El futuro de la Literatura en el Bachillerato a Distancia

Experiencias de bachillerato a distancia

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El futuro de la  Literatura en el Bachillerato a Distancia • Igná Estela Fragoza Aguirre*

El futuro de la  Literatura en el Bachillerato a Distancia • Igná Estela Fragoza Aguirre*

A nadie le cabe la menor duda sobre la importancia de leer como una actividad humana, ya que hasta ahora de ello depende, en gran medida, la transmisión de conocimientos, la obtención de información y la visión histórica de los pueblos e individuos en Occidente. De hecho, dentro de las disciplinas presentes en la vida académica de los mexicanos, el Español y las asignaturas relacionadas: Comprensión de lectura, Redacción y literatura, entre otras,  se trazan en un eje obligatorio constante desde el ingreso de los niños al nivel básico, hasta el nivel bachillerato; sin embargo ¿por qué no somos un país de lectores?

Hoy sabemos mediante el Diagnóstico realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), que México se encuentra en el último lugar de 30 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en competencias lectoras (Márquez, 2008). Esto refleja la falta de aprecio que tenemos por dicha actividad y pone en evidencia que no hemos podido formar más y mejores lectores. Este trágico destino de la lectura, lo comparte también la literatura.

La literatura dentro de los programas  escolares de los niveles básicos de la enseñanza en México es vista como medio, la  subordinan a las finalidades  del orden comunicativo de la lengua y sus aprendices. Desde esta perspectiva, lo relevante es reconocer estructuras del código lingüístico, su contexto de producción y desarrollar “estrategias” discursivas, dejando a un lado el aprecio y goce estético que conlleva todo acto de creación. Visión que, al parecer, comparten algunos planes de estudio elaborados para modalidades a  distancia, en el nivel bachillerato. Aquí cabría reflexionar si es necesario y pertinente trasladar enfoques, concepciones y didácticas de la literatura a las modalidades a distancia que poco han favorecido a la formación de lectores.

A la literatura como fin, se le asigna en algunos planes de estudio un pequeño lugar en el nivel bachillerato. No obstante, se le enseña y se aprende desde una perspectiva enciclopédica: conocimientos históricos, datos del autor, fecha de elaboración, características de las corrientes,  etc.  Dejando a la lectura como tal, en una actividad a la que se le dedica poco tiempo. Aunado a esto, “actualmente, la literatura mantiene una posición peculiar en el orden de integrar las Nuevas Tecnologías de la Comunicación a su didáctica […], ya que se identifica de forma directa con los libros. La literatura es la escritura y la escritura son los libros” (Aguirre, 2: 2002)  

Esta característica  del hecho literario nos permite valorar el libro como medio, objeto vinculado a sus dimensiones espaciales e históricas, al igual que lo es la computadora, teléfono, I Pad, etc.  No obstante, el destino de la literatura no está en el orden del objeto que la posee, sino en las pocas motivaciones que tienen lo jóvenes para leerla. Esto se debe probablemente, en lo que respecta a la escuela, a que las actividades que se desarrollan no se centran en el alumno ni en su capacidad de revitalizar un texto, al contrario, marginamos su capacidad creativa y de expresión alentando el aprendizaje memorístico o puramente lingüístico. Esto impide que el alumno vea a la literatura como la posibilidad de verse y ver al mundo. La literatura pierde en ello, gran parte de su sentido. Se deshumaniza.

Entonces, ¿cómo podemos alentar a nuestros jóvenes a leer literatura? Si bien la literatura siempre ha interactuado con otros códigos, además del lingüístico (como el estético-técnico), hoy tiene la posibilidad de abrirse a las herramientas multimedia incorporando procesos de lectura no secuencial, articulando bloques de texto que puedan ser autónomos, a la vez que forman parte de un texto más amplio y dejando que el lector construya  su propia ruta de acceso al hiperlibro.  Además de promover la interacción entre autor y lectores, dejando que éstos reinventen el texto o elaboren otras propuestas a partir de la lectura; haciendo que el acto de leer tenga un sentido tangible, publicable, visible, lo que representa un elemento muy atractivo para los adolescentes y jóvenes que están ávidos de ser vistos, escuchados, interpretados, etc.  También alentamos la horizontalidad del Internet, ya que en ella las personas somos capaces de idear, crear y publicar nuestras obras, sin necesidad de pasar por filtros y criterios editoriales que responden, muchas veces,  a intenciones económicas, más que culturales o académicas.

Aunado a lo anterior, se pretende que los lectores  se vinculen con el texto literario y para ello habremos de respetar  y reconocer “el valor del punto de vista del estudiante, de sus particularidades de edad, socioculturales, de concepción y apreciación de lo literario, de su capacidad o incapacidad de aceptación de un texto” (Alzate, 7: 2010). Esto nos permite echar mano de los foros, redes sociales, blogs individuales y colectivos, entre otros, en los cuales se comparten los diferentes puntos de vista sobre las lecturas que se recomienden.

Estos puntos de vista, muchas veces, podrán estar desprovistos de palabras, pero no de contenido y mucho menos de significado. En esos espacios se confiarán propuestas que se generen a partir de una lectura literaria. Ahí también se compartirá música, literatura, crítica, video…; los lectores podrán manifestarse con creatividad, respeto y tolerancia, tomando como punto de partida la apropiación de lo leído. Se hará de la literatura un pretexto para construir, proponer, crear, reflexionar y hacer. En ello radica su relevancia, “ya que integraremos la transmisión de conocimientos con la posibilidad de construcción o reelaboración de otros nuevos” (Aguirre, 9: 2002).

Estos  espacios serán el resultado de la convivencia necesaria de la tradición y la modernidad.  De la integración que se requiere entre el libro y su lectura, así como su posible revitalización y transformación en otros medios mucho más dinámicos y más cercanos a la realidad que nos circunda. 

Conclusión

La incorporación de las recientes tecnologías de la comunicación e información al ámbito educativo, nos permite innovar dentro de la didáctica de la literatura y obliga a la búsqueda de las mejores herramientas para consolidar nuevas formas de ver el hecho literario, más allá de contenidos y conocimientos estáticos. La literatura debiera ser, nuevamente en el aula virtual o no,  una entidad viva, una actividad, un proceso y un medio, el más humano de todos, de reflexión y expresión.

Referencias

Aguirre Romero, Joaquín (2002). La enseñanza de la Literatura y las Nuevas Tecnologías de la Información. Recuperado el 25 de noviembre de 2011 de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/eliterat.html.

Alzate Piedrahita, Ma. Victoria (2010). Dos perspectivas en la didáctica de la literatura: De la literatura como medio a la literatura como fin. Recuperado el 30 de noviembre de 2011 de: http://www.utp.edu.co/~chumanas/revistas/revistas/rev23/álzate.html.

Márquez F., Carlos (2008, diciembre 23). “México, en último lugar en índices de lectura de los países de la OCDE”. La Jornada. Recuperado el 23 de julio de 2012 de: http://archivo.lajornadamichoacan.com.mx/2008/12/23/index.php?section=cultura&article=012n1cul

* Igná Estela Fragoza Aguirre, ILCE; ignafragoza@gmail.com