Entrevista con el Dr. Anthony G. Picciano

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Entrevista con el Dr. Anthony G. Picciano

Mtra. Ana Lía Herrera Lasso
Coordinación de aprendizaje B@UNAM
Universidad Nacional Autónoma de México
ana_herrera@cuaed.unam.mx

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OLC Innovate, Nueva Orleans, abril 4, 2017

El Dr. Anthony Picciano es profesor y funcionario académico en el programa de Doctorado en Educación Urbana en el Graduate Center en la City University de Nueva York. También es miembro del cuerpo docente en el programa de posgrado en Education Leadership en Hunter College, el programa doctoral en Interactive Pedagogy and Technology en el Graduate Center y el Programa en línea en Communication and Culture de CUNY. Cuenta con una amplia experiencia en la administración escolar y en la docencia, y ha participado en diversos proyectos del Departamento de Educación de EU, la National Science Foundation, IBM y la Fundación Alfred P. Sloan. También fue uno de los fundadores en 1998 de CUNY Online, una iniciativa de varios millones de dólares, emprendida por la Fundación Alfred S. Sloan, la cual apoya con servicios en línea a docentes interesados en el desarrollo de cursos. Fue uno de los miembros fundadores del Consejo de Directores del Sloan Consortium, donde aún se desempeña. En 2010, el Dr. Picciano recibió el premio Nacional de la Sloan-Consortium por logros individuales en la educación en línea.

Sus principales intereses giran en torno a la investigación en el liderazgo académico, políticas en educación, diseño instruccional, eduación y aprendizaje en línea y modelos instruccionales multimedia.

Guadalupe Vadillo (GV): ¿Qué tecnologías emergentes tendrán mayor impacto en la educación a distancia en un futuro cercano?

Anthony Picciano (AP): El futuro cercano lo estamos entendiendo como los próximos 10 años o el 2020, y yo creo que las tecnologías que estamos viendo ahora como analítica del aprendizaje, aprendizaje adaptativo y big data son las que continuarán evolucionando, pero no considero que serán revolucionarias, no transformarán la educación superior, se integrarán a lo que estamos haciendo, esperando que lo transformen en algo mejor. Depende más bien de la implementación de dichas tecnologías y de si existe un fundamento pedagógico en el uso de ellas. En cualquier caso, las tecnologías que vemos actualmente evolucionarán en unos 8 o 10 años y no revolucionarán las cosas, eso lo veremos hasta dentro de 12 o 15 años.

GV: ¿Cree usted que el uso de tecnologías digitales está empujando hacia un nuevo modelo? Si es así, ¿cómo será la educación en unos 20 años?

AP: Creo que hay algunas tecnologías, principalmente la inteligencia artificial, que tienen el potencial de, en los próximos veinte años, transformar lo que estamos haciendo en educación. Cuando se combina la inteligencia artificial con cómputo en la nube, tecnología cuántica y dispositivos biosensoriales, existe la posibilidad de desarrollar un nuevo modelo de interacción hombre/máquina. Estas tecnologías revolucionarán la educación, así como otros campos que dependen de la generación del conocimiento y su diseminación. Estaremos viendo mucho más de un aprendizaje del tipo hombre/máquina, con docentes que se encaminan a ser un facilitador más que el líder de un aula.

¿Pasará esto de inmediato? No, pero las condiciones para que suceda están servidas para que ocurra en 15, 20 o tal vez 30 años. No sé si llegaremos a verlo, espero que se haga de manera digna y no como una auténtica turbulencia.

GV: ¿La educación pública se mantendrá como una opción accesible y sostenible a pesar del reducido apoyo estatal y de la opinión pública negativa que existe hacia la misma?

AP: Me parece un asunto realmente grave que el constante crecimiento de los costos en la educación lleve a implementar de manera intempestiva un mayor uso de tecnología pensando solamente en reducir gastos, particularmente el que implica contar con docentes de tiempo completo. Creo que hay una tendencia hacia esto en Estados Unidos y tal vez en otros países (he trabajado en China, Europa y Sudáfrica): se utiliza la tecnología para la educación de masas porque se ve como algo positivo en cuanto a costo beneficio. Las personas que tienen la capacidad económica para pagar universidades privadas con colegiaturas altas no transitarán hacia la educación a distancia hombre/máquina en los próximos 10 a 15 años y continuarán pensando que la experiencia de cuatro años presenciales es lo más conveniente.

La educación que se puede obtener en universidades como Harvard, Williams o Stanford es altamente respetada y apreciada principalmente porque aceptan a los mejores estudiantes del país y de otros lugares, sin embargo, posiblemente lleguen también a un momento crítico con la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas en unos 20 años.

Nuestras instituciones públicas sin duda ampliarán el uso de la tecnología y se moverán hacia modelos educativos hombre/máquina encaminados a las masas y sectores de escasos recursos. Sabemos que en Estados Unidos un gran porcentaje de los estudiantes que llega a las universidades no está preparado para ello y aquéllos que diseñan las políticas educativas buscarán soluciones basadas en la tecnología para ayudar a estas poblaciones. Ya estamos viendo los comienzos de estas políticas en algunos de nuestros bachilleratos, principalmente aquellos en las áreas más pobres del país, donde los paquetes de software comercial son cada vez más populares para enseñar a estudiantes con dificultades de aprendizaje.

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