experiencia suficiente para acompañarnos en nuestro aprendizaje.

Me gustó mucho su forma de trabajo, sus reflexiones y sobre todo la forma de culminar cada actividad, me deja un gran aprendizaje, sus conclusiones en los foros fueron muy enriquecedoras, además de sus atinados comentarios.
Tendré mucho gusto si en el trayecto tengo la fortuna de volver a trabajar en otro módulo de aprendizaje.

De cualquier manera le envió mi más sincero agradecimiento y un fuerte abrazo.
Mil gracias por todo y le deseo lo mejor”.

 

*Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos 7 “CUAUHTÉMOC”, IPN, anrio2605@yahoo.com.mx

** El autor agradece la asesoría en corrección de estilo de Francisco Gabriel Binzhá/Unidad Politécnica para la Educación Virtual, IPN.