La comunicación escrita y el bachillerato virtual: apuntes para una reflexión

Experiencias de bachillerato a distancia

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

La comunicación escrita y el bachillerato virtual: apuntes para una reflexión • Karim J. Carvajal Raygoza*

Resumen

Este trabajo parte de una reflexión sobre mi práctica como diseñador y desarrollador de cursos en línea. Examina la importancia de la comunicación escrita en el proceso de enseñanza en el Bachillerato Virtual modalidad e-learning. Se reflexiona sobre la necesidad de replantear de la escritura en cuanto a su naturaleza e implicaciones, destaca la relevancia de la situación comunicativa, del contexto situacional y del lector-estudiante como elementos a considerar en las producciones escritas empleadas como actividades de aprendizaje. Se proponen cuatro líneas de formación docente orientadas a mejorar la escritura como medio de comunicación eficaz en los entornos e-learning.

Palabras claves: comunicación escrita, bachillerato virtual, e-learning, situación comunicativa


…cuando profesionales destacados escriben o hablan acerca de su propia crisis de confianza, tienden a centrarse en el desajuste de los modelos tradicionales de la práctica y el conocimiento respecto a los rasgos de la situación práctica —complejidad, incertidumbre, inestabilidad, carácter único y conflicto de valores— de cuya importancia se han hecho cada vez más conscientes.

Donald A. Schön (1998: 28).

Los nuevos escenarios sociales y educativos exigen que los profesionales de la educación incursionen en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (tic) como un recurso que posibilita la integración a las sociedades del conocimiento y que permite innovar en modalidades de enseñanza a distancia como el e-learning1 y el blended-learning.2 Para los docentes inmigrantes3 en las tic, estas incursiones no están ausentes de conflictos e incertidumbres, por eso reflexionar sobre la práctica (Perrenoud, 2007) es un medio para hacer conscientes las implicaciones y consecuencias del quehacer cotidiano y atisbar una transformación de la práctica docente. En este orden de ideas, expondré algunas experiencias, impresiones y reflexiones a partir de mi ingreso al Bachillerato Virtual de la Universidad Autónoma de Sinaloa (uas) en la modalidad e-learning como diseñador y desarrollador de cursos en línea en el área de las ciencias sociales, en las asignaturas de psicología del desarrollo humano, ética y desarrollo humano, y pensamiento y cultura.

Desde el inicio supuse que debía estar habilitado en el manejo de las tic en un nivel cercano al experto, operar Office, internet y plataforma Moodle, entre otras herramientas. Esto me acarreó grandes preocupaciones, puesto que no me sentía habilitado y mucho menos experto en las tic. Sin embargo, me dediqué —con la ayuda de colegas—4 a la apropiación de los conocimientos para mejorar mi desempeño. Invertí muchas horas en el estudio autodidacta del manual de Moodle y en la participación en cursos organizados por la uasVirtual5 —como el curso para el uso de la plataforma Moodle y el de diseño instruccional para diseñadores de las materias del Bachillerato Virtual, por mencionar algunos—.

A medida que adquiría mayor pericia en el manejo de Moodle y conocimientos sobre principios para el diseño instruccional, encontraba que la operación de éstos en sí misma no era suficiente, toda vez que la modalidad e-learning exigía que el diseñador y el desarrollador echaran mano de otros recursos que fueran más allá de lo meramente técnico. Según Cabero (2006):

Uno de [los] errores es el denominado tecnocentrismo, es decir, situar la tecnología por encima de la pedagogía y la didáctica olvidando que su incorporación no es un problema tecnológico, sino que es, independientemente del económico, de carácter cultural, social y formativo (Cabero, 2006: 4).

Es necesario darle importancia a lo didáctico y a lo pedagógico. En este sentido, Moodle, concebido como un entorno de enseñanza-aprendizaje sustentado en el constructivismo, daba la orientación pedagógica necesaria por medio de sus múltiples recursos: una salida al enfoque tecnocentrista. Los foros, las wikis y los talleres orientados al trabajo colaborativo resultaban herramientas fundamentales en estos entornos. En cambio, las tareas más apegadas a un modelo tradicional transmisivo, utilizandas de manera adecuada, también representaban un recurso valioso como fuente de aprendizaje.

Mi preocupación continuaba, pues seguía advirtiendo que la modalidad e-learning demandaba más. Esto me llevó a realizar un ejercicio de didáctica comparada entre la modalidad presencial y la virtual. Encontré que la enseñanza en la modalidad presencial requiere que el docente despliegue los conocimientos disciplinar, pedagógico y didáctico, entre otros. La modalidad virtual demanda el dominio de las tic y también los recursos contemplados en la modalidad presencial. Un aspecto interesante es que ninguna modalidad considera el código de comunicación como un elemento distintivo entre ambas y sólo destacan lo tecnológico como el aspecto esencial que las diferencia.

Ésto me llevó pensar que una diferencia más, quizá de importancia similar a lo técnico, era el código de comunicación. Mientras que en la modalidad presencial la comunicación oral sincrónica es el medio que se privilegia, en la modalidad virtual la comunicación escrita es el canal que más se utiliza, de manera sincrónica como asincrónica. Empecé a reflexionar no sólo sobre la didáctica y la pedagogía, también acerca de la comunicación como el medio principal que permite la ejecución de los aspectos curriculares, didácticos y pedagógicos: “En la base de toda acción educativa está la comunicación. De ahí que se afirme que en su aspecto de relación, constituye el aspecto central de toda pedagogía” (Escotet, 1992; citado por Reyzábal, 2003: 59).

Consideré que era indispensable prestar atención al uso que se hace del lenguaje en los procesos de comunicación en su expresión más amplia, porque al revisar la enseñanza en la modalidad presencial encontré que el libro de texto vino a suplir muchas de las funciones del docente en términos del uso adecuado del lenguaje en su expresión retórica y prosódica. El docente se convirtió en muchos casos en un operador de situaciones didácticas alrededor de los contenidos curriculares plasmados en los textos, lo que provocó que se perdiera poco a poco el papel del lenguaje y la comunicación en la enseñanza. Al margen de lo anterior, la interacción social cara a cara en las modalidades presenciales —lo sincrónico de la comunicación— permite al docente estar en retroalimentación constante con el alumno para enfatizar contenidos, despejar dudas, utilizar ejemplos, recurrir al texto para encontrar el sentido, en un flujo incesante de comunicación en el que el docente se convierte en un mediador entre los libros de texto y los alumnos.

Pero el escenario cambia radicalmente en los contextos e-learning, en los que gran parte de la comunicación es textualizada, es decir, escrita. Si bien, continúan utilizándose los libros de textos en formato digital, el docente ya no recurre a la oralidad para aclarar o solicitar la restitución de información cuando da indicaciones, se ve impedido a usar el útil y socorrido recurso “¿Me expliqué? ¿Alguna duda?” cuando termina de dar instrucciones. ¿Qué se puede hacer para zanjar estas situaciones que imponen los entornos virtuales? ¿Será necesario reflexionar sobre la comunicación escrita en estos nuevos escenarios? ¿Acaso resulta ocioso pensar que la escritura requiere de especificidades en la modalidad e-learning y que basta pasar al texto lo que se piensa o lo que se llega a decir sin dificultad de manera oral? Considero que no es ocioso pensar, reflexionar y discutir en torno a la comunicación escrita en estas modalidades de enseñanza, toda vez que si consideramos que la comunicación verbal se expresa mediante dos códigos —el oral y el escrito— con niveles de complejidad específicos, resulta necesario comprenderlos para hacer un mejor uso de ellos en las diversas situaciones comunicativas que demanda la enseñanza en cualquiera de sus modalidades. En el cuadro 1 se presenta una la comparación entre las características de la lengua oral y de la lengua escrita. Encontraremos que ambas son de distinta naturaleza y complejidad.

Cuadro 1. Diferencias entre la lengua oral y escrita

Oral

Escrita

Constituida por sonidos (nivel fonético).

Constituida por grafías (nivel gráfico).

Se realiza en presencia de los interlocutores (salvo en el caso del uso de tecnologías especiales: teléfonos, radios, grabaciones magnetofónicas o de video, etc.) lo que implica inmediatez.

No se realiza en presencia del lector y por lo tanto no existe el estímulo-respuesta inmediato ni el reajuste espontáneo.

Algunos elementos se dan por supuestos gracias a la situación. Elementos deísticos como aquí, ahora, esto.

Debe incluir el contexto situacional.

Utiliza elementos verbales (suprasegmentales) propios (pausas, entonaciones, ritmo, intensidad, duración) y gestuales, corporales, etc.

Utiliza elementos verbales, icónicos y gráficos: puntuación, márgenes, subrayado, ilustraciones, tipo de letras.

Suelen producirse múltiples repeticiones, interjecciones, exclamaciones, onomatopeyas.

Suele evitar repeticiones y uso abusivo de interjecciones, exclamaciones u onomatopeyas.

A veces se rompe la sintaxis (anacolutos, desviaciones, omisiones) y se usan diferentes registros con cierta libertad.

Cuida el léxico, la sintaxis parece ser más explicita y coherente y suele mantener el mismo registro lingüístico a lo largo de todo el discurso.

El uso de la oralidad es universal y su aprendizaje “espontáneo”.

El uso de la escritura no es universal y se aprende “en la escuela”.

El habla tiene carácter temporal.

Tiene carácter espacial.

El que habla tiene poco tiempo para estructurar el discurso, por eso éste puede resultar menos preciso o riguroso lingüísticamente.

Al escribir se puede cuidar más la estructuración del discurso e, incluso, consultar dudas, corregir, ampliar, agregar esquemas, etc.

Fuente: Reyzábal (2003).

Si atendemos que el código oral se produce por aprendizaje espontáneo y es menos riguroso lingüísticamente mientras el escrito se aprende en la escuela y exige mayor estructuración del discurso, podemos suponer que se requiere “un largo y complejo proceso constituido por operaciones recursivas de planificación, textualización y revisión” (Lerner, 2001: 41), lo que implica un proceso continuo que no acaba al concluir la escolarización en su sentido formal, sino que significa aprender haciendo es decir, escribiendo. Para el docente del Bachillerato Virtual, escribir en la modalidad e-learning debe representar un reto en la idea de todas las implicaciones que tendrán los textos que produzca por medio de las consignas, seguimientos, evaluaciones y retroalimentaciones que se emitan durante el diseño y el desarrollo de los cursos. Los propósitos —solicitar una tarea, invitar a participar en un foro, etc.—, la situación comunicativa —mensajes personales, avisos en la sección de novedades, sala de chat, etc.—, los lectores —estudiantes de bachillerato, nivel superior, etc.— y el estilo que se empleará —recado, consigna, comunicado formal, aviso, etc.— podrían considerarse elementos básicos a considerar a la hora de planificar las comunicaciones, que una vez textualizadas habría que revisar para corregir elementos que pudieran ocasionar ambigüedades, distracciones, digresiones o cambios de sentido.

Figura 1. Primer momento: esbozo de la actividad, foro 2, del curso PDH en 2010.
Img 01

Figura 2. Segundo momento: rediseño de la actividad, foro 2, del curso PDH en 2012.

Img 02

Parecería que la mayor dificultad ocurre cuando se pretende textualizar las ideas. ¿Por qué sucede tal cosa? Quizá la respuesta sea que en el proceso de composición escrita confluyen un cúmulo de elementos cognitivos, culturales, psicológicos, actitudinales, representacionales, lingüísticos, metalingüísticos —gramática, semántica, sintaxis y pragmática— y otros que le imprimen a la actividad un carácter complejo. Por lo general, sólo se requiere plantear consignas para solicitar información por medio de actividades que demuestren la adquisición de los contenidos de aprendizaje de los alumnos: ¿ estará sobredimensionado el papel de la escritura en la modalidad e-learning? Me parece que no. Según Onrubia “el aprendizaje virtual (…) no es simplemente una cuestión de presentar información o de plantear tareas a realizar por el alumno” (Onrubia, 2005: 5), sobre todo en el bachillerato en el que los alumnos se encuentran en una etapa propedéutica, por lo que requieren de informaciones que les permitan poner en contexto lo que estudian para darle significatividad a lo que aprenden. Para ilustrar la cuestión véanse las figuras 1 y 2 sobre la evolución de la comunicación escrita en dos momentos durante el diseño del curso “Psicología del desarrollo humano (PDH)” del Bachillerato Virtual.

En el primer momento logra advertirse cierto laconismo en el sentido de una expresión breve, que incurre en lo que Onrubia (2005) señala respecto de que no deben simplemente transferirse tareas a los entornos virtuales. Además, no logra recrearse un contexto situacional que permita al estudiante darle sentido y significado a la actividad. Por más elementales que parezcan los contenidos a revisar, no debe obviarse este aspecto en tanto que los grupos de estudiantes no son homogéneos, sino que cuentan con bagajes culturales muy diversos. Sobre el segundo momento, se observa una evolución importante en el planteamiento de las consignas. Se vincula la actividad con otra precedente en la lógica de tener una visión de conjunto y evitar que se perciba que las actividades son aisladas e inconexas. Asimismo, se recurre a la contextualización situacional, ilustrando y ejemplificando algunos términos para que el estudiante dé sentido a lo que está a punto de emprender.

¿Qué hacer para comunicarnos mejor de forma escrita en los entornos virtuales?

Como se advertía líneas arriba, la escritura no supone un aprendizaje espontáneo, requiere de procesos complejos de aprendizaje y perfección. Por tanto, es necesario realizar una reflexión profunda sobre la naturaleza de la lengua como medio de comunicación en sus dos códigos —oral y escrito—: cómo se aprende, cómo se desarrolla, cómo se llega a ser un buen escritor, y redimensionar su papel en la relación pedagógica, sobre todo en la modalidad e-learning. Estas consideraciones podrían hacerse a partir de la propuesta de Cassany, quien considera que antes de comenzar a escribir “hay que darse cuenta del tipo de empresa en que nos metemos, tomar en cuenta las dificultades que nos esperan y formular objetivos sensatos según la capacidad y el interés de cada cual” (Cassany, 2002: 36). Si bien tal recomendación pudiera parecer dirigida a personas que planean dedicarse a la escritura como profesión, más bien está preparada para todo aquel que utilice la escritura como medio de comunicación, dado que no se debe desdeñar la importancia que revisten aspectos como la legibilidad o el estilo llano en las producciones escritas, que permiten garantizar que aquello que se desea comunicar llegue a decodificarse de forma correcta.

Reflexionar sobre los conocimientos, habilidades y actitudes (Cassany, 2002) respecto de la escritura resulta fundamental en tanto que permite tomar consciencia de lo que implica el uso de esta invención humana (véase el cuadro 2). Es imprescindible ser consciente de estos aspectos a la hora de producir textos para comunicarnos con otros, es indispensable analizar la comunicación en su sentido más amplio, en el que la consideración del lector debe estar siempre presente al grado de regir nuestro proceso de escritura, como plantea Eco: “Un texto es un artefacto concebido para producir su Lector Modelo” (Eco, 2011: 47), es decir, que al escribir se piensa en un tipo de lector, por lo tanto, la producción escrita tiene destinatarios específicos.

Cuadro 2. Conocimientos, habilidades y actitudes en la escritura

Conocimientos

Habilidades

Actitudes

Adecuación: Nivel de formalidad.
Estructura y coherencia del texto.
Cohesión: pronombres, puntuación, etc.
Gramática y ortografía.
Presentación del texto.
Recursos retóricos.

Analizar la comunicación.
Buscar ideas.
Hacer esquemas, organizar ideas.
Hacer borradores.
Valorar el texto.
Rehacer el texto.

¿Me gusta escribir?
¿Por qué escribo?
¿Qué siento cuando escribo?
¿Qué pienso sobre escribir?

Fuente: Cassany (2002).

Así, lo que en cierto sentido pudiera tomarse como una apreciación desde la literatura posee desde el punto de vista pedagógico implicaciones importantes, sobre todo si consideramos la advertencia de Onrubia acerca de lo pernicioso que resulta la asunción de una perspectiva lineal en el diseño instruccional, que presupone la mera transferencia de contenidos a los entornos virtuales “al margen de las características de los alumnos concretos a los que se dirige y de la dinámica de cambio y evolución de esas características en el contexto particular de la situación de aprendizaje de que se trate” (Onrubia, 2005: 4), por lo que es importante tomar en cuenta la significatividad psicológica, es decir, la disposición de elementos en la estructura cognitiva de los estudiantes que les permita un aprendizaje significativo. Finalmente, la preponderancia de la expresión escrita (Barberá, 2004) en los entornos virtuales debe abrir la discusión y el análisis sobre los procesos de escritura de los docentes diseñadores y desarrolladores de cursos en línea, y del papel que juegan las comunicaciones escritas en la calidad de los aprendizajes de los alumnos. Con ello, se exploraría un asunto de importancia trascendental que va más allá del “tecnocentrismo” con el que comúnmente se asocia la educación e-learning.

A manera de conclusión

A partir de las reflexiones hechas en relación con el énfasis en la relevancia del papel de la comunicación escrita en la modalidad e-learning, aunadas a la necesidad de reconsiderar el nivel y la etapa formativa del bachiller, se hacen las siguientes propuestas de formación docente para diseñadores y desarrolladores de cursos en línea:

  1. Instituir un programa complementario al de las capacitaciones sobre las tic, que abarque temas relacionados con los procesos de composición escrita o en su caso incluir de forma transversal en dichas capacitaciones contenidos sobre estos procesos.
  2. Dar seguimiento al diseño y desarrollo de los cursos con la idea de conocer, revisar, evaluar y recomendar estilos de redacción que tengan mayor legibilidad.
  3. Promover la lectura y la escritura en los docentes, con el propósito de aumentar los acervos culturales, lingüísticos, metalingüísticos, semánticos, sintácticos y pragmáticos, que les permitan una mejor producción y comunicación escrita en general y dentro de los cursos en línea en particular.
  4. Crear estándares de competencia comunicativa escrita para esta modalidad de enseñanza con el propósito de utilizarlos como referentes que permitan evaluar para mejorar.

Referencias

Barberá, E. (2004). Enseñar y aprender en la red. En La educación en la red. Actividades virtuales de enseñanza y aprendizaje. España: Paidós.

Cabero, J. (2006). Bases pedagógicas del e-learning. En Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 3 (1).

Cassany, D. (2002). La cocina de la escritura. Biblioteca para la Actualización del Magisterio. México: Secretaría de Educación Pública.

Corrales Burgueño, V. A. (2009). Plan de Desarrollo Institucional Visión 2013. Culiacán: Universidad Autónoma de Sinaloa.

Eco, U. (2011). Confesiones de un joven novelista. México: Lumen.

Lerner, D. (2001). Leer y escribir en la escuela. Biblioteca para la Actualización del Magisterio. México: Secretaría de Educación Pública.

Onrubia, J. (2005). Aprender y enseñar en entornos virtuales: actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento. En red. Revista de Educación a Distancia. Número monográfico, en línea: http://www.um.es/ead/red/M2/.

Pastor Angulo, M. (2009). Proyecto Institucional uasVirtual. Culiacán: UAS.

Perrenoud, P. (2007). Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar. Barcelona: Graó.

Reyzábal, M. V. (2003). La comunicación oral y su didáctica. Biblioteca para la Actualización del Magisterio. México: Secretaría de Educación Pública.

Schön, D. A. (1998). El profesional reflexivo, cómo piensan los profesionales cuando actúan. España: Paidós.

* Karim J. Carvajal Raygoza, Diseñador y desarrollador de cursos en línea, Bachillerato Virtual de la Universidad Autónoma de Sinaloa. crkarim@hotmail.com

_________________________
1
Modalidad de estudios que son completamente virtuales.

2 Modalidad de estudios que combina lo virtual con lo presencial.

3 Designa a las personas nacidas antes de la era digital (década de 1980) que han experimentado el proceso de cambio tecnológico.

4 Agradezco a José Manuel Mendoza Román por su valioso y paciente andamiaje, que me permitió dejar de ser un inmigrante informático para convertirme en un ciudadano con pleno derecho en el mundo de las tic. A Mireya Guadalupe Sánchez Santos por el seguimiento, la revisión y las recomendaciones a mis cursos.

5 Proyecto institucional de la uas. Se inscribe en el eje estratégico de Innovación educativa para una formación integral y posicionamiento internacional de la universidad del Plan de Desarrollo Institucional Visión 2013 (Corrales, 2009), para diversificar la oferta de programas académicos mediante la incursión en estas nuevas modalidades educativas.