“Así viví mi Bachillerato a Distancia”

Reseña de libros, revistas y eventos

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Así viví mi Bachillerato a DistanciaAlma Herrera Márquez*

Recientemente se publicó el libro “Así viví mi Bachillerato a Distancia”;  este libro es resultado de la Convocatoria que emitió la Secretaría de Educación del Distrito Federal para que egresados y alumnos, en el ejercicio 2011, sometieran a concurso la narración de experiencias, logros, dificultades, alegrías y tropiezos que vivieron durante su incorporación al Programa de Bachillerato a Distancia del Gobierno del Distrito Federal.

Lo que hace de la lectura de este libro una experiencia apasionante es que está conformado por 50 historias autobiográficas cuyo entramado sigue un orden lógico, articulado a partir de la selección de algunos acontecimientos, personajes e interacciones. Pero dicho entramado atrapa la atención de tal forma que, tras la lectura, la serie de acontecimientos narrados en cada historia, se recombina en la memoria del lector para quedar ordenada en una secuencia que tiene múltiples consecuencias.

Además de tratarse un libro que narra historias autobiográficas; estas historias fueron relatadas fundamentalmente por personas mayores de 30 años, varios de ellos de 50 años o más. Ello sorprende si se asume que en México la educación media superior prepara a la población joven para que se incorpore al mercado de trabajo o bien para continuar con una carrera profesional. Por ende, lo primero que surge de la lectura de este libro es la pregunta ¿cuáles son los fines de la educación media superior?

Los organismos internacionales como el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la UNESCO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico convergen en la idea de que a la educación media superior le corresponde asegurar que los jóvenes tengan la oportunidad de adquirir destrezas, aptitudes, conocimientos, además de la capacidad para seguir aprendiendo a lo largo de la vida, y ser ciudadanos activos, participativos y productivos (INEE, 2011).

Pero para quienes vieron trucado su proyecto de concluir el bachillerato y que además ya no son jóvenes; estudiar el bachillerato representa mucho más que un proceso de adquisición de habilidades y conocimientos; es la cristalización de los deseos y de los proyectos de vida; es la constatación de que se es alguien en la vida, de que el camino andado no ha sido vano y de que, independientemente de la edad, aún hay mucho que avanzar:

  • Aunque cuando le platiqué a mi esposo la idea de estudiar me dijo que estaba bien loca, que a poco no me daba cuenta de la situación de mi hijo, y yo muy calmada le dije que ya lo sabía, pero que a mí me hacía falta estudiar y que esta era una gran oportunidad como pocas, y que tal si no se me volvía a presentar.

  • A cierta edad, como diría una compañera de trabajo, tomamos un segundo aire y nuestro cerebro se potencializa creando conexiones en las neuronas para captar y recordar información nueva, dándole otra perspectiva a nuestra vida; buscando múltiples satisfacciones y demostrándonos a nosotros mismos que nunca es tarde para continuar en el camino de la investigación y conocimiento. Impulsar al cerebro a ello, me trajo satisfacciones y motivación para continuar adelante.

  • El haber terminado el bachillerato me hizo preguntarme el por qué no intentar una licenciatura. Entrar a la UNAM lo veía como algo descabellado, pero dije “si pude terminar el bachillerato, si me lo propongo se que puedo entrar.” A pesar de que sabía que es muy difícil entrar a dicha institución. Por lo que me decidí e hice el examen de admisión para la UNAM para la carrera de contaduría en sistema escolarizado. Me acuerdo que algunos compañeros de EAD también lo harían pero para sistema en línea. […] Lo realicé y mi sorpresa fue que me quedé. No lo podía creer, nuevamente lo había logrado. Ese día fue uno de los más felices, no sólo ́ para mí, sino para mi familia.

En México, como ya se mencionó, la educación media superior ha enfrentado la disyuntiva de preparar para la educación superior o para la vida laboral; se acepta una visión donde la diversidad poblacional no cabe. Es un nivel educativo destinado solamente a formar a un sector de la población (los jóvenes) para ejercer la ciudadanía y aprender a vivir en sociedad. Este objetivo, sin duda, es central para el desarrollo humano de las personas y el crecimiento del país; pero la realidad que viven millones de mexicanos cuyos proyectos truncados por las circunstancias de vida y por las propias elecciones, no es ni siquiera visualizada en el diseño de políticas públicas.

No se trata solamente de alcanzar el dominio académico necesario para ingresar a la universidad o de mejorar la situación laboral ya que muchos de ellos son jubilados que ejercen su ciudadanía críticamente; asegurar el acceso universal a la educación media superior, independientemente de la edad o condición humana, le da un nuevo sentido a la vida, redefine el contenido de aprender a lo largo de toda la vida y garantiza el derecho de aprender y de imaginar el futuro:

  • Estar estudiando me ayudó a levantarme, a distraerme de mis penas y problemas familiares y a llegar a la meta […] Para lograr mis objetivos, para ser una mujer productiva en lo que me gusta, para servir a la sociedad, para ser ejemplo para muchas personas, para demostrarles que los años no son un impedimento para superarse. […] Situaciones difíciles siempre se presentan pero no debemos desistir, ser feliz, aprovechar las oportunidades que se nos presentan, hacer que mi familia se sienta orgullosa de mí, honrar a mi país por ser una menos de ese índice tan alto de los que no han cursado el Bachillerato e invitar a los que leen esta historia a seguirse superando.

  • Y ahora, después de más de 25 años, siendo hasta abuelo, con hijos ya grandes, veo la vida desde otra perspectiva, con la conciencia de que uno no va a cambiar las cosas, sino que uno es el que tiene que aprovechar lo que se tiene. Y así es como veo un anuncio del B@D en una pared del Metro Constitución de 1917. Lo que se estaba promoviendo me pareció como si no fuera realidad, los contacté aún incrédulo, y desde entonces estoy aquí. Ésta ha sido una gran experiencia, tanto que me da tristeza dejarla”.

  • “Me dediqué a desempolvar mis documentos, a realizar los trámites de inscripción, a esperar mi clave del bachillerato: ¡Soy segunda generación! Y de ahí a retomar el hábito del estudio, que después de tantos años no fue una tarea fácil. El Bachillerato se abrió para mí como un gran abanico de posibilidades de estudio y crecimiento, y yo ávida de todo ello, lo tomé”.

Con el propósito de ampliar la oferta en las opciones de educación media superior, la UNAM impulsó desde 2007 el Bachillerato a Distancia. A diferencia de toda la oferta nacional, pública y privada, este programa no aspiraba a reproducir sus mismos objetivos, ni tenía como foco a un solo segmento de la población: los jóvenes.

El B@UNAM se diseñó para atender a la comunidad de hispanoparlantes en Estados Unidos y Canadá, y en las ciudades donde la UNAM cuenta con centros de extensión. El éxito tanto del programa, como de la estrategia de incorporación de estudiantes es indudable, pues a cuatro años de haber sido creado, el B@UNAM se ofrece en todo el mundo, con el apoyo de los consultados a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En México, se ofrece a través de entidades gubernamentales o instituciones de educación, mediante convenios de colaboración en diversos estados de la república.

Hasta el 2011 se contaba con 8 convenios de colaboración para impartir en línea la currícula del bachillerato en el territorio nacional. Las cifras son sorprendentes particularmente con la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal el número de aspirantes registrados a cursos propedéuticos, que constituye el proceso de selección para ingreso al Programa de Bachillerato a Distancia, asciende a 38,548; el número de aspirantes que aprobaron propedéuticos fue de 13,560 y exitosamente el número de egresados de su bachillerato hasta su 13ª generación fue de 1,012.

Son diversos los factores que explican tal impacto; entre ellos, se pueden destacar la innovación en su diseño; el seguimiento riguroso de los distintos módulos; la capacitación permanente de sus tutores y asesores; la calidad en el servicio; y la pertinencia de sus objetivos.

Todos estos factores son, de suyo, determinantes del éxito del B@UNAM; pero no nos permiten comprender la construcción de los múltiples, variados y coloridos mundos de acciones e interacciones humanas tejidos alrededor de este proyecto. Estos mundos, sintetizados en relatos, recrean acciones humanas y articulan el espacio y el tiempo alrededor de sus propias significaciones. Cada relato es  un entramado significante de acciones que sintetizan lo emocional y lo intelectual, al mismo tiempo: sentimientos, pensamientos, estados de ánimo, motivaciones, planeación, programación, establecimiento de objetivos y metas; por lo que Ricoeur (1983: 87) concluye que estos mundos de acción humana necesariamente incluyen su “pasión”:

  • “El transportarse en el Metro de la Ciudad conlleva a ser cómplice de varias historias que quizá alguna tenga relación con uno mismo, a mí me pasa a menudo cuando miro que alguien emocionado observa un anuncio del Bachillerato a Distancia los recuerdos saltan a mi mente. Con una experiencia de bachillerato inconclusa y con varios sueños postergados llegó a mis manos una Gaceta UNAM que cambió mi vida para siempre. […] Dentro de ella se mostraba una nota que me permitiría poder terminar mis estudios de nivel medio superior, gracias a un convenio entre el Gobierno del Distrito Federal y la Máxima Casa de Estudios del país, al principio me pareció algo extraño el nombre del programa “Bachillerato a Distancia”; sin embargo, después de meditar y leer con más atención la nota, me percaté que era una oportunidad que no tenía que desaprovechar, así que me di a la tarea de indagar y formalizar mi inscripción al sistema, para comenzar con la primera encomienda los cursos propedéuticos. […] Esperé con ansias el día en que comenzaría mi aventura digital […] dispuesto a dar lo mejor de mí para terminar mi aventura del conocimiento que ese día comenzaba.”

Los relatos que integran este libro abarcan desde la anécdota más simple, hasta la crónica, son relatos verídicos y maravillosos, algunos más complejos que otros; pero cada autobiografía es un mundo narrado que se inscribe sobre coordenadas espacio/temporales concretas que le dan un significado específico a acciones humanas que, como señala Ricoeur (1983) se gestan en un tiempo humano:

  • “El bachillerato me abrió las puertas para que a pesar de mi edad tomara la gran decisión de continuar con una licenciatura, me brindó la posibilidad de poder lograr lo que no hice de joven. […] Sé que mi familia, mis hijos, se sienten orgullosos de mí, que siempre me brindaron su apoyo y me alentaron, dándome ánimo para continuar, que sigo siendo una estudiante, una persona, una gran madre y orgullosa de ser una gran egresada del Bachillerato a Distancia”.

Pero, ¿qué se gana, de hecho, y qué se pierde, cuando los seres humanos dan sentido al mundo contando historias sobre el mismo usando el modo narrativo de construir la realidad? (Brunner 1997); en este sentido, quizá lo único que se puede decir es que los 50 relatos que nos ofrece este libro nos plantean situaciones humanas, son relatos personales que dejan entrever los motivos más íntimos, derivados de proyectos truncados en el pasado:

  • “Tras dejar mis estudios a los 16 años había intentado en dos ocasiones continuar con mi bachillerato en el sistema abierto de la SEP, no creo necesario mencionar que ambas veces fracasé”.

  • “Varios obstáculos me impidieron terminar este ciclo educativo durante 34 años […] Había opciones pero muy costosas y yo necesitaba el certificado”

  • “Al salir de la secundaria para mi fue difícil el acoplarme al cambio de estudiar el nivel medio superior. Lo intenté en un Bachilleres, que fue en donde me quede al salir de la secundaria [pero]  no me iba bien. Realicé nuevamente el examen y me quede en un CCH [sin embargo] nuevamente mis inseguridades y miedos que en ese entonces me hacían sentir débil ante los demás, no me dejaron seguir adelante y nuevamente al año y medio dejé de estudiar […] Entré en depresión y dejé de vivir, me encerré en una burbujita que era mi casa y de ahí no salía para nada. Solo ayudaba a los quehaceres del hogar y no hacía nada más”.

Pero estos relatos no narran sólo historias personales. La riqueza de los testimonios, no sólo se circunscriben al fortalecimiento de la inteligencia individual; sino que reflejan un proceso en el que el Bachillerato a Distancia ha contribuido al fortalecimiento de lo que John Seeley Brown (1988) conceptualiza como la inteligencia distribuida en el mundo de la persona, pues refleja una micro-cultura de la praxis: los libros de referencia que se usan, las notas que se toman normalmente, los programas y las bases de datos de la computadora en los que se apoya uno, y tal vez, lo más importante de todo, la red de amigos, colegas, tutores, en quienes se apoya uno en busca de retroalimentación, ayuda, consejo, incluso de compañía sencillamente” (pág. 35):

  • Poco a poco todo iba mejorando, la facilidad en el manejo del sistema, las recomendaciones de los tutores, el asesoramiento, orientación y consejo de los asesores, al mismo tiempo aportaban el grado de motivación necesario para continuar con mucho entusiasmo […] la adaptación con la plataforma.

  • Como olvidar las sabias recomendaciones […] y la ayuda de muchas otras personas que contribuyeron para que alcanzara mi meta, que estuvo llena de experiencias con las matemáticas, y otras ciencias que fueron muy provechosas para mi

  • Los sentimientos que yo tengo sobre los amigos que pude conocer por aquí, puedo decir que son reales. Al acercarme más con quien soy hoy, mis amigos de Bachillerato a Distancia, en sus pláticas sentía el entusiasmo que le ponían al estudio y sus diferentes motivos por hacer el bachillerato. Lo que más me sirvió para mejorar, fue cuando me platicaban como libraban los obstáculos de cada día para estudiar. En las conversaciones que tuve con mis amigos hombres, entendía las dificultades que se tenían que vencer después de un día largo de trabajo, sin embargo, fueron las mujeres quienes más me dieron ejemplo de organización, de dedicación para hacer las cosas.

  • “El estudiar el Bachillerato a Distancia, en tiempos difíciles, me sirvió de terapia, el apoyo incondicional de todos y cada uno de mis asesores fue algo importante para no claudicar. El amor y compañía de mis hijos […] que a pesar de sus ocupaciones escolares [tenían tiempo para] explicarme muchas cosas del área de matemáticas, […] su paciencia para explicarme una y otra vez lo que no entendía, me hizo sentir importante y querida […] Las palabras impresas en papel de mis asesores, el ánimo que me trasmitían me motivó a seguir a contracorriente pues sin su apoyo, lo digo honestamente, no hubiera seguido estudiando. Fue fundamental su apoyo en mis estudios [pues] sin conocerme, me alentaban a seguir adelante”.

Son diversas las lecturas que se pueden hacer de cada una de las narraciones; algunas de las formas que nos aportan matices distintos son las siguientes (Brunner, 1997):

  1. A partir de la estructura del tiempo, que se organiza a través del desarrollo de acontecimientos cruciales, es una síntesis de acciones humanamente relevantes y cuya importancia sólo puede medirse por la trascendencia que el hecho tiene en quien lo experimenta:

    • “Mi experiencia en este bachillerato, va quedar muy grabada en la historia de mi vida, no solo la mía sino de mis familiares, ya que este gran esfuerzo que realicé ha cambiado mi vida. Durante muchos años dejé mis estudios porque en mi juventud la desperdicié en otras cuestiones. Siempre sentí la inquietud de continuar con mis estudios, me casé a los 24 años y quise seguir estudiando, presenté mi examen para entrar a alguna escuela de nivel medio superior, tuve la gran fortuna de entrar a una vocacional, pero mis obligaciones me hicieron olvidar nuevamente mis estudios. Ya casado y muy metido en mis trabajos, tenía dos en esos tiempos, la única opción era estudiar la preparatoria abierta; de nuevo me inscribí con la ilusión de terminar mi preparatoria, y por tener tanto trabajo volví a fracasar en el intento. Me alejé de la idea, pero mi vida cambió al separarme de mi esposa, en ese tiempo pasaba por una depresión muy fuerte, me pasé varios años con ese trauma, pero en uno de mis viajes en el Metro ví la publicidad del Bachillerato a Distancia, me llamó la atención. Estando solo pensé: me voy a dedicar a estudiar. Dejé a un lado la depresión y empecé a investigar, al principio me desanimé ya que me dijeron que no había inscripciones, pasó un tiempo y me mandaron un correo en el que me informaban que ya iniciaba el periodo de inscripciones. Me dio mucho gusto saberlo, me inscribí a los propedéuticos.”

  2. La segunda forma de articular las narraciones es comprendiendo que las acciones tienen razones, no causas, ya que lo que hace la gente nunca es por casualidad, ni está estrictamente determinado por causas y efectos; está motivado por creencias, deseos, teorías, hipótesis, valores e intenciones, que constituyen al mismo tiempo su contexto y su origen.

    • “Estaba jubilándome cuando mis hijos me sugerían que hiciera un plan de vida […] podía estudiar el Bachillerato a Distancia […] Mis hijos estaban orgullosos de mi decisión de iniciar lo que tanto tiempo había deseado y que ahora es una realidad”

    • Cuando mi hija me propuso que siguiera estudiando me pareció una verdadera locura, pero no sabes como estos años me han devuelto el sentirme útil, el saber que como persona puedo seguir aportando, muchas cosas a la sociedad. […] Creo que el destino nos llevo a él, a esa modalidad de estudio que es el Bachillerato a Distancia porque caminando por Coyoacán, fue como nos enteramos de esta forma de estudio. Me sentía indecisa, confundida, el saber que a mi edad tal vez tendría una memoria de teflón pero cuando curse el curso propedéutico, y salí aprobada es una satisfacción indescriptible, estaba feliz, y más bien estábamos felices porque las dos lo habíamos logrado, mi hija y yo creo, aunque creo que ella se sentía más orgullosa de mí que de ella”.

    • “El estudiar el bachillerato para mí era un gran sueño que tenía desde hace algunos años, pero a causa de una enfermedad, me costaba mucho trabajo desplazarme diariamente para ir a la escuela. El Bachillerato a Distancia me ofreció la oportunidad de lograr que dicho sueño se realizara pues se derrumbaba el hecho del traslado a la escuela. […] Parece que fue ayer cuando me dieron esta opción de estudio. […] Para la realización del examen me invadieron los nervios, ya que no quería echar a perder la oportunidad que tanto había esperado. Sólo fueron superados por los que sentí al revisar las listas con los resultados. Claro que desaparecieron en cuanto me di cuenta que había sido aceptada. […] Y allí estaba yo, frente a la computadora, con el temor de descomponerla o de echar a perder la oportunidad que tenía frente a mí. Escribí en medio de gran alegría y emoción la clave y contraseña para iniciar el primer curso propedéutico.

  3. Una tercera manera de articular las narraciones es su composición hermenéutica, lo que implica que ninguna historia tiene una interpretación única, sus significados son múltiples; pero siempre convincentes y sin contradiccones. Esto es común a la totalidad de los relatos, pues todos ellos están aderezados por una multitud de detalles particulares que los constituyen. Cada una de las partes de los relatos y su todo están orgánicamente articulados. En esta perspectiva, quizá lo más importante es que “las construcciones narrativas de la realidad nos llevan a buscar una ‘voz’, a pesar de los esfuerzos de los autores por aparecer como objetivos y desapasionados” (Brunner, 1997: 158). Ejemplo de ello es el siguiente relato de una mujer, joven, hija, madre y estudiante

    • “Hola a todos, mi nombre es […] tengo 18 años y soy graduada de Bachillerato a Distancia. Gracias a este programa pude terminar mi bachillerato puesto que soy madre de gemelas, así que este programa me dio la oportunidad de seguir mis estudios y ser madre al mismo tiempo no tuve que truncar mis desarrollo por estar embarazada a temprana edad, esto me ayuda de cierta manera a romper con el tabú de ser madre, adolescente y estudiante a la vez.
      El tener a la mano una alternativa como ésta, es muy eficaz y de gran ayuda, esta herramienta nos ha dado a más de 1000 personas la oportunidad de no truncar sueños por razones distintas: por no querer aprovechar tiempo, por economía etcétera.
      Dicen que nunca es demasiado tarde para seguir estudiando y quererse superarse, en mi caso el trayecto, desde que empecé el Bachillerato, fue un poco pesado por mis dos bebés, a pesar de que mi mamá me ayudaba a cuidarlas, por estar pendiente de ellas, yo estudiaba por las noches y me despertaba muy temprano para poder combinar las 2 cosas. […] Creo, y todos aquellos que hayan o estén estudiando esta modalidad sabrán, que estudiar sin el apoyo de compañeros o maestros presentes hace aún más difícil este reto, aunque al mismo tiempo es una doble satisfacción cuando llegas a la meta y sabes que todo tu esfuerzo está reflejado en un certificado y el que los demás vean que nunca es tarde y no hay pretexto alguno para quedarse sin hacer algo de tu vida.
      Cuando recibes tu certificado te das cuenta de que todo tu esfuerzo […]. El certificado te abre un gran mundo de oportunidades. Creo que hasta el momento ha sido mi mayor reto, quiero ser un ejemplo a seguir para mis hijas y que mis papás estén orgullosos de mí”.

  4. Por otra parte, la centralidad de la problemática define las historias que vale la pena contar; problemáticas que expresan tiempo y circunstancia, y que sin embargo, no son definitivas, ni inmutables.

    • “Un día tuve que dejar de lado mis estudios de bachillerato, puesto que mi mamá se enfermó gravemente, y por ese motivo, fue necesario abandonar en mi segundo año en la ENP No. 7. Pero mientras eso sucedía, yo conservaba la firme esperanza de poder regresar a la escuela en un tiempo breve. Pero no fue así, al pasar de los años me casé, tuve un hijo, mi mamá murió y en ese “ir y venir de la vida” seguí cultivando en mí la idea de retomar (algún día) los estudios que en mi juventud abandoné.”

  5. Finalmente, la extensibilidad histórica de la narración se hace evidente pues al terminar de leer este libro los argumentos, los personajes y el contexto parecen continuar y expandirse; nos abrazan, nos inspiran y nos permiten estabilizar nuestros mundos. Lo que hace posible la extensibilidad de las historias son sus puntos de inflexión, los puntos de quiebre, que marcan un antes y un después de la decisión por retomar el bachillerato:

    • Aunque no lo crean para todo me daba tiempo, para atender mi hogar, mi familia y demás deberes. […] Pero las cosas nunca son tan seguras cambian de la noche a la mañana. Mi hijo mayor empezó a mostrar conductas muy agresivas y destructivas. Al principio lo asocié a la adolescencia, pero su estado empeoró y los médicos me dijeron que desarrollo esquizofrenia, en esos momentos mi vida dio un giro de 180°. […] De ahí vino una peregrinación por médicos y hospitales e infinidad de medicamentos. Moral y físicamente me sentía desecha al ver a mis demás hijos heridos, tristes y con mucho temor hacia su hermano. Yo siempre he actuado fuerte para darle valor a mi familia, aunque cuando estoy a solas lloro de tristeza por no poder hacer algo más. […] Y una mañana mi cuñado me mostró una convocatoria del BAD, la cual decía que podía estudiar mi Bachillerato a Distancia, que no tenía que ir de forma escolarizada, que era gratuita y que solo necesita tener una computadora e Internet. Cuando acabé de leer la convocatoria estaba feliz, la tristeza que hacía tiempo me embargaba se empezó a hacer a un lado por la emoción de poder continuar mis estudios y estar al pendiente de mi familia.

    • Iniciaré mi relato comentando que en realidad, no tenía idea de que existiera esta posibilidad de estudiar bachillerato pues ya había cursado el quinto semestre en la prepa 9, plantel Pedro de Alba en 1967 y durante el alboroto del año 68, estuve involucrado en el movimiento. Poco después hicieron desaparecer toda mi documentación, perdiendo también la posibilidad de obtener mi certificado, pues fue destruida en la torre de la Rectoría de CU. Pero acudía con bastante frecuencia a las bibliotecas públicas a leer un rato para tratar de adquirir algo más. […] Cumplidos mis 59 de edad, una buena y afortunada tarde acudí a la biblioteca Roberto Owen de la delegación Cuauhtémoc a leer un poco, y me enteré que ya no era biblioteca, era ya sede de EAD. Pregunté qué era eso y solicité la debida información. Al enterarme, me palpitó fuertemente el corazón, comencé a soñar despierto, pero como no reunía ningún requisito sentí una gran frustración, ¡no sabía nada de computación!; pero dos buenos asistentes de la sede, a quienes nunca he de olvidar, con mucha insistencia y ruego les solicité su ayuda para enseñarme lo básico en computación, y así lo hicieron. […] Me permitieron ir a practicar en mis tardes libres al salir de mi trabajo. Rápidamente me di a la tarea de hacer los trámites y recuperar los documentos que se requerían.

De esta forma reflexionar, disfrutar o conmoverse por la experiencia que sintetiza cada uno de los relatos constituye una posibilidad de refinamiento de nuestra vida en comunidad, de nuestra vida narrativa. Sobre todo porque "entre la actividad de narrar una historia y el carácter temporal de la experiencia humana existe una correlación que no es puramente accidental, sino que presenta una forma de necesidad transcultural, (Pimentel, 2010: 7).

En otro orden de ideas, es posible señalar que sin duda  el B@UNAM ha cumplido su cometido; es un modelo educativo del siglo XXI, en el que las TIC han contribuido a lograr la educación universal para todo el mundo, ofreciendo mejores condiciones para el aprendizaje continuo, para toda la vida, incluyendo las personas que están fuera del proceso de educación formal:

  • Hace poco recibí la invitación para ir a la fiesta de los primeros 1000 graduados de EAD. Pero por la salud de mi hijo no puedo salir, él no tolera estar con muchas personas y no puede estar sin verme, así que decliné la invitación. Pero mis planes por estudiar siguen en pie, hace poco hice mi examen para estudiar una licenciatura de Derecho a distancia en la UNAM.

  • A mí me atraía el Bachillerato a Distancia porque me encanta el Internet y las computadoras, aprender las tecnologías, ya que hoy en día, es una necesidad no un lujo, con este recurso en la educación era a mi medida, ya que podría repasar los contenidos a todas horas, al entrar a mi plataforma, además de que las asignaturas tenían contenidos muy atractivos y más actuales que en las escuelas convencionales, porque podía ver videos, adquirir más práctica con la computadoras. También el Bachillerato a Distancia me dio la oportunidad de tomar cursos, por medio de la cultura digital, como son soporte técnico de computadoras, lo fui a tomar al Teatro del Pueblo, el otro curso que tome fue el de Promotor deportivo, estos cursos fueron muy bonitos al aprender más conocimientos”.

  • En ese esfuerzo y destino social, me desempeño como asistente técnico de Bachillerato a Distancia, me encargo de que la gente tenga la información precisa del programa y el ánimo para que inicie a estudiar, enumerando las grandes ventajas de la educación, de la que adolece nuestra sociedad, y que nos ha sumido en miseria no sólo económica sino de ética, de valores, de desprecio por la vida y lo humano.

Por último es preciso volver a plantearnos la pregunta ¿cuáles son los fines de la educación media superior? Más allá de las políticas internacionales, nacionales, locales o institucionales, el B@UNAM nos ha mostrado que la educación media superior tiene como fin aprender a vivir, aprender a pensar y mejorar la capacidad humana para insertarse críticamente en un mundo complejo, cuya única certeza es la incertidumbre:

  • Es aquí donde he desarrollado muchas habilidades, el manejo de computadora, de expresión, la realización de ensayos (con eso de que se tiene que utilizar la norma oficial APA, los elementos de la sintaxis, la coherencia, la ortografía, etcétera), el dialogar con otras personas (aunque más por el chat). Y además de que ha sido el único medio donde verdaderamente se cuestiona realmente la verdad de nuestra vida cotidiana.

  • El Bachillerato a Distancia me ayudó a obtener un mejor trabajo ya que con los conocimientos que obtuve, estoy trabajando en el Banco […] , por comisión lo qué es seguros, afore, terminales, punto de venta.

  • Me dejó un gran cúmulo de conocimientos, experiencias nuevas, que han redundado en beneficios individuales, personales, colectivos, y por qué no decir en mejores ciudadanos, con mayores iniciativas, mejor preparados, responsables, críticos que podemos aportar en estos momentos difíciles y de grandes problemas sociales, nuevas propuestas para una solución.

  • Ahora bien, en mi condición de persona con capacidad diferente, puedo decir que este proyecto ha sido benéfico, ya que por una discapacidad motora estoy en silla de ruedas, éste fue uno de los motivos que tuve para tomar la opción de estudiar a distancia, ya que no me es tan fácil desplazarme y tengo que seguir mi rehabilitación de por vida.

  • El pensamiento analítico que se desarrolla en el Bachillerato a Distancia ahora acompaña mi vida cotidiana, me acerco a la ventana a curiosear que veo, al final unos minutos que salga tarde no influirán en mi camino a casa, de pronto observo a un gato paseando por la orilla de un tejado me pregunto cuál es el tiempo que le llevaría al gato caer en caída libre desde la altura en la que se encuentra? creo que en el Bachillerato a Distancia aprendí a explotar mi talento para escribir el día acaba y termino contando las estrellas que están a millones de años luz de aquí y me hacen recordar que Así viví mi Bachillerato a Distancia”.

Para disfrutar los maravillosos relatos que integran este libro vista: http://www.ead.df.gob.mx/editorial/historias/

*Profesora Titular de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM, alnaherreramarquez@gmail.com