El Binomio del asesor-alumno y las competencias requeridas para trabajar en línea

Reflexiones académicas

El Binomio del asesor-alumno y las competencias
requeridas para trabajar en línea

Octavio Reyes López*

Resumen

En los entornos virtuales de aprendizaje es altamente recomendable asociar los conceptos de competencias del docente y competencias del estudiante, esto en virtud de que existe una estrecha relación de complementariedad, donde unas competencias explican y contribuyen al entendimiento de su contraparte. Aún cuando existen alumnos autodidactas, éstos son apoyados por algún tutor que hace las veces del docente o bien, están empleando el tutorial desarrollado por un diseñador instruccional. Si bien es cierto, una característica distingue a los dos perfiles en cuestión: su capacidad de autogestión y motivación constante por avanzar en el aprendizaje de nuevos conceptos.

Este artículo reporta una aproximación conceptual, a través de la cual se profundizó con una investigación de tipo longitudinal, para continuar estudiando el binomio que representan los profesores y los alumnos, con el propósito de identificar y conceptualizar las competencias requeridas para trabajar en línea. Como resultado del proceso indagatorio se reformula la idea original y se propone que el concepto “competencias para profesores y alumnos que trabajan en la modalidad en línea”, deben ser abordados de manera conjunta para entender la relación biunívoca y dialéctica que se da en los entornos virtuales de aprendizaje.

Palabras clave:



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Introducción

De acuerdo con Castells (1997), en la era que nos ha tocado vivir es posible compartir información y generar conocimiento de una forma no imaginada anteriormente, cuya característica cultural es la movilidad de personas, datos y capitales, lo cual demanda de los individuos una enorme capacidad de adaptación y amplitud de funciones. Tal es el caso del proceso educativo que hoy nos convoca, donde los profesores y estudiantes requieren demostrar un conjunto de competencias, que entre otras implica el saber trabajar juntos en un nuevo esquema a distancia.

En la opinión de Martínez y Echeverría (2009), el conjunto de competencias a desarrollar en el educando es posible dividirlo en cuatro dimensiones: competencia técnica (saber), competencia metodológica (saber hacer), competencia participativa (saber estar) y la competencia personal (saber ser). Esto implica que, las competencias son un agregado de saberes que posibilitan una mayor capacidad para contribuir a la ciencia y la tecnología o hacer aportaciones en beneficio de la colectividad, con lo que existe un enriquecimiento social implícito.

Figura 1. Modelo de competencias profesionales

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Fuente: Reyes (2012).

En la figura anterior, es posible visualizar la intersección entre las tres esferas que describen las competencias profesionales, las cuales se describen como el conjunto de saberes aplicados en una situación particular y dentro de un marco contextual.

Al hacer la extrapolación del modelo de competencias al contexto específico de la educación virtual, es altamente relevante que los profesores y estudiantes desarrollen habilidades tecnológicas para desarrollar la acción educativa, razón por la cual los docentes deberán desarrollar con mucha anticipación, las funciones de planificación completa del curso, el diseño instruccional de las clases virtuales, así como las actividades de aprendizaje y evaluación de las mismas a través de rúbricas.

Marco conceptual

Los procesos de educación en línea requieren de nuevos constructos teóricos que den estructura y cohesión, para ello Reyes (2013b, p. 3) definió el concepto de calidad educativa en la educación virtual:

Conjunto de actividades soportadas por la planificación y la operación de programas académicos en línea, cuyo diseño y configuración contribuyen al desarrollo de procesos cognitivos de acercamiento, recuperación, comprensión, análisis, síntesis y aplicación del conocimiento por parte del educando, en entornos sociales distantes y diferentes; en donde la apropiación del aprendizaje es auto-gestionado a través de la colaboración en redes y mediado por la tecnología.

Con base en el modelo sobre la calidad educativa en la educación virtual (Reyes, 2013b), que se presenta en la tabla 1, se describen las cuatro dimensiones: a) Factores del proceso educativo en línea, b) Virtualización de la educación a distancia, c) Perfil del asesor-tutor en la virtualidad y d) Perfil del estudiante virtual. Del modelo propuesto se listan en la misma tabla los 40 atributos que definen la calidad educativa en la educación virtual.

Dimensión Factores del proceso educativo en línea

Los procesos educativos que son mediados por la tecnología deben estar soportados en un conjunto de factores inherentes que coadyuven el trabajo de los participantes a través de la conectividad, la disponibilidad de materiales y recursos educativos en la plataforma, indicadores de eficacia y eficiencia sobre el aprendizaje, así como esquemas claros para la evaluación de los entregables y la promoción de la educación integral.

Dimensión Virtualización de la educación a distancia

La modalidad en línea requiere de la flexibilidad académica, tecnológica y administrativa para poder producir los cambios buscados en el desempeño de los participantes en un entorno mediado por la electrónica, por esa razón se requiere diseñar desde su concepción un ambiente virtual de aprendizaje considerando la autogestión del estudiante, la asesoría en línea y la virtualización de los contenidos a través de un esquema multi-rutas, multi-enfoques y multi-participantes

Dimensión Perfil del asesor-tutor en la Virtualidad

Los profesores que participan como facilitadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la virtualidad, deben poseer competencias digitales particulares las cuales son imprescindibles para este ámbito educativo. Es necesario un conjunto de saberes para ofrecer asesoría en línea con calidad y calidez, de forma que el estudiante se sienta acompañado, aun cuando se trabaja a distancia y en forma asíncrona. Lo cual implica un amplio dominio de la plataforma académica.

Dimensión Perfil del estudiante virtual

Es importante reconocer que esta modalidad está dirigida a un sector específico de la población, de manera particular se hace referencia a dos grandes grupos: los migrantes y los nativos digitales, de los cuales una característica distintiva que les describe es su capacidad de autogestión y consecuentemente su propia motivación.

Tabla 1.Dimensiones de la calidad educativa en la educación virtual

Calidad Educativa en la Educación Virtual Descriptores empleados
Dimensión Categorías Atributos
Factores del proceso educativo en línea Cobertura y alcance A1
Conectividad del sistema educativo A2
Conocimientos actualizados y sistematizados A3
Desarrollo de habilidades investigativas A4
Disponibilidad de materiales y recursos A5
Eficacia en los resultados del aprendizaje A6
Eficiencia del proceso enseñanza-aprendizaje A7
Evaluación del proceso y las tareas entregables A8
Pertinencia de los contenidos académicos A9
Promoción de la educación integral A10
Virtualización de la educación a distancia Ambientes virtuales de aprendizaje A11
Aprendizaje digital y tecnología móvil A12
Atención a estudiantes en línea A13
Autogestión y automotivación del estudiante virtual A14
Estudios ofrecidos con visión global y enfoque local A15
Flexibilidad de los planes de estudio A16
Funciones y desempeño del asesor virtual A17
Libertad en la elección de tiempo, espacio y rutas A18
Virtualización de los contenidos A19
Recursos tecnológicos atractivos y retadores A20
Perfil del Asesor –Tutor en la Virtualidad Acompañamiento de sus alumnos A21
Aplicación de la creatividad y la innovación A22
Calidad y calidez de la asesoría ofrecida A23
Capacitación sobre entornos virtuales de aprendizaje A24
Comunicación interactiva con pares y alumnos A25
Disposición por continuar aprendiendo A26
Dominio de la plataforma del aula virtual de aprendizaje A27
Experto en su campo del conocimiento A28
Motivación individual para alcanzar objetivos A29
Participación en el diseño y construcción de cursos en línea A30
Perfil del Estudiante Virtual Actividades de trabajo colaborativo A31
Aprendizaje por reflexión personal A32
Capacidad de autogestión y automotivación A33
Elementos pedagógicos y andragógicos. A34
Expectativas sobre las actividades entregables A35
Generación y socialización del conocimiento A36
Nivel de desempeño del alumno virtual A37
Tolerancia en el proceso de acompañamiento A38
Tiempo destinado a las actividades de aprendizaje A39
Tipo de evaluaciones en las que participa A40

Fuente de Información: Reyes, O. (2013b).

Para continuar con la investigación en forma longitudinal, se trabajó en una revisión de conceptos más profunda sobre la propuesta original, donde emergió otro considerando sobre la posibilidad de estudiarlos de manera biunívoca e indisoluble, pues se acordó que ambos conceptos se refieren a la misma acción educativa, cuyo distintivo es que ahora se realiza en un entorno virtual de aprendizaje y mediado por la tecnología. Estos avances son el resultado de la investigación desarrollada con la siguiente estructura metodológica.

Método de investigación

La investigación se apoya en el enfoque cualitativo porque es de naturaleza sistémica, en virtud de que se hace referencia al estudio de las cualidades de un todo que constituye una unidad de análisis, en la que se busca identificar la naturaleza de su realidad, su estructura y su dinámica, así como su comportamiento y sus manifestaciones (Cook et al., citados por Hernández-Sampieri et al., 2010)

Para el desarrollo de la investigación, se utilizó la Estructura Metodológica Fundamentada para Investigaciones Sociales (EMFIS) propuesta por Reyes y Hernández-Moncada (2013), cuya expresión en inglés es: Grounded Methodological Structure for Social Research y fue diseñada con el propósito de construir el andamiaje metodológico requerido para obtener validez y confiabilidad de los resultados reportados.

A través de la estructura metodóloga utilizada se incorporaron los siguientes elementos: la investigación es de tipo cualitativo y se adoptó el diseño denominado Teoría Fundamentada porque busca hacer contribuciones al conocimiento y a la gestión educativa, al proponer un esquema de competencias biunívocas entre profesor y estudiantes. El propósito de este diseño se centra en aportar constructos teóricos que contribuyan a entender la realidad estudiada (Hernández-Sampieri et al., 2010). El alcance de la investigación para esta etapa del proyecto de investigación es del tipo exploratorio y descriptivo, el nivel de medición que empleado fue nominal y se desarrolló una coreografía para el análisis de datos apoyada en tres etapas: a) recolección de información, b) desarrollo del análisis y c) validación de resultados.

De acuerdo con Álvarez-Gayou (citado por Hernández-Sampieri et al., 2010), la perspectiva del análisis utilizado fue la visión deliberativa porque se enfoca en la interpretación. Las características de la población de estudio, corresponden a profesores universitarios y estudiantes que participan en cursos virtuales. De la misma forma se entrevistó diseñadores de plataformas tecnológicas apoyadas en recursos infovirtuales, esto con la intención de hacer diálogos cruzados y buscar la confiabilidad de los resultados. La selección de la muestra fue no probabilística y estuvo dirigida a personas vinculadas con la educación a distancia con el propósito de asegurar la consistencia para los casos-tipo empleados.

Con respecto al tamaño de la muestra, fueron entrevistados en línea o presencialmente 10 personas, la mitad de ellos profesores que trabajan en algún programa académico que se oferta 100% en línea; esto con la intención de triangular la información del docente, el estudiante y el diseñador, y a través de conocer su opinión acerca del esquema propuesto. Derivado del proceso para diseñar este proyecto de investigación, se construyó un andamiaje metodológico que incluyó una inmersión inicial que permitió un acercamiento al tema con un enfoque sistémico, razón por la que se utilizaron los resultados previos de una investigación ya publicada (Reyes, 2013b), de esta forma se le dio continuidad al análisis de las dos dimensiones sobre perfil del asesor-tutor en la virtualidad, así como el perfil del estudiante virtual, esto como parte de la inmersión inicial al contexto bajo estudio.

El componente principal del análisis efectuado es la opinión expresada, es decir el pronunciamiento de las personas en relación a los aspectos sobre las competencias del profesor y de los estudiantes quienes trabajan en línea. Para lograr la confiabilidad buscada, se utilizó el esquema de triangulación de la información, a través de entrevistas cruzadas, que incluyó a profesores, estudiantes y diseñadores de plataformas infovirtuales que trabajan todos en programas académicos que se ofertan totalmente en línea. Los criterios de rigor y confiabilidad están sustentados en la selección y credibilidad de los participantes, la transparencia en el levantamiento de la información y la ratificación de los datos obtenidos, mismos que confirman la homogeneidad, la objetividad y la confiabilidad de los resultados.

Con el propósito de validar los resultados, se utilizó la herramienta Metodología para Sistemas Suaves o SSM por sus siglas en inglés (Soft Systems Methodology), desarrollada por Checkland (Martínez y Ríos, 2008) y que ofrece una ruta de evolución en el nivel del análisis fundamentado de los llamados sistemas complejos como lo es la educación a distancia, en los que participan diversos factores tecno-biopsicosociales y metodológicos. Para la obtención de los datos en el proceso indagatorio, se empleó un instrumento semiestructurado para permitirle al participante expresar con mayor facilidad su opinión, es decir, se trata de una guía de entrevistas para profesores, estudiantes y diseñadores técnicos, en donde el participante tuvo oportunidad para acotar opiniones, percepciones y experiencias.

Para el análisis de datos se realizó un mapa mental a efecto de esquematizar todas las interacciones, el procesamiento de información, la examinación de resultados y la reflexión de datos, con el fin de convertirlos en información y estructurarlos en forma de conocimiento, es así que emergieron diferentes atributos al análisis previo, donde se propuso el concepto de binomio para estudiar y entender las competencias implícitas en el procesos enseñanza aprendizaje. El primer nivel de revisión de las unidades de análisis se apoyó en las cuatro dimensiones sobre calidad educativa en la educación virtual propuestas en el modelo OCBO (Reyes, 2013b), mientras que en el segundo nivel emergió la posibilidad de manejar como un binomio de trabajo conjunto a las competencias del docente y competencias del estudiante.

El análisis del material se extenderá de forma recurrente e iterativa, haciendo una inmersión continua para profundizar en el tema para continuar desarrollando la investigación. La estructura metodológica fundamentada ha permitido a los investigadores continuar elaborando el constructo teórico sobre la calidad educativa en la educación virtual, de donde actualmente se integran dos de las dimensiones originalmente propuestas, mismas que se agruparon de acuerdo al criterio de funcionalidad sistémica, es decir, que el criterio de codificación predominante se buscó en el origen raíz para posteriormente generar la red de nodos vinculantes. El avance logrado hasta el momento, en el desarrollo del constructo se presenta en la sección denominada Análisis de Resultados de este reporte, sin embargo se continuará haciendo el ejercicio de indagación en forma iterativa porque se considera que todavía no existe una saturación de categorías.

Derivado de este proceso indagatorio, se formula la idea central de que las competencias de los profesores y los estudiantes en línea deberán ser estudiadas como un binomio indisoluble, por tal razón este aspecto es conceptualizado en la sección de análisis de resultados.

Análsis de resultados

El presente reporte, corresponde al avance de un proyecto de investigación longitudinal, en cuyas primeras aportaciones publicadas se definió el concepto de “calidad educativa en la educación virtual”. A partir de esa primera fase fueron definidas cuatro dimensiones a saber: a) Factores del proceso educativo en línea, b) Virtualización de la educación a distancia, c) Perfil del asesor-tutor en línea y d) Perfil del estudiante virtual. Actualmente, y como resultado del proceso indagatorio, se reformula la idea original y se propone que el concepto de las “competencias para profesores y alumnos que trabajan en la modalidad en línea”, deben ser abordados de manera conjunta porque un concepto contribuye y explica a su complemento.

Derivado del ejercicio de análisis, se considera necesario establecer una definición que sirva como punto de partida para abordar el tema de estudio, por tal razón se estableció que:

El concepto de competencias digitales para asesores y alumnos que trabajan en la educación en línea y a distancia, son un conjunto de saberes aplicados en la práctica educativa para desarrollar procesos metacognitivos en los participantes a través de medios electrónicos y trabajando de manera sinérgica con recursos infovirtuales.

En todo proceso educativo, existen dos grupos de participantes: los profesores y los alumnos, que cuando trabajan en línea adoptan la figura de asesor y estudiante respectivamente, para lo cual es menester describir los perfiles a continuación:

Perfil del asesor-tutor

El concepto de asesor surge, porque a diferencia del profesor, no expone completamente el tema sino que sirve de apoyo para que el alumno lo desarrolle, ofreciendo asesoría conforme avanza el contenido del curso. El término tutor, marca una pauta distintiva para orientar de manera continua el crecimiento académico y el enriquecimiento personal que corresponde al resultado esperado de todo proceso educativo.

Perfil del alumno-estudiante

Para diferenciar los conceptos mencionados es importante aclarar que se denomina alumno al participante matriculado en un curso en línea, sin embargo el término estudiante tiene implícito el derivado de quien estudia y es responsable de su propio aprendizaje. Esta diferencia marca una pausa importante de la educación en línea porque se trata de un participante proactivo que construye su propio camino en la práctica educativa.

Los elementos básicos para definir las competencias son los conocimientos, las habilidades y las actitudes, que para la educación en línea son descritos con los siguientes enunciados:

Los conocimientos corresponden al marco teórico que se requiere para incursionar en los temas sobre educación en línea, se trata de los antecedentes requeridos para interactuar de manera eficaz y eficiente a través de los medios electrónicos. Habitualmente, los conocimientos se refieren al manejo y dominio de la información que existe sobre un tema o técnica específica.

Las habilidades son aquellas herramientas metodológicas que operan la práctica educativa de los participantes (asesores-estudiantes), quienes a través del manejo de diversos recursos infovirtuales hacen posible la acción educativa. Normalmente, las habilidades se adquieren mediante el entrenamiento y la experiencia en un campo de actividades.

Las actitudes corresponden al elemento esencial de la educación en línea, pues se requiere de una disposición mental para aprender y continuar aprendiendo, así como una motivación individual que de pauta a la autogestión de actividades conducentes al proceso de enseñanza-aprendizaje. En términos generales, a las actitudes se les puede describir como características o rasgos personales, que son el resultado de una formación recibida en el largo plazo.

Como resultado de la combinación de conocimientos (saber), en conjunto con las habilidades (hacer), se integra un área común definida como saber-hacer. Así también, de la combinación de las habilidades (hacer), en conjunto con las actitudes (ser), se obtiene un espacio compartido denominado saber-ser. De la misma forma, en la intersección de las actitudes (ser) y los conocimientos (saber), surge otra superficie definida como saber-saber. Lo anterior significa, que el conjunto de saberes deben ser evidenciados en una aplicación práctica y concreta, para que de esta forma se pueda hacer alusión al saber-ser, saber-hacer y saber-saber; este último aspecto, se refiere a las capacidades de los individuos para allegarse de los datos requeridos o la información necesaria para mejorar el desempeño que se espera de su actuación. Finalmente, es importante hacer énfasis en que este conjunto de saberes es aplicable solo en un marco contextual determinado, porque seguramente cuando cambie el contexto es muy probable que se requiera de mejorar o desarrollar otras competencias, es decir un cambio en la plataforma, en el curso, en el temario, o los recursos tecnológicos disponibles determinará si las competencias referidas todavía son pertinentes y necesarias.

Para ilustrar los descriptores de la educación en línea, se presenta el siguiente cuadro con el que se busca ejemplificar aquellos aspectos que deben ser demostrables en la aplicación práctica de los participantes.

Tabla 2. Competencias digitales para el binomio asesor-alumno.

Competencias de aplicación por parte del asesor-tutor Competencias de aplicación por parte del alumno-estudiante
Saber-saber Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) Plataforma del Aula Virtual de Aprendizaje (AVA)
Diseño instruccional Aprendizaje autónomo
Experto en su campo del conocimiento Antecedentes sobre el campo del conocimiento
Saber-hacer Creatividad e innovación Solución de problemas
Comunicación interactiva en línea Manejo del lenguaje escrito
Diseño y construcción de cursos en línea Intuición educada para tomar cursos en línea
Saber-ser Acompañamiento de sus alumnos Adaptación a la educación a distancia
Calidez en la asesoría Reciprocidad en el trato humano
Disposición para continuar aprendiendo Actitud de aprendizaje por reflexión
Motivación para alcanzar objetivos Reconocer su capacidad de autogestión

Fuente: Elaboración propia.

Como resultado del análisis expuesto, se hace la afirmación implícita de que las competencias digitales para asesores y estudiantes en línea deben ser un conjunto de saberes (saber-saber, saber-hacer y saber-ser), y éstos deben ser demostrables en una aplicación concreta en la práctica educativa que se desarrolla a distancia y que es mediada por la tecnología.

La contribución de este reporte a la investigación en proceso, estriba en afirmar que se deben estudiar las competencias del profesor y del estudiante en línea de forma mancomunada, porque son rigurosamente complementarias. Así también se marca la preferencia en el uso del término más apropiado como “asesor” y el perfil deseable de un “estudiante” cuyo distingo del alumno, le permite trabajar de manera autogestiva. El trabajo conjunto de ambos dará por resultados una fuerza sinérgica de choque evolutivo orientado al crecimiento de todos los involucrados, reconocieno que el término “educere” se refiere a sacar lo mejor de las personas o bien obtener el mejor desempeño de cada uno de los participantes en el proceso. Para ilustrar el punto se presenta la siguiente figura.

Figura 2. Complementariedad de competencias para el binomio asesor-alumno

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Fuente: Elaboración del autor.

Es decir, existe una relación dialéctica de fuerzas encontradas, mismas que harán sinergia en el momento mismo de la acción educativa, por esa razón es posible afirmar que para el desarrollo exitoso de un curso en línea es necesaria e imprescindible contar con las competencias requeridas en los dos participantes.

Conclusión

Al revisar la perspectiva actual, es de reconocerse que el concepto de educación media superior y superior debe reestructurarse y acoplarse al desarrollo científico y tecnológico que cambia a gran velocidad. Este nuevo escenario demanda de las universidades trabajar en nuevos constructos teóricos para entender y aprovechar la dinámica de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), para lo que es necesario reformar las escuelas, actualizar el currículo, transformar la práctica docente, formar directivos, optimizar la infraestructura, así como evaluar el proceso enseñanza aprendizaje de distintas formas.

Se trata de una nueva sociedad del conocimiento que demanda una participación más activa, donde los actores involucrados en la acción educativa (docentes y estudiantes), deben adquirir con una nueva postura y dejar en claro su contribución a la sociedad. Por ello se requiere revisar los perfiles del asesor-tutor en la virtualidad y el perfil del estudiante virtual, quienes son responsables directos del proceso aprendizaje-enseñanza, y transformar el conocimiento en un desempeño concreto para un contexto cambiante y competitivo.

Es fundamental que el profesor en línea se asuma como un diseñador y constructor de contenidos académicos, en virtud de que se trata de una actividad sistémica, epistémica, dialéctica y ontológica, pues involucra aspectos como el posicionamiento intelectual acerca de lo conocido, supone la alta responsabilidad social en la formación humana en la distancia y consecuentemente se deben cuidar aspectos éticos, estéticos y pragmáticos, así también tiene implicaciones de orden político porque es de beneficio social e inclusivo y finalmente los aspectos técnicos que nos permitirán interactuar a través de medios electrónicos.

Por su parte, los estudiantes requieren de entrenamiento para responder exitosamente ante las situaciones complejas y contingentes, así como contribuir en la propuesta de mejoras en procesos y procedimientos, al igual que saber interrelacionarse con otros miembros de la organización para socializar el conocimiento y beneficiarse de los esquemas de coculturación. Se espera de los estudiantes en formación que en un futuro no lejano se conviertan en seres capaces de transformar estrategias en desempeños concretos, y de esta forma poder participar en un contexto competitivo y cambiante.

Referencias

Castells, M. (1997), La era de la información. Madrid: Alianza Editorial.

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Martínez, P. y Echeverría B. (2009), Formación basada en competencias. Revista de Investigación Educativa, 27 (1), 125-147. Recuperado de

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Reyes, O. (2013b). Modelo OCBO sobre la calidad educativa en la educación virtual. XIV Encuentro Internacional de Virtual Educa [Ponencia]. Colombia: Virtual Educa.

Reyes, O. y Hernández-Moncada, C. (2013). Estructura Metodológica Fundamentada para Investigaciones Sociales (EMFIS). [sin publicar].

Reyes, O. y Manoatl, R. (2013). La Educación Virtual como Estrategia de Internacionalización de los Programas del Postgrado y de Educación Continua. Cuarto Congreso Internacional de Investigación de Cuerpos Académicos [Ponencia]. Tlaxcala.

* Octavio Reyes López
Profesor de Tiempo Completo, Dirección de Investigación y Posgrado,
Universidad Virtual del Estado de Guanajuato
ocreyes@uveg.edu.mx

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