“¿Coordinar qué? ¡De qué se trata!”: experiencia del Bachillerato General por Áreas Interdisciplinarias en la Escuela Preparatoria de Tonalá

Experiencias de bachillerato a distancia

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

“¿Coordinar qué? ¡De qué se trata!”: experiencia del Bachillerato General por Áreas Interdisciplinarias en la Escuela Preparatoria de Tonalá • Martha Eugenia Vázquez Silva *

Resumen

El Bachillerato General de la Preparatoria de Tonalá ha tenido un progreso significativo, a pesar de las limitaciones, como laboratorios, equipo y aulas escasos. Aun así, los alumnos retoman la responsabilidad del estudio y se comprometen a aprender a aprender. Algunos estudiantes desertan porque tienen problemas con la tecnología y con su economía, otros estudian por exigencias laborales, pero lo que realmente necesitan es querer, los obstáculos son ellos mismos. ¡Adelante en esta aventura que es el aprendizaje!

Palabras clave: educación, tecnología, proyecto de vida, aprender, éxito


La Coordinación del Bachillerato General por Áreas Interdisciplinarias (BGAI) de la Escuela Preparatoria de Tonalá ofrece la modalidad mixta. Se requiere orden en cuanto a las actividades y sus objetivos. No es fácil porque los adultos inscritos no están preparados para usar la tecnología, debido a que esta modalidad se trabaja a distancia y en general estamos acostumbrados a estar en un aula en la que todo se nos da. Al cambiar el modelo educativo en la preparatoria de Tonalá se hicieron necesarios más laboratorios de cómputo y equipo. De un laboratorio pasamos a cinco y no son suficientes. Hay que sumar la urgencia de mejorar el servicio de internet, que es sumamente deficiente. A pesar de estas carencias, se ha avanzado con la finalidad de proporcionar un apoyo más eficiente a la educación. El seguimiento puntual de las tareas de un coordinador requiere orden, esfuerzo y voluntad para salir adelante con la responsabilidad del caso.

El trabajo empieza desde motivar a la población para contar con alumnos. ¿Cuántos? Pocos en realidad. ¿Dónde buscarlos? Elaborar una preinscripción parece sencillo. Se inicia por motivar a la gente y hacerle comprender la diferencia entre estudiar y buscar un proyecto de vida que los dirija hacia un objetivo, y no hacerlo. ¿Eso sería todo? No, porque la mayoría de las personas cree que con registrarse en una preinscripción obtendrán un certificado. La pregunta más común es “¿Cuándo termino?”, en lugar de preguntar “¿De qué se trata? ¿Cómo avanzaremos? ¿Qué aprenderé? ¿Podré salir adelante?”. Claro que saldremos adelante, pero ¿con base en qué? En su propio esfuerzo.

Como coordinación, una de las tareas principales es informar los procedimientos académicos y administrativos. Una vez que se tiene una lista y un directorio de personas interesadas en cursar BGAI, se organiza una plática informativa, en la que se señalan puntualmente los requisitos, fechas de entrega de la documentación, pagos y detalles del trabajo en esta modalidad. Después inician formalmente los trámites de primer ingreso, cuyas actividades y plazos han sido notificados por la Dirección de Trámite y Control Escolar del Sistema de Educación Media Superior. El coordinador del programa en la sede es responsable de dar seguimiento a la realización de los trámites de primer ingreso de los aspirantes y de cuidar que concluyan exitosamente.

El área de control escolar revisa los expedientes, la dirección de la escuela recibe el dictamen de aspirantes admitidos y el coordinador publica una lista que señala la fecha de inicio, la sede, los grupos y los horarios. En el transcurso de este proceso se lleva a cabo un curso de inducción al programa y a la modalidad. El aspirante recibe preparación sobre cómo trabajar y se le ayuda psicológicamente, puesto que la acreditación de esta etapa es definitiva para ingresar al bachillerato de la Preparatoria de Tonalá.

La coordinación debe enfrentar la deserción de los estudiantes causada por el poco compromiso que tienen para sacar adelante un proyecto de vida que los lleve a finalizar satisfactoriamente el estudio. Se ha observado que algunos estudiantes no quieren hacer ni el mínimo esfuerzo en estudiar. Con frecuencia se debe a que no es un proyecto personal, sino un requisito para integrarse o permanecer en una empresa. Es importante hacerles saber que la escuela no es un juego y que estudiar repercutirá en que tengan desarrollo personal, laboral y familiar. No todos los alumnos se encuentran en esta situación, un gran número demuestra compromiso con el estudio, presenta trabajos de una calidad excelente y un aprovechamiento en el desarrollo de sus habilidades.

El alumno no debe ser sólo un receptor en el aprendizaje, debe interactuar con sus compañeros y compartir sus experiencias de vida, puesto que este intercambio le ayudará a asimilar los conocimientos. La labor del asesor será fundamental para el desarrollo de habilidades, su disposición será decisiva en el aprovechamiento de los alumnos. La motivación que el asesor ejerza sobre ellos será determinante para un mejor aprendizaje.

En este modelo académico el coordinador ejerce cierta influencia: motiva a los alumnos, los ayuda a encontrar el gusto por el estudio y a hacerles ver un panorama con mejores expectativas. ¿De qué forma se logrará esto? Haciendo entender al alumno que es necesario modificar sus hábitos y entender la importancia de un horario, de un lugar para estudiar y para concentrarse en las actividades, haciendo participar a la familia. El grado de ayuda dependerá de que el alumno quiera aprovechar su estancia en el bachillerato. Se ha visto que algunos no quieren hacer el esfuerzo de estudiar, pero otros, a pesar de sus conflictos, salen adelante y el coordinador deberá estar abierto a escuchar y a ayudar en la medida de lo posible.

Otro reto en este esquema es el uso de la tecnología. Antes, la universidad virtual no era tema de interés en el aprendizaje, no se contemplaba que la computación sería determinante para el aprendizaje; sin embargo, esto provocó la deserción más grande que se haya visto en esta coordinación. Es necesario cambiar el paradigma de los adultos hacia el estudio. Necesitan prender una computadora y saber qué hacer con ella. En ocasiones se niegan a manejar esta herramienta, que se convirtió en una parte importante en los procesos de aprendizaje. Otro aspecto que ha representado un obstáculo es que el BGAI tiene un costo, porque una opinión generalizada en México es que la educación debe ser gratuita.

Lo más importante que hemos percibido en la coordinación es hacer ver a los alumnos que el proyecto de vida que están iniciando requerirá de voluntad. La tecnología podrá ser un aspecto complicado y tal vez la situación económica no se los permitirá, pero estamos convencidos de que el único obstáculo son ellos mismos. Adelante en esta gran aventura que es el aprendizaje. Cito algunas opiniones de los alumnos que cursaron la modalidad:

Estudiar en esta modalidad significa un logro en mi proyecto de vida, para realizar posteriormente sueños que en su tiempo no se cumplieron.

Es la herramienta que me permitió tener más expectativas en todos los ámbitos: económico, social y cultural. Después de esta experiencia lo único que me detiene soy yo mismo.

El semiescolarizado significo la superación personal, el convivir con personas que aun con las diferencias de edades compartimos algo en común: querer aprender y superarnos.

Bibliografía

Delors, J. (comp). (1996). La educación encierra un tesoro. Madrid: Santillana, unesco.

Knowles, M. S., Swanson, R. A. y Holton, E. F. (2001). Andragogía, aprendizaje para adultos. México: Oxford University Press.

Genet, M. (2007). Inteligencia emocional: mejore y cambie su vida. Barcelona: Fapa.

* Martha Eugenia Vázquez Silva, Coordinadora del Bachillerato General por áreas Interdisciplinarias (BGAI), Modalidad Mixta, Preparatoria de Tonalá