La formación docente, clave para el desarrollo de la ED

Reflexiones académicas

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La formación docente, clave para el desarrollo de la E D • María del Rosario Beatriz González Roldán*

Resumen

La autora se refiere a la importancia del docente y de su formación  para la Educación a Distancia actual, así como del papel que juega para que el alumno aproveche los elementos que esta modalidad le proporciona. Además, hace énfasis en la necesidad de que cada una de las dos figuras fundamentales —el docente y el alumno— utilicen de manera óptima las tecnologías de la educación para lograr el éxito.

Palabras clave: formación docente, enseñanza, aprendizaje, educación a distancia, tecnologías de la comunicación.

 

Introducción

El desarrollo tecnológico generado en los últimos años ha traído cambios vertiginosos en distintos ámbitos de nuestra vida y la educación no ha escapado a ello. Actualmente, se encuentra en un proceso de apropiación y uso de nuevas tecnologías de la comunicación, mismas que pretende no sólo   adaptar, sino  desarrollar, específicamente, como tecnología educativa para apoyar el proceso de enseñanza aprendizaje de manera práctica y, sobre todo,  eficiente. De acuerdo con información proporcionada por la ANUIES: “A partir de la década de los setentas se amplían las acciones, instituciones y programas que buscan alternativas educativas a la educación presencial. Desde esa época es que se observan tanto a nivel nacional, regional y estatal experiencias muy enriquecedoras.” (En http://www.anuies.mx/e_proyectos/pdf/vir_mx.pdf).

En esta situación, resulta fundamental que los involucrados en el proceso asuman nuevas formas de aprender y de enseñar, que  modifiquen sus hábitos, disciplinas y dinámicas de trabajo adoptando la tecnología, no sólo como reemplazo del lápiz, papel o pizarrón, sino como una herramienta novedosa y práctica, ya lo mencionaba  Popert (1995), con la utilización de las nuevas tecnología en la educación, se produce un punto de inflexión que apunta a generar un megacambio en el proceso enseñanza aprendizaje. El desarrollo de materiales, aprovisionamiento de recursos, desarrollo de una didáctica específica, requiere una nueva visión académica y asimilación de tecnología para llegar en última instancia, a los estudiantes, principales beneficiarios de estos cambios.

En este proceso, el docente lleva la parte más importante, ya que es quien fomenta su uso y quien implementa los recursos. Es innegable que,  actualmente,  se requiere una nueva formación docente que priorice el aprendizaje del alumno y utilice las  nuevas tecnologías se como agente de cambio.

 

El papel del docente

En esta nueva dinámica educativa es el docente quien tiene la responsabilidad de asumir con mayor fuerza el cambio; esto implica  primero, una capacitación expresa para utilizar  los recursos tecnológicos específicos de educación, una forma ágil de transmitir información y,  sobre todo, implementar de manera  adecuada el proceso de comunicación y el uso de nuevas tecnologías con los alumnos.

Sin embargo, la capacitación expresa no siempre se obtiene en los cursos normales universitarios, requiere, más bien, acercarse a instituciones educativas específicas e implica el  interés del docente por adquirir y desarrollar habilidades que le permitan incrementar su potencial académico.
La utilización de recursos tecnológicos —ya sea dentro del aula o a distancia—, supone una gran creatividad y dinamismo del docente, e implica amplios conocimientos de su especialidad, del manejo de recursos y de su proceso comunicativo. “Los docentes necesitan estar preparados para empoderar a los estudiantes con las ventajas que les aportan las TIC”.  (En http://www.eduteka.org/pdfdir/UNESCOEstandaresDocentes.pdf ). Para que el nuevo modelo educativo funcione son necesarias estas habilidades; el docente debe ser capaz de conducir al estudiante para  alcanzar sus metas u objetivos de aprendizaje; apoyándole en su construcción de conocimiento, mediante la óptima utilización de recursos, adecuando cada herramienta al contenido temático y a la comprensión específica del estudiante. Lograrlo,  implica una motivación continua, que genere en los alumnos interés por usar el recurso tecnológico.

Además, el docente cuenta con un elemento esencial: la  evaluación formativa, que apoya al alumno con retroalimentacion permanente, lo que también le proporcionará elementos para promocionar  el uso de la tecnología,  a la vez que favorece  su proceso de aprendizaje. “Es necesario tomar conciencia de una vez por todas, y adoptar una serie de medidas que vayan más allá de la dotación de ordenadores para conseguir que la incorporación plena de las TIC a los centros educativos contribuya de manera decidida en la mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje.” (Pariente.A, p.2)

Por último,  es determinante la forma como  el docente lleva a cabo el proceso de comunicación con el estudiante, pues de éste  dependen  la motivación, la retroalimentación y las indicaciones pertinentes y precisas para el uso de la tecnología. La fluidez y destreza con que el docente se maneje serán fundamentales para apoyar al alumno en su  proceso de asimilación de tecnología. Con preparación continua y una visión ágil, dinámica y creativa,  el docente tendrá elementos de sobra para apoyar de manera eficiente el proceso de aprendizaje del estudiante.

 

El papel del alumno

Asumir un cambio en la educación permite  la posibilidad de contar con un nuevo alumno, no puede decirse que el  cambio por sí le  dará origen,  porque tal vez es este muevo alumno quien  requiere  la implementación de las nuevas tecnologías en la educación, como menciona Cabero, J (1994).   “Tenemos que ser conscientes que las NT requieren un nuevo tipo de alumno. Alumno más preocupado por el proceso que por el producto, preparado para la toma de decisiones y elección de su ruta de aprendizaje.” Queda claro que el mundo ha cambiado y   tenemos nuevas formas de realizar  nuestra vida cotidiana. En este sentido, la  mayoría de los alumnos que actualmente se incorporan a los diferentes sistemas educativos han desarrollado habilidades para manejar las nuevas tecnologías, en especial,  la computadora.

Sin embargo, no sólo se requiere del alumno un  buen manejo de la tecnología,  también es necesario su compromiso con la adquisición del  propio aprendizaje; el docente sólo apoya esta formación. Como lo menciona  Adell, J., una de las principales tareas del formador consiste en ayudarles a ser autosuficientes, contribuir a la construcción colectiva de conocimientos. Hoy en día los procesos educativos se encuentran centrados en el sujeto que aprende, ello conlleva que el estudiante —apoyado por el docente—  sea quien desarrolle las habilidades y competencias necesarias para fines determinados, definidos por la institución educativa, que lo conducirán  a ubicarse en mejores posiciones a lo largo de su vida.

Por eso es importante  que el estudiante tenga clara  conciencia de  qué desea alcanzar o realizar, a fin de asumir un compromiso consigo mismo y con la construcción de su conocimiento. Nuevamente será la figura docente la generadora de este cambio necesario en el alumno: la conciencia de obtener  el propio aprendizaje y que para lograrlo debe  utilizar de manera  óptima  las nuevas tecnologías,  pieza clave en la educación de nuestro tiempo.

Al utilizarlas  en su proceso educativo, el alumno  ingresa al ancho mundo de la información, por lo cual requiere un guía de excelencia que le ayude a comprender y manejar todo lo  que requiera, con un sentido crítico y responsable a fin de aprender  a determinar y seleccionar lo necesario para llevar a cabo su proceso de autoaprendizaje.

 

Conclusión

De los cambios generados en el ámbito de la comunicación se desarrolla obligadamente otro en el educativo, asumirlo con responsabilidad permitirá llevar a cabo avances en el proceso enseñanza aprendizaje de manera significativa y eficiente. Dos son las figuras fundamentales  para lograrlo: el docente actuando como motor y el estudiante como producto de este cambio. La formación específica que el docente pueda adquirir resulta crucial para alcanzar con éxito el proceso enseñanza aprendizaje. Así, entre más conscientemente asumamos el cambio generado por la penetración de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo, los involucrados tendremos mayor oportunidad  de  contribuir  en  el desarrollo de la educación y de realizar prácticas innovadoras, producto de nuestra creatividad y compromiso con la educación del presente y el futuro.

 

Referencias

*Secretaria Administrativa, B@UNAM, rgonzalezr_bunam@yahoo.com.mx